Familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa exigen justicia a 39 meses de su desaparición

Contexto NODAL
En la noche del 26 de septiembre de 2014, policías federales y municipales de Iguala, estado de Guerrero, atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa que se dirigían en autobuses a la capital mexicana a conmemorar la masacre de Tlatelolco en 1968. El saldo de la represión fue de seis personas asesinadas y 43 estudiantes desaparecidos. Sin avances en la investigación, sus familiares siguen reclamando justicia y denunciando la responsabilidad del Estado.

A 39 meses de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa marchan en la CDMX; riñen policías y padres

A 39 meses de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa, sus familiares marcharon en la Ciudad de México, rumbo a la Basílica de Guadalupe, donde se realizó una misa para pedir a la Virgen Morena, les haga el milagro de saber el paradero de sus hijos.

A la madre de todos los mexicanos le rogaron “por la aparición con vida de sus hijos” y por un “poco de paz”.

“Queremos a nuestros hijos vivos”, gritaban las madres al avanzar sobre la calzada de Guadalupe.

El contingente de padres y madres de los estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” salió de la Glorieta de Peralvillo y durante más de una hora de camino llegaron a la Basílica de Guadalupe.

A su llegada, padres de normalistas de Ayotzinapa y policías capitalinos se enfrentaron a empujones afuera del Templo Mariano, ante el intento, de parte de los familiares, para ingresar con una camioneta con equipo de sonido.

Los policías impidieron que dicho vehículo, con bocinas en su toldo subiera la rampa del acceso principal. Después de un diálogo infructuoso, los padres comenzaron a empujar a los uniformados.

En el intercambio, algunas madres se quejaron de haber sido golpeadas y les retiraron sus pancartas con los retratos de sus hijos desaparecidos.

Tras los empujones el personal de seguridad permitió que la camioneta llegara a donde los padres querían, para realizar ahí un mitin.

Ahí, Cristina Bautista, madre del estudiante Benjamín Ascencio, reprochó que le dañaran el ramo de flores que trajo para dejarlo ante la imagen de la Virgen de Guadalupe. “Estamos aquí para pedirle que ya nos ayude a encontrar a nuestros hijos, decirle a la Virgen que ablande los corazones de los gobernantes”, indicó.

En su camino, el contingente encabezado por los familiares que portaron grandes fotos de sus seres queridos, lamentó que en el país se desaparezca a la juventud.

Es importante recordar que hace un año, los padres de los 43 normalistas denunciaron que recibieron un trato “humillante” en la Basílica, porque no se pudo llevar a cabo la celebración eucarística, pues sólo les asignó una pequeña capilla y no tuvieron un buen sonido.

Los padres marcharon por la Calzada de los Misterios hacia el cerro del Tepeyac, y ante los pies de la Virgen de Guadalupe exigieron la verdad y justicia a 39 meses de la desaparición de sus hijos.

Y denunciaron tras la desaparición de los normalistas, ninguno de los supuestos responsables ha recibido sentencia y las líneas de investigación aún no concluyen.

A la marcha-peregrinación se sumaron alumnos normalistas rurales y activistas sociales y sindicales.

En entrevista, Vidulfo Rosales, representante legal de los padres fustigó que las autorizadas insistan en sostener “una serie de irregularidades desde manipulación de pruebas, pérdida de evidencias, contaminación de la escena del crimen y una lentitud deliberada para ‘administrar’ la investigación y vemos que el 2018 irá por la misma tesitura, máximo que el debate va a estar centrado en las elecciones”.

Refirió que en pleno año electoral “habrá avances” si “las intenciones del voto favorecen al grupo gobernante; si son adversos, habrá retrocesos. Creemos que podríamos perder lo que se ha avanzado en la investigación con los Mecanismos internacionales, la Fiscalía Especial y el cronograma. Así vemos el panorama al 2018: gris”.

La Prensa


Comunicado de los familiares de los 43 desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa

Los Padres y Madres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa, venimos al Tepeyac

26 de diciembre de 2017

Los Padres y Madres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa, venimos al Tepeyac, al lugar donde la virgen de Guadalupe se apareció al indio Juan Diego, su hijo predilecto en quien mostró su amor maternal a todo el pueblo pobre de México, sojuzgado por gobiernos usurpadores y racistas.

