Jorge Faurie, canciller argentino: “El proteccionismo no sirve, Argentina lo probó y nos dejó más pobres”

Por Carlos E. Cué

Jorge Faurie (Santa Fe, 1951) recibe a EL PAÍS en su espectacular despacho acristalado desde el que se divisa toda Buenos Aires y el Río de La Plata con su ministerio conmocionado por el trabajo de la repatriación de los cuerpos de cinco argentinos fallecidos en el atentado de Nueva York. “No existe la seguridad total, ni siquiera en EEUU, pero no podemos darnos por vencidos, cambiar nuestra forma de vida, tenemos seguir viajando”, señala. El canciller argentino, que lleva pocos meses en el cargo, trata de abrir poco a poco a su país en un momento en el que el mundo se está cerrando por la política de Trump, justo ahora que Argentina cobra protagonismo internacional porque será sede de las reuniones anuales de la OMC y del G-20.

Pregunta. ¿Ha cambiado por completo el eje de la política exterior Argentina con Macri?

Respuesta. El eje ahora es la inserción de Argentina en el mundo. No tenemos prevenciones de tipo ideológico. Tenemos socios históricos, Mercosur, la región, somos hijos de Europa, con papel protagónico de España como socio clave, vínculos con EEUU que estamos recuperando frente a un pasado de confrontación con mucha connotación ideológica. Con los Kirchner no estábamos en el mundo, éramos erráticos.

P. Ustedes se están abriendo y el mundo se está cerrando. ¿Trump les pilló a contrapié?

R. Nosotros somos un país que vivió la experiencia reciente del proteccionismo, de vivir encerrados y con lo nuestro. Y nos dejó más chicos, más pobres, menos adelantados tecnológicamente. El que venga y nos diga intentemos vivir más hacia adentro que es la solución del problema, le decimos yo ya pasé por ahí y ya sé que cerrando la frontera no protejo al trabajador, me quedo atrás. Ya lo hicimos durante 10 años y no funcionó.

P. Serán sede de la reunión de la OMC y el G-20. Detectan esa vuelta al proteccionismo que marca la llegada de Trump?

R. Ahora tenemos que discutir como logramos mayor interacción, como adaptamos nuestra capacidad productiva a las nuevas tecnologías que están cambiando la forma de trabajar. Los trabajadores están preocupados por ese cambio tecnológico y por eso algunos votan al que les dice quédate quieto que yo te voy a hacer una pared que te va a tener protegido. Y sabemos que no es así. Ahora vivimos la paradoja de que China nos dice yo soy el patrón de la apertura, del comercio multilateral, de las reglas de mercado. Es un giro interesante de la historia. EEUU está redefiniendo su posición pero no de manera general. No hay doctrina trumpiana que diga solo pared, solo encerramiento. Van dando respuestas puntuales. Tenemos un buen diálogo con EEUU para ver hacia dónde van.

P. ¿Trump es una mala noticia para Argentina?

R. Es un dato de la realidad con el que tenemos todos que trabajar. Ahora tenemos un diálogo con EEUU que antes no teníamos. El presidente Macri puede llamar al presidente Trump y decirle tenemos un problema con el biodiesel, o con la carne.

P. ¿Se está consolidando en Latinoamérica un giro liberal que empezó con Macri? Ahora vienen las elecciones en Chile.

R. Creo que es un giro que no hay que vestirlo de ideología. Es un giro de la gente que quiere resultados concretos, que le den más calidad de vida, bienestar, trabajo, vivienda, salud, educación.

P. ¿Si vuelve Lula cambia el panorama regional?

R. Veremos. Falta un año para las elecciones en Brasil. En el periodo de Cardoso y la primera etapa de Lula una gran cantidad de brasileños alcanzaron un buen nivel de vida. Primero luchaban por un trabajo consolidad, acceso al consumo, a la educación. Ahora lo tienen y quieren otro nivel de vida, autoridades más transparentes.

P. ¿Qué pasa con Venezuela? ¿Se ha rendido el grupo de Lima, los países [entre ellos Argentina] que eran más duros en el rechazo a Maduro?

