Argentina: Estalla la alianza Macri-Moyano y la presión social crece – Por Rubén Armendáriz

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Rubén Armendáriz*

El 8 de octubre del 2015, dos semanas antes de las elecciones presidenciales, Hugo Moyano, titular de la central sindical Confederación General del Trabajo (CGT) vislumbraba una realidad diferente. Se recordaba un nuevo cumpleaños de Perón, y allí estaba Hugo junto al candidato Mauricio Macri haciéndole un homenaje, frente a un busto del líder junto a Mauricio Macri, para ser la “pata peronista” del macrismo.

Ambos aliados (Macri y Moyano) venían con objetivos distintos. Moyano, líder de los c a mioneros, quería asegurarse una vejez más plácida tras colocar a su yerno, Claudio Tapia, al frente de la Asociación del Fútbol Argentino, mientras él mismo presidía Independiente; aspiraba poner a salvaguarda sus negocios y garantizar un importante poder sindical, con sus hijos Pablo y Facundo y su amigo Juan Carlos Smith en la CGT. Macri tenía otras ideas, lo quería para flexibilizar los derechos del mundo laboral y reducir los costos del transporte.

Pero ahora todo estalló. Los negocios empresarios de Moyano tienen serios problemas y la Justicia macrista lo acosa. La CGT está rota de hecho. Mientras tanto, Macri avanza en sus políticas de ajuste y flexibilización.

El enfrentamiento ha crecido. Moyano, apoyado en el profundo deterioro social, se coloca al frente de la lucha (“al gobierno le queda poco tiempo”), que algunos interpretan como amenazas. El 21 de ese mes, muchas decenas de miles de personas saldrán a la calle para manifestar su rabia, su bronca, su desesperación.

Para la mayoría es la manifestación del drama social que atraviesa el país, para Moyano es su escudo con el cual Macri deberá enfrentarse si mantiene su política económico-social o si pretende avanzar penalmente contra él. También es una exposición más de la trabajosa unidad peronista que se viene construyendo.

Hoy, los inéditos 10 mil evacuados del norte por las inundaciones -casi todos indígenas y pobres- son la contracara de la Argentina europea de la zona pampeana y los centros urbanos de las grandes ciudades.

Macri y su equipo defienden con tanta soberbia los peores intereses que un día los vientos sembrados se pueden volver tempestades, dice el analista Juan Guhán. Un botón de muestra, dice: El gobierno reclama a los trabajadores que acepten un aumento del 15% sin “cláusula gatillo”, si la inflación supera esa cifra. Pero emite un bono, para seguirse endeudando, con “cláusula gatillo” para los intereses, si la inflación sube por encima de lo estimado, todo ello para asegurar las ganancias del sector financiero.

Una nueva sorpresa dio el gobierno en plenas vacaciones: decidió integrar a las tres fuerzas armadas en las Fuerzas de Despliegue Rápido (FDR) para combatir terrorismo y narcotráfico, después que un policía fuera de servicio, persiguió un delincuente, le hizo varios disparos y lo mató. Un juez osó procesarlo por homicidio. Macri recibió al policía para darle su respaldo.

Task Force

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, consideró que se está construyendo una nueva doctrina según la cual el Estado es el que realiza las acciones para impedir el delito. Eso supone invertir la carga de la prueba en casos de enfrentamientos donde -hasta ahora- los policías iban presos; sería legitimar el “gatillo fácil” y las ejecuciones sin juicio previo y supone una reforma del Código Penal que aún no se ha producido, ni debatido, ni presentado.

Durante un viaje a Washington, Bullrich anunció la instalación de una “task force” de la agencia antidrogas estadounidense en la frontera norte. Además, concretó un acuerdo con el FBI para capacitar agentes de la Policía Federal. Desde el Comando Sur se promueve la intervención de las Fuerzas Armadas en las cuestiones vinculadas con el narcotráfico y Bullrich es obediente.

Mientras se espera la gran manifestación del 21, la presión social crece y los bancarios hicieron una huelga el viernes en todo el país, luego que el gobierno apenas propuso un aumento del 9% en sus haberes, mientras la inflación supera el 24%

“Pasión de multitudes, el fútbol no sirve de encuesta electoral, pero funciona como termómetro del sociólogo. Mide procesos emocionales de masas, es un síntoma, el cantito de la hinchada es como el primer granito de la adolescencia. Si te empiezan a putear en las canchas quiere decir que perdieron la paciencia, (…) A veces, las consignas de las hinchadas son indescifrables para el profano, pero “Mauricio Macri, la p… que te parió” no requiere explicación”, dice Luis Bruschtein, editor de Página 12.

(*) Periodista y politólogo uruguayo, analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la).


VOLVER