Preparados para los tsunamis “Odebrecht” – Expreso, Perú

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Prácticamente hace un año que el país viene recibiendo no uno sino varios tsunamis con el nombre de “Odebrecht” y que golpean a su gobernabilidad. Podría decirse que ya estamos más que curados para el susto que cada uno de ellos representa ante los ciudadanos y las instituciones públicas.

De forma que debemos apelar a la experiencia para capear el temporal y a la madurez ganada frente al fenómeno Odebrecht en la perspectiva de que hay todavía más por recibir de su fuerza desestabilizadora al tocar de lleno a la clase política de nuestro país, arrasando casi todo a su paso. Pero mal tiempo no acaba y amenaza con destapar más cajas de Pandora y debemos estar preparados para ello.

Ahora, ante las evidencias que descolocan al primer magistrado de la República, el señor Pedro Pablo Kuczynski, a partir de sus tratos con la constructora brasileña durante y después de que era ministro de Estado en la gestión toledista, solo queda recurrir al diálogo y a las fórmulas que la Constitución plantea, las que si bien pueden ser disímiles desde la interpretación que haga el oficialismo o la oposición mayoritaria del Congreso, empero hay puntos medios de conciliación a los cuales invocar.

He ahí el quid del asunto, y este consiste en saber apelar a las salidas constitucionales sin estar en entredicho con las salidas políticas. Por eso debemos instar a los actores políticos más caracterizados y con mayor oficio de los principales partidos a fin de que manejen una estrategia de crisis, pero con la verdad sobre la mesa y sin el escándalo que paraliza o debilita más a las instituciones.

Reiteramos, habrá más sorpresas por recibir en función de las declaraciones de un Jorge Barata que tiene la condición de colaborador eficaz y no por ello los dirigentes del país pueden caer en medio del nerviosismo ni en la confusión con cada destape que se haga, por lo que es necesario que cada político, con asiento en el Ejecutivo o el Congreso, o con cargo funcional en alguno de los partidos que existen, deje de lado sus intereses personales o de grupo, a fin de que prime el sentido de responsabilidad y salgamos de esta crisis.

El paso principal para llegar a la verdad es el diálogo y tanto el oficialismo como la oposición deben escoger a sus mejores representantes que sepan manejarse frente a las emociones o los caprichos coyunturales, pensando antes que nada en la gobernabilidad y evitando ese ruido que lastima a las inversiones y retrasa la marcha económica de la nación.

Expreso