Presidentes latinoamericanos en medio de la agitación – El Periódico, Guatemala

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La mayoría de los presidentes de los países latinoamericanos se encuentran en medio de la controversia o la crisis. Veamos. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, se encuentra ante la encrucijada de una eventual revocación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), promovida por el gobernante estadounidense Donald Trump, así como ante la posibilidad real de que el presidenciable Andrés Manuel López Obrador (Morena), abanderado de la izquierda populista y opositor furibundo a la gestión de Peña Nieto, pueda capitalizar los desaciertos gubernamentales y ganar las elecciones el año entrante.

Por su parte, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, además de estar a cargo de una gestión gubernativa que no termina de afianzarse y convencer, ha sido gravemente aguijoneado por el MP y la CICIG, a raíz de una supuesta comisión del delito de financiamiento electoral ilícito. El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, está asediado por una profunda crisis económica que está redundando en una violencia desbordada.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández Alvarado, quien se postuló para la reelección en las recientes elecciones, con base en una sentencia de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, que habilitó su postulación aunque la Constitución lo prohíbe expresamente, ha sido declarado vencedor de los comicios por la autoridad electoral en medio de protestas y denuncias de fraude electoral (ante las cuales no se pone de acuerdo la comunidad internacional), que han redundado en desordenes sociales, que, indudablemente, ponen cuesta arriba su nuevo mandato. El gobernante de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, ha podido garantizarse la perpetuación en el poder a base del control de la Corte Suprema de Justicia y de la autoridad electoral, así como de negar espacios a la oposición política, al estilo del chavismo en Venezuela.

En América del Sur, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, está administrando la transición hacia la paz, con un costo político significativo, lo que ha redundado en una popularidad muy disminuida. En Venezuela, el gobernante chavista Nicolás Maduro, aunque logró concentrar el poder, enfrenta una verdadera catástrofe humanitaria debido al caos económico en que se encuentra el país, así como a los escándalos de corrupción en torno a PDVSA. El presidente de Brasil, Michel Miguel Elias Temer Lulia, también se haya asediado por sindicaciones de corrupción y su gobierno está muy debilitado. En Ecuador, el enfrentamiento agrio entre el presidente Lenín Moreno y su antecesor Enrique Correa, ambos pertenecientes al oficialismo, mantiene al país en la incertidumbre.

A su vez, el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski Godard, podría ser defenestrado por el Congreso el próximo jueves 21, como consecuencia de su vinculación con la empresa brasileña Odebrecht. Cabe recordar, asimismo, que el expresidente Ollanta Humala se encuentra guardando prisión preventiva supuestamente por haber recibido dinero de Odebrecht. También el expresidente Alejandro Toledo está sindicado por presuntas asociaciones similares.

En Bolivia, el Tribunal Constitucional habilitó al presidente Evo Morales para postularse para la reelección presidencial, a pesar de que la Constitución lo prohíbe expresamente. Esto ha causado repudio entre la población, al punto que el voto nulo (promovido por la oposición) ganó los recientes comicios de jueces (53 por ciento). En Argentina, el presidente Mauricio Macri se enfrenta al “peronismo” puro y duro, que defiende a capa y espada a la exgobernante Cristina Fernández de Kirchner, imputada por la Fiscalía. Sin duda, de esta batalla depende el derrotero que tome finalmente Argentina.

En fin, lo que no puede negarse es que las aguas políticas están agitadas en la mayoría de países de América Latina.

El Periódico