Observancia electoral histórica – El Heraldo, Honduras

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Nunca como en estas elecciones generales del 26 de noviembre la presencia de los observadores nacionales e internacionales será crucial para darle credibilidad a un proceso cuya confiabilidad ha sido cuestionada desde el principio.

Ese desprestigio gratuito marcó el discurso de algunos sectores políticos, por encima de los planes de gobierno que debieran ser los protagonistas en toda campaña política en la que se busca el voto de los electores.

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) proyecta que estos comicios serán vigilados por alrededor de mil veedores internacionales y más de 15 mil nacionales, unos 3,300 más que en los de 2013 cuando se registró la participación de 12,700 observadores en total.

Al menos seis expresidentes de América Latina y España, 83 delegados de 25 países de la Organización de Estados Americanos (OEA), un centenar de la Unión Europea (UE) y cien acreditados por la embajada de Estados Unidos, entre otros países y organismos extranjeros, se sumarán a los observadores nacionales, que incluye al Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Conadeh, sociedad civil, iglesias, universidades y el sector privado a través del Cohep y cámaras de comercio.

Se trata de un impresionante contingente humano que se movilizará hacia los centros de votación en los que estarán distribuidas más de 18 mil mesas electorales, en las décimas elecciones democráticas que celebra nuestro país desde su retorno a la vida democrática en 1980.

La jornada electoral transcurrirá bajo la mirada de estos observadores que darán confianza y tranquilidad a la población. Por supuesto, los partidos políticos deben asumir también un papel responsable, cívico y ético para asegurar el éxito del proceso, en el que habrá fuertes medidas de seguridad para garantizar la integridad física de los seis millones de votantes.

Que las del domingo serán las elecciones más observadas de la historia de Honduras es prácticamente un hecho; falta que también los electores hagan de esos comicios los más concurridos de nuestra vida democrática

El Heraldo