Venimos con la esperanza de que nuestro rezo sea escuchado y que nuestro clamor de justicia sea atendido. Nuestra fe en el Dios de la vida nos da la certeza de que nuestra lucha no será en vano. Que la madre de Jesús, que en este 24 de diciembre celebramos su nacimiento, nos ayudará, para dar con el paradero de nuestros hijos.

Virgen de Guadalupe, a ti nos encomendamos y te pedimos como los millones de peregrinos que te visitan de toda la república para pedir justicia. Solo tú entiendes nuestro dolor, tú sabes lo que sentimos como madres, cuando los gobiernos se empeñan en destruirnos y en acabar con nuestros seres queridos. Tú misma sufriste la persecución del Imperio Romano, desde que llevabas en el vientre a Jesús, quien entregó su vida para salvarnos de este sistema injusto.

Virgen de Guadalupe, tu nos conoces bien. En nuestros pueblos siempre celebrábamos con mucho júbilo tu fiesta, porque todos y todas sabemos que con tu imagen milagrosa plasmada en el ayate de nuestro hermano Juan Diego, te quedaste para atender nuestras súplicas y necesidades. Somos Madres y padres de familia campesinos e indígenas. En el año 2014 mandamos a nuestros hijos a la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero para que fueran mejor, para que no sufran lo que nosotros y para que lleven las letras y la educación a nuestros hermanos pobres. El día 26 de septiembre policías, militares y otras autoridades agredieron a nuestros hijos, más de 20 de ellos fueron heridos, uno se encuentra en estado vegetativo, 3 asesinados y 43 desaparecidos que no sabemos nada de su paradero.

Las autoridades encargadas de investigar nos han cerrado las puertas de la justicia, nos han engañado con conclusiones falsas como “la verdad histórica” que nos cala el alma y nuestro corazón.

Se niegan a indagar otras líneas de investigación. Privilegian sus intereses políticos electorales y pisotean nuestros anhelos de justicia alargando el proceso de investigación con lo que hace más dolorosa nuestra incertidumbre.

Instituciones poderosas como el Ejército Mexicano cuyos elementos participaron en la agresión a nuestros hijos lejos de acatar la Ley y castigar a quienes atentaron contra la libertad y vida de estudiantes pobres, encubre a sus miembros y lanza sus prepotentes amenazas contra nosotros.

La clase política se burla de nosotros. Los que están siendo investigados sin rubor alguno hoy se postulan para ocupar nuevos cargos, mientras los poderosos se unen al silencio cómplice y criminal.

Hacen de todo para intentar acallar nuestra voz de inconformidad y exigencia de verdad y justicia. Nos reprimen, descalifican, nos invisibilizan, intentan borrar nuestra memoria, recurriendo a infamias como la quema de nuestro arbolito de navidad en Chilpancingo.

Cuando hemos salido a buscar justicia, a luchar por la presentación con vida de nuestros hijos nos enfrentamos con un gobierno insensible que utiliza su policía para hostigarnos, para reprimirnos. Un gobierno que nos descalifica, que nos estigmatiza, que utiliza a los medios de comunicación a su servicio para invisibilizarnos y para enlodar la memoria de los estudiantes desaparecidos y la lucha de los familiares.

Nuestro dolor es inmenso e insoportable, a medida que pasa el tiempo el dolor aumenta. Despertamos siempre con la esperanza de encontrarlos, pero en el curso del día los gobiernos nos cierran las puertas y nos ponen obstáculos en nuestro camino por la búsqueda de verdad y la justicia.

Madre amorosa, te queremos decir que seguiremos gritando por la presentación de nuestros hijos, que recorreremos todo el País y el mundo para alzar nuestra voz. Te pedimos que nos ilumines y nos des fortaleza para no desfallecer. Que nos cuides y nos des tu bendición para mantenernos unidos. Solo tú nos entiendes y sabes lo que siente nuestro corazón. Atiende nuestro clamor y ayúdanos para que el Mecanismo especial de seguimiento sea un instrumento eficaz que obligue al gobierno a investigar a profundidad el paradero de nuestros hijos. Toca el corazón de piedra de los gobernantes para que cumplan con su compromiso de garantizar justicia al pobre y respetar la vida de las personas desaparecidas.

¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Comité de Padres y Madres de los 43.

Serapaz


PGR no tiene pruebas de nexos del narco con los 43 de Ayotzinapa

A más de tres años de la desaparición de los 43 normalistas de la escuela rural Raúl Isidro Burgos, la Procuraduría General de la República (PGR) ha dejado de lado la línea de investigación relacionada con la posible penetración de la organización criminal de Los Rojos en esa institución educativa.