R. El grupo de Lima no se ha rendido para nada. Sostenemos que en Venezuela no hay democracia porque por pensar distinto se pone preso o se reciben castigos físicos en la calle. Estamos en un mecanismo autoritario con todas las manifestaciones de una dictadura. No hay ninguna rebaja. Demandamos que Venezuela entre en un proceso electoral transparente, no controlado por un órgano del madurismo. Las fuerzas de la oposición deben mantenerse unidas para presentar un frente común que sea una alternativa. Es cierto que en una oposición tan castigada por la dictadura es difícil mantener la unidad, pero tienen que hacer un esfuerzo.

P. ¿Maduro no está más fuerte después de las elecciones?

R. Usted se fortalece cuando su pueblo lo acepta, como acaba de suceder con Macri en las elecciones. En Venezuela el pueblo no acompaña a Maduro, el resultado electoral es digitado, tramposo, los venezolanos no son más libres, no comen, no tienen medicamentos. No sé dónde está la fortaleza. Solo se sostiene por el respaldo de las fuerzas armadas.

P. Algunos critican a Macri que no va a algunas cumbres regionales, no estuvo en la reunión de la ONU. ¿Después de estas elecciones va a buscar un liderazgo regional más fuerte?

R. Macri ejerce un liderazgo en la región por los hechos y las reformas que está haciendo. Los liderazgos se ejercen por la acción, uno no va a un lugar a que le den el título. Está haciendo las reformas que la gente pide. El presidente mantiene el protagonismo que proviene de sus decisiones.

P. ¿El acuerdo de la Unión Europea es factible esta vez?

R. Estamos en la parte final que es la más difícil. Han quedado los temas más delicados. Nos hemos fijado el horizonte de tener un acuerdo marco a fines de año.

P. Los argentinos se van en masa a Chile, Paraguay o a Miami a comprar televisores, teléfonos y ropa porque es mucho más barato, ¿Cuánto tiempo puede seguir así?

R. Estamos en un proceso de reformas estructurales. No es deseable. Tenemos que reducir costos de producción. Tenemos un componente alto de salarios. Hay 3.000 sindicatos en Argentina. Abrir Argentina llevará un tiempo.

P. ¿Por qué el Papa viaja a toda Latinoamérica pero no a su país, Argentina? ¿Qué pasa?

R. El Papa en su sabiduría de corazón sabe cuando debería venir a Argentina. No nos corresponde explicar por qué no llegó. El Papa no es un dirigente político. Él interpreta la voluntad de Dios entre todos los que seguimos la fe cristiana. El Papa es argentino de nacimiento y tiene un enorme amor por el pueblo en el que creció.

P. Argentina se está abriendo pero no acaban de llegar las inversiones. ¿Por qué?

R. Porque buscan siempre destinos seguros y estables. Muchos estaban viendo si las reformas de Macri eran acompañadas por el electorado. El pueblo argentino ha apoyado a Macri en las últimas elecciones. Ha quedado ratificado. Es el momento de los inversores para venir.

P. ¿Le preguntan esos inversores por qué muchos de los ministros siguen teniendo su dinero fuera de Argentina?

R. No creo que ningún inversor de los grandes fondos, que tienen su plata en cualquier lugar, esté preocupado por eso. Hay grandes fortunas europeas que están en otros países por temas fiscales.

P. Los empresarios sí, pero no los ministros, canciller.

R. No, no, también los ministros.

P. No canciller, eso no se acepta en Europa.

R. El señor que define la inversión no se fija en eso. La plata de un ministro no define nada.

P. ¿El caso de Milagro Sala [una activista kirchnerista encarcelada hace casi dos años] es un problema para la imagen internacional de Argentina?

R. Es un tema de nuestra agenda internacional. Al mundo le decimos que es la justicia argentina la que está actuando por un proceso de malversación de recursos públicos. Le hemos transmitido a la justicia el reclamo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos [que pidió su liberación inmediata]. Es un órgano que hace recomendaciones. No es un órgano de juzgamiento como la Corte Interamericana.

P. ¿La crisis catalana perjudica la imagen de España en Latinoamérica?

R. Es un momento muy difícil para España. Nosotros estamos convencidos de que la integridad de España y el respeto a la Constitución es un elemento clave para la vitalidad que tiene España hoy. No queremos una España dividida. No se pueden imponer soluciones de fuerza, tiene que haber un diálogo. Creo que para Cataluña no es bueno separarse del mundo.

El País