Tras visitar el país, el secretario de la ONU exhorta al gobierno y al ELN a regresar al diálogo

ONU exhortó al Gobierno y al Eln a regresar al diálogo de paz

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, le hizo una exhortación al Gobierno y al Eln a cesar “las acciones armadas” y reiniciar “un diálogo serio y constructivo con miras a colmar lo antes posible las expectativas generadas por el compromiso de las partes de llegar a una solución de su conflicto por la vía política”.

El llamado se dio al término de su visita de dos días a Colombia, en los cuales conoció de primera mano los avances de la implementación del acuerdo con las Farc.

En cuanto al proceso de paz con el Eln Guterres impartió una instrucción a su representante en Colombia para “tomar todas las acciones necesarias para facilitar el retorno de las partes a la mesa” de conversaciones.

La visita de Guterres se dio pocos días después de que ese grupo armado ilegal retomó las acciones violentas contra la infraestructura del país, cerrando así la posibilidad de prolongar el cese del fuego que hubo para las fiestas de fin de año.

“Este llamado es coincidente con los planteamientos formulados por múltiples organizaciones y personalidades de la sociedad civil colombiana (…) y con el rechazo ampliamente manifestado por la población colombiana al uso de la violencia, independientemente de su procedencia”, dijo.

La visita

Uno de los principales mensajes que dejó el Secretario General al concluir su visita a Colombia fue la necesidad de “acelerar” la presencia del Estado en los lugares más apartados y acabar con la “dualidad” entre la “Colombia próspera” y la “Colombia marginada”.

Para él, en las áreas “impactadas” por el acuerdo de paz hay un “incremento” del asesinato de defensores de derechos humanos, líderes sociales y excombatientes, “lo que refuerza la importancia fundamental de una presencia activa de las fuerzas de seguridad para que la ausencia de las Farc no sea sustituida por una presencia de otros grupos armados.

De igual forma, Guterres destacó que tras sus múltiples encuentros –que cobijaron reuniones con el presidente Juan Manuel Santos, líderes de Farc y otros sectores–. escuchó “preocupaciones” sobre la implementación del acuerdo, pero que para él “lo importante es que nadie afirmó que el conflicto violento era la solución de los problemas de Colombia”.

Preocupaciones

Capítulo aparte fue el encuentro de Guterres con los exguerrilleros líderes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), con quienes se reunió el sábado.

Según Diego Martínez, del equipo jurídico del grupo, “el mensaje” de Guterres fue “la necesidad de acelerar” el proceso de implementación y reincorporación.

En la reunión del Secretario con los líderes de esta organización, Iván Márquez, exjefe del equipo negociador de las Farc, manifestó que el “esfuerzo colectivo” de paz “no puede fracasar” y que el proceso de paz de Colombia “debe ser preservado como referente y ejemplo para la solución de conflictos en un mundo que necesita la paz como el aire para respirar”.

Tras este mensaje de la organización, el exjefe del equipo negociador de las Farc en La Habana señaló algunos puntos de la implementación de lo pactado con el Gobierno que, a juicio de ese grupo, son “evidentes incumplimientos”.

Entre estos, mencionó la “implementación normativa” del acuerdo, es decir, los proyectos de ley, las reformas constitucionales y los decretos que se han tramitado y expedido para poner en la realidad lo pactado en La Habana.

Dentro de la enumeración de proyectos que habrían fracasado en el Legislativo, Márquez afirmó que la reforma política se hundió “en las mezquindades del Congreso, e igual suerte corrieron las circunscripciones territoriales especiales de paz”.

“La (justicia especial de paz), elemento cardinal del acuerdo, fue deformada en los debates del Legislativo, al punto de que la ley estatutaria aprobada es una trampa para colocar a los insurgentes en manos de la jurisdicción ordinaria, a fin de someterlos al derecho penal del enemigo”, dijo.

Sobre este punto, según Diego Martínez, el Secretario General les manifestó que le haría un “seguimiento” al desarrollo de la unidad especial de investigación de crímenes del paramilitarismo, la que funcionaría en la Fiscalía.

