Nicaragua: el “síndrome del macho herido” ante el aumento de feminicidios

Magaly Quintana, activista de Católicas por el Derecho a Decidir, asegura que “el empoderamiento de las mujeres aumenta la rabia del mundo machista”. Y a su juicio es posible que esa rabia, que ella llama “síndrome del macho herido”, se refleje en las alarmantes cifras de femicidios que se registran actualmente.

Durante el 2017 se reportaron 63 muertes violentas de mujeres, de las que 51 fueron tipificadas como femicidios. La cifra es mayor que en 2016, año en que se registró un total de 49 femicidios.

Según Quintana, hay un crecimiento interesante de la lucha de las mujeres y eso choca con “el mandato masculino de que él es el dueño y señor de la vida de la mujer”. “Una mujer empoderada empieza a asumir derechos de ella, de poder decidir sobre su cuerpo, sobre su vida, sobre sus acciones. Entonces, esto cuestiona el mandato machista, en el cual la mujer le tiene que obedecer. Hay mucha más rabia”, dice.

Esa rabia, reitera, es posible que se vea reflejada en las cifras. “Analizá caso por caso. ¿Por qué la mató? Porque no le prestó el celular. ¿Por qué la mató? Porque no le dio de comer. ¿Por qué la mató? Porque se enamoró de otro. Si ves los porqués te das cuenta de que es porque ella hizo algo que él no le permitía hacer. Dicen ‘la mató por celos’. No. La mató porque la mujer decidió”, asegura Quintana.

Estado no asume protección de mujeres

Cuando se habla del Estado, Magaly Quintana asegura que existe un gran contraste: por un lado, un “crecimiento interesante” de la lucha feminista; pero por otro lado “está una cultura machista intacta y un Estado que no hace nada para cambiarla”. Además, Quintana denuncia que muchas veces las instituciones son utilizadas para maquillar las cifras de los femicidios.

“Las mujeres crecen, pero por otro lado el Estado está indiferente y no toma acciones para generar todo un proceso de campaña para poder transformar esa cultura machista. El Estado no actúa contundentemente castigando a los femicidas. Si el Estado no protege la vida de las mujeres, no asume responsabilidad… Si el Estado no hace un proceso educativo que cambie esta cultura, ese macho herido asume con toda la rabia, matando a las mujeres, porque no obedecen sus órdenes”, concluye Quintana.

63 MUJERES MUERTAS EN 2017

El 2017 fue un año funesto para las mujeres. Hubo un total de 63 muertes violentas, de las cuales 51 fueron tipificadas como femicidio.

El último femicidio ocurrió el último día del año. El 31 de diciembre de 2017, Paola Bravo fue asesinada por su hermano, quien le quitó la vida usando un cuchillo.

Uno de los casos que más indignaron al país fue el de Karla Rostrán. Los reportes de LA PRENSA indicaron que Rostrán había puesto fin a su relación con su pareja, el exmilitar Francisco Ariel Mercado, quien al enterarse, la hirió 59 veces con su bayoneta, la decapitó y enterró su cabeza en otro lugar.

Pero 2018 no empezó mejor. El primero de enero se registró el primer femicidio del año. Marcela Ramos Dávila, de 50 años, fue asesinada a machetazos por varios hombres desconocidos que entraron en su casa, en una comunidad de San José de Bocay, Jinotega.

La Prensa