En el expediente de la PGR sobre el caso Iguala se encuentran los testimonios de cuatro integrantes de Guerreros Unidos que participaron en el ataque de la noche del 26 de septiembre de 2014; todos coinciden en que en el grupo de normalistas había integrantes de Los Rojos.

También se menciona a Omar Vázquez Arellano, uno de los sobrevivientes de ese día, como hermano de un integrante de Los Rojos quien fue ejecutado meses antes; sin embargo, esa línea relacionada con la disputa de las plazas de las regiones centro y norte de Guerrero entre ambas organizaciones antagónicas no ha sido prioridad para la PGR.

La escuela Raúl Isidro Burgos cuenta con un comité estudiantil para decidir todas las acciones a tomar por parte de los normalistas como boteo, bloqueos en carreteras, toma de casetas y de autobuses; el grupo fue el que organizó salir a Iguala.

De acuerdo con los registro de la normal, Vázquez Arellano no estaba matriculado con ese nombre ni con los otros tres con los que se ha ostentado –Manuel Vázquez Arellano, Omar García Velázquez y Omar Salgado Bahena–; no obstante, era parte del comité estudiantil.

Información que aparece en la versión pública del expediente detalla las declaraciones de Sidronio Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos; Felipe Rodríguez Salgado, “El Cepillo”, jefe de sicarios; Miguel Ángel Landa Bahena, “El Duvalín”, y Jonathan Osorio Gómez, “El Jona”.

Todas coinciden en que en el grupo de normalistas había miembros de Los Rojos, como Jorge Luis González , “El Flaquito”; Miguel Hernández Martínez, “El Patilludo”, y Bernardo Flores, Alcaraz, “El Cochiloco”.

Durante el primer ataque del que fue objeto el grupo que venía de Ayotzinapa, Flores Alcaraz se comunicó vía telefónica con Vázquez para pedirle ayuda; de inmediato Vázquez Arellano acudió con otros normalistas en una camioneta.

César Nava González, entonces subdirector de la policía de Iguala e integrante de Guerreros Unidos, dijo a “El Cepillo” que quien había llegado en la camioneta (Omar Vázquez) era hermano de Narciso Vázquez Arellano, “El Chino”, un integrante de Los Rojos muerto durante un enfrentamiento con Guerreros Unidos en junio de 2014, en Carrizalillo. Al saber eso, se dio un segundo ataque al que Omar logró sobrevivir.

“Ya ves Cochiloco, por tu culpa está pasando esto”, dijo un normalista en reclamo a Bernardo Flores Alcaraz cuando ya los tenían en el basurero de Cocula, según la declaración de Felipe Rodríguez, “El Cepillo”.

Por otra parte, “El Flaquito” señaló a “El Cochiloco” como la persona al frente del grupo; a su vez, Bernardo dijo que “El Patilludo” era quien enganchaba a los jóvenes.

En una entrevista que tuvo “El Cepillo” con un perito sicólogo de la PGR, explicó que en el basurero de Cocula interrogó a “El Cochiloco” y aceptó ser sicario de Los Rojos; que lo había mandado Santiago Mazari, “El Carrete”, líder de esa organización, para tumbar la plaza de Iguala.

Su declaración coincide con la de otro detenido, Miguel Ángel Landa Bahena, “El Duvalín”, quien aseguró que el propio “Cochiloco” les informó que la razón por la que se encontraban ahí era por instrucción del director de la escuela.

Jonathan Osorio Gómez, “El Jona”, señalado como autor material de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, refiere que “El Cochiloco” era parte de Los Rojos; por otra parte, Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos, aseguró también que en el grupo de normalistas iban infiltrados 17 integrantes de la organización de Los Rojos.

Para la PGR, esa línea de investigación no ha sido tocada, al considerar que no hay pruebas suficientes para relacionar a los normalistas con un grupo del crimen organizado. El Universal
Informan. Han pasado más de tres años de su desaparición, la cual aún es investigada por autoridades.

Los presuntos nexos

Omar Vázquez Arellano, uno de los sobrevivientes, era hermano de un integrante de Los Rojos ejecutado meses antes.

Declaraciones de Sidronio Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos; Felipe Rodríguez Salgado, jefe de sicarios; Miguel Ángel Landa Bahena y Jonathan Osorio Gómez coinciden en que en el grupo de normalistas había miembros de Los Rojos.

Vanguardia