“Nuestro compromiso es por la paz de Colombia, el continente y el mundo. Somos optimistas de que en este nuevo campo de batalla en democracia y por la democracia se expresara una nueva ciudadanía sujeta de derechos, movilizadora y garante de la no repetición”, manifestó la Farc.

Guterres destacó compromiso de paz en el Meta

Uno de los escenarios que más impactó positivamente al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en su visita a Colombia fue su recorrido por Mesetas, Meta, donde pudo cotejar algunos de los avances de la implementación del acuerdo de paz con las Farc.

En la mañana del domingo, el Secretario General recorrió gran parte de los lugares en los que se desarrolla la reincorporación de los exguerrilleros y destacó “el entusiasmo, el compromiso de las autoridades, de las comunidades, de los excombatientes con la construcción de paz”.

“Tuve ocasión de visitar un campamento de las Farc y de ver los excombatientes con un enorme entusiasmo trabajando en la construcción de su futuro, en nuevas actividades, actividades de paz”, afirmó el Secretario.

Asimismo, resaltó que las comunidades “creen que hay una oportunidad para que en esta región haya no solamente paz”, sino también “prosperidad, buenas condiciones de vida para los habitantes” y que el Estado tenga un “papel activo en la seguridad” de estas zonas apartadas del país.

El Tiempo


Editorial del ELN: Para rebajar la intensidad del conflicto

El ELN ha seguido con atención, las voces que piden de manera enfática la prorroga del Cese del fuego entre el ELN y el gobierno del presidente Santos, que expiró el pasado 9 de enero.

A ellas y a quienes también lo consideran necesario y no pueden expresarlo les decimos que el ELN tiene toda la disposición de pactar un nuevo cese al fuego en otras condiciones, que superan graves irregularidades, que en el actual cese, resultan perjudiciales para la población humilde y la para el ELN

Dolorosamente y a pesar del silenciamiento de los fusiles por las dos partes, los asesinatos de luchadores populares y sociales, así como las desapariciones, la represión contra las luchas populares, aumentaron en vez de disminuir, siendo el Estado responsable en mas de del 95 % de tales situaciones, con el agravante de no aceptarlo cuando es evidente su responsabilidad.

En este punto concreto, el Gobierno colombiano se raja en el examen y por ello es indispensable que en un nuevo cese del fuego, este asunto se corrija de manera radical puesto que un fin especifico de un verdadero cese del fuego, es el beneficio de la población y ello consta en los protocolos establecidos entre las partes.

El ELN le manifiesta al pueblo de Colombia y a la Comunidad Internacional, que para sus fuerzas guerrilleras, el cese del fuego ha devenido en una situación mas compleja y tencionante que si no existiera, por cuanto las Fuerzas Armadas del Estado, lo utilizaron para lanzar una gigantesca operación militar de copamiento de casi todos nuestros territorios, en una clara operación de inteligencia militar que les da claras ventajas militares una vez termine el cese del fuego y toda esta maniobra fue realizada mientras el ELN cumple cabalmente su compromiso de suspender todas las operaciones militar ofensivas honrando la palabra empeñada.

La zozobra creada con tales maniobras, ha generado gran inseguridad, por la eventualidad de combates inesperados.

En la misma dirección las Fuerzas Armadas del Estado, arreciaron las acciones represivas contra la población que trabaja en los cultivos de uso ilícito, aprovechando la ventaja que le ha dado el cese del fuego con el ELN que se opone de manera radical a la criminalización de un complejo asunto económico y social que no puede pretenderse que sea resulto por la vía represiva.

Es ante toda esta compleja realidad expresada arriba, que no es posible prolongar el cese en estas condiciones.

Un nuevo cese requiere de otros parámetros, de otros protocolos y unas medidas que no permitan la perversidad y la ventaja militar de una fuerza contra la otra y donde la principal beneficiada sea la población, para que entre otras urgencias, pueda participar plenamente en el diseño del proceso de paz y la salida política al conflicto.

ELN-Voces


‘El Eln debe demostrar con hechos su voluntad de paz’: Rodrigo Rivera

El Gobierno tomó la decisión: “No habrá ningún paso hacia la paz con el Eln que comprometa la seguridad de nuestros compatriotas”. Así lo reveló el alto comisionado para la paz, Rodrigo Rivera. Sin embargo, el exministro de Defensa insistió en que el grupo guerrillero reanude el cese del fuego para negociar un acuerdo de paz. Y notificó: “Esta es la última oportunidad que tendrá”.

“El presidente Santos ha logrado avances históricos hacia la paz, como lo ha reconocido la comunidad internacional y el Comité del Nobel. Desarmó y convirtió en partido político a la más poderosa y antigua guerrilla del continente. Todo lo hizo para mejorar la seguridad de los colombianos, y no vamos a dar ningún paso hacia la paz con el Eln que comprometa esa seguridad”.

Pero, si no hay paz no hay seguridad, y si no hay seguridad no hay paz, ¿no cree?

Deberían ser sinónimos; el asunto es cómo alcanzar ambos propósitos, porque la búsqueda de la paz no puede sacrificar la seguridad de los colombianos. No se logra con simples palabras de paz desvirtuadas por actos terroristas.

Como el Eln sigue atacando, ¿no habrá renovación del diálogo con ellos?

No se puede dar en medio de estos actos terroristas de los últimos días, que marcan un franco retroceso; el Gobierno está escuchando el clamor de la sociedad, de la ONU y de la comunidad internacional de restablecer el cese del fuego para reanudar los diálogos. Es el Eln el que no está escuchando.

¿Mientras el Eln no acepte las condiciones del Gobierno no habrá diálogo?

No se trata de un pulso de condiciones. Sino de realidades elementales. Mientras no existan garantías a la ciudadanía de que este proceso permitirá alcanzar niveles mayores de seguridad, como las conseguidas con el cese del fuego, el Gobierno no va a dar pasos para avalar un retroceso y el regreso a una escalada de violencia que nadie entiende.

El Presidente había dado instrucciones al equipo negociador para acelerar el proceso y para discutir tanto un nuevo cese, más sólido, como el punto uno de la agenda sobre la participación de la sociedad en la construcción de paz, pero lo que vimos fue inexplicable: hechos de violencia que la misma sociedad no está dispuesta a aceptar o a legitimar con su participación.

Hay dos etapas: una, el cese del fuego, que no supone más nada sino detener la guerra; y segundo, el diálogo de paz. ¿Para llegar al cese del fuego qué se necesita?

Se necesita voluntad; el Presidente la tiene y está dispuesto ya a prorrogar el cese del fuego que venía.

Pero el Eln ha dicho lo mismo, pero sigue atacando…

Así es, las palabras coinciden, pero los hechos no. El Eln ha dicho que está dispuesto a negociar un nuevo cese, pero esta semana habló con hechos terroristas

¿El Gobierno qué pide, concretamente? 

Que haya garantías de seguridad para que en ese ambiente se puedan negociar nuevas condiciones para el cese del fuego.

Cuando se iniciaron los diálogos de paz con las Farc, no hubo cese del fuego. El diálogo avanzó en medio del conflicto…

En el proceso con las Farc, el cese sería bilateral y definitivo, solo al final. Sin embargo, ambas partes se esforzaron en construir credibilidad y un clima que desescaló la confrontación. Las Farc renunciaron al secuestro y decidieron unilateralmente un cese del fuego y el Presidente respondió con la decisión de suspender los bombardeos. Pero en este caso, el Eln había pedido el cese reiteradamente y con la visita del Papa el Presidente aceptó negociarlo. Con sus imperfecciones, ha representado un alivio para las comunidades. Por eso, nadie entiende la nueva actitud del Eln. Con esta oleada de ataques el Eln les está dando un portazo a la sociedad civil y a la comunidad internacional que han sido unánimes en pedir que se mantenga el cese del fuego y de hostilidades.

¿Mientras no haya cambio de actitud del Eln no habrá renovación del diálogo?

Para ese diálogo, para avanzar hacia la paz se necesitan dos. La negociación por la paz no puede ser un monólogo del Gobierno. Si el Eln tiene voluntad de paz, lo tiene que mostrar con hechos. El Gobierno cumplió rigurosamente el cese del fuego.

Pero otra cosa sostiene el Eln…

El Eln objeta que la Fuerza Pública haya capturado en flagrancia y decomisado un cargamento de cocaína que estaba en manos de unidades del Eln. A eso lo llamaron violación del cese del fuego y también objetan que las Fuerzas Militares hayan rescatado un secuestrado que tenían en sus manos. El Gobierno cumplió rigurosamente el cese, hubo “cero” enfrentamiento entre las partes, las únicas violaciones reconocidas fueron a cargo del Eln: el asesinato del gobernador indígena del Chocó y el asesinato de más de 10 campesinos en Magüí Payán (Nariño), admitidos ambos por estructuras regionales del Eln. También retiraron a sus delegados del Mecanismo de Verificación y Veeduría, incumpliendo sus compromisos en el acuerdo.

Sin cese del fuego, sin diálogo, ¿se vuelve a la guerra con el Eln?

Se vuelve a la dinámica que había antes del cese: el Eln empeñado en ataques terroristas contra la población civil y el Gobierno y la sociedad enfrentándolos con todos los instrumentos materiales y morales del Estado. El Gobierno desearía otra cosa, un esfuerzo exitoso por la paz, porque el tiempo se está agotando por razones prácticas y por la campaña electoral, que genera restricciones.

¿Qué tiempo se está agotando?

El tiempo para tomar decisiones, para que sepamos si el cese del fuego que venía se salva y continúa. El Eln debe tener claro que esta será su última oportunidad.

¿Oportunidad de qué?

De buscarle una salida negociada a esta confrontación.

¿Y si no?

Vea lo que está ocurriendo en la campaña política, en las discusiones públicas. La sociedad, los actores políticos, no solo el Gobierno, estamos exasperados con el recurso a una violencia absurda, injustificada, inadmisible.

¿Quiere usted decir que en un nuevo gobierno todo será diferente frente al Eln?

Lo que le quiero decir es que las oportunidades se aprovechan o se pierden porque los tiempos cambian. Una era la época en que se podía negociar sin condiciones ni restricciones internacionales; otra es esta época en la que tenemos restricciones internacionales pero un marco que nos permitió hacer la paz con las Farc y hacerla con el Eln. Pero si se pierde esta oportunidad pasará mucho tiempo antes de que una nueva puerta de diálogo se abra, si es que se abre.

Usted dice: si el Eln pierde la oportunidad que se le está brindando de paz, ¿lo que viene es qué?

Estará echando por la borda las llaves de la paz que hoy tiene en sus manos.

¿Y eso significa?

Eso significa que habrá demostrado que no tiene voluntad de paz y que su única apuesta es por la violencia. Recibirá entonces toda la respuesta del Estado y de la sociedad colombiana como corresponde a cualquiera que se empecine en utilizar la violencia cuando estaban abiertas las puertas de la paz.

¿Habla usted de acciones como bombardeos?

Todas las opciones constitucionales están al alcance y disposición del Presidente.

¿Y sabe usted qué decisión tomará?

El Presidente tomó la decisión de aguardar hasta reunirse este fin de semana con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. La contribución de Naciones Unidas al proceso de negociación y verificación de los acuerdos con las Farc ha sido realmente invaluable, la contribución que está prestando al proceso de negociación con el Eln es también extraordinaria. Hay, además, razones prácticas: Naciones Unidas tiene desplegados casi cien oficiales suyos en el terreno para verificar el acuerdo del cese del fuego con el Eln. Hay que tomar una decisión: si hay alguna esperanza de que este acuerdo se salve, entonces esa misión se mantendrá desplegada; y si no, pues la misión se irá de Colombia y entraremos francamente en una fase aún más crítica en este proceso con el Eln.

¿Quién tiene hoy la llave del diálogo: el Eln o el Gobierno?

El Eln, y está cerrando la puerta con sus acciones terroristas.

¿Cómo quiere el Gobierno abrir la puerta de la negociación si no hay diálogo?

Es claro que si no hay diálogo no hay quien lo negocie. El Gobierno mantuvo la oferta de continuar el cese, como razonable y positiva respuesta al clamor de la sociedad, de la comunidad internacional y de la Iglesia. Esa oferta se mantiene.

Entonces, ¿el Gobierno le pide al Eln sentarse y dialogar sobre las condiciones de un nuevo cese del fuego?

El Gobierno reitera su oferta de darle continuidad inmediata al cese del fuego para reanudar conversaciones.

Gobierno y Eln piden reformas del acuerdo de cese del fuego. ¿Pero qué tipo de reformas podrían discutirse?

El Eln planteó dos aspiraciones que para el Gobierno son inaceptables. La primera, convertir el cese del fuego en una especie de buzón para que toda queja sobre protesta social o sobre cualquier problemática social fuera tratada como una violación del cese del fuego, aunque no tuviera que ver con estructuras del Eln; por ejemplo, los hechos de Tumaco. Eso no corresponde a lo negociado en el acuerdo de cese. La segunda aspiración del Eln es que la cláusula según la cual la Fuerza Pública mantiene su potestad de actuar en todo el país contra cualquier delito y proceder contra los que estén delinquiendo en flagrancia se le agregue una frase: “salvo contra estructuras del Eln”. Francamente son pretensiones inadmisibles.

¿Eso tiene forma de solucionarse?

Claro que sí. Se puede conservar lo que funcionó y resolver lo que generó tensiones. El cese del fuego y de hostilidades que acaba de concluir produjo cero encuentros armados entre fuerzas del Gobierno y estructuras del Eln, eso se puede mantener, y produjo un considerable alivio humanitario. Por eso es que el Gobierno propone que sea el marco de discusión de un nuevo cese, más sólido.

¿Cree usted que el proceso de paz con el Eln tiene salvación o no?

Ojalá. El Presidente tiene voluntad, pero no ingenuidad. La prioridad del Gobierno es garantizar la seguridad de los colombianos: no habrá ningún paso hacia la paz que comprometa la seguridad de nuestros compatriotas.

¿Qué llama usted ingenuidad?

Pues pretender, por ejemplo, aceptar condiciones como las que le mencioné. Sería absurdo aceptar un cese del fuego en el que el Eln no se concentra y a las Fuerzas Armadas les amarramos las manos para que no puedan actuar ni siquiera en flagrancia contra unidades del Eln que estén delinquiendo por todo el país.

El Gobierno dice que desea volver al diálogo si se prorroga el cese del fuego. El Eln dice que mantiene su voluntad de diálogo, pero que las condiciones de cese del fuego deben modificarse. Como el diálogo no existe, ¿quién debe tomar la iniciativa?

En la teoría de negociación hay múltiples respuestas a ese interrogante, el hecho tozudo aquí es que hoy domingo hemos perdido cinco o seis días que pudimos haberlos empleado en Quito en discutir un nuevo cese del fuego y las condiciones para el siguiente paso en una agenda muy ambiciosa para llegar a la paz. Por eso le repito que el tiempo se está agotando.

¿De qué depende que el negociador de Colombia regrese a Quito?

De la respuesta a ese clamor por parte del Eln.

¿De la respuesta a qué clamor?

El de la sociedad civil colombiana y de la comunidad internacional, que están pidiendo que haya continuidad en ese cese del fuego para seguir discutiendo. El Eln está en deuda con la sociedad civil. Dice que le importa, pero a la primera oportunidad desoye su clamor para que pare toda acción violenta.

¿Las relaciones entre el Gobierno y el Eln seguirán congeladas, como están hoy, hasta cuando el Eln no comunique una actitud distinta a la que ha tomado?

El Presidente ha obrado con determinación, responsabilidad y prudencia. Él tiene toda la disposición; pero, como le dije, para avanzar hacia la paz se necesitan dos.

El Tiempo