Otra etapa fallida en América Latina – El Día, Bolivia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Los recientes resultados del referéndum celebrado en Ecuador invitan al festejo, pues se ha eliminado la figura de la reelección indefinida y ha triunfado la democracia, pero es también una ocasión para reflexionar sobre la situación de América Latina que parece estar cerrando una nueva etapa fallida de su historia.

Lula condenado en Brasil, Cristina Fernández acosada por los juicios, expresidentes presos y prófugos en Perú, escándalos en Chile, crisis humanitaria en Venezuela e intentos por instaurar una autocracia en Bolivia, dentro de un proceso que promete acabar muy mal.

En Ecuador, el altanero Rafael Correa, uno de los que más lejos fue en la limitación de las libertades democráticas y el mejor seguidor de Hugo Chávez en los intentos por eternizarse en el poder, ha recibido un duro revés en las urnas, evento que ha estado precedido de constantes demostraciones de repudio callejero, al punto que el exmandatario ya no puede mostrarse en público sin exponerse a que las multitudes lo abucheen, le arrojen huevos y toda clase de objetos que manifiestan rechazo y molestia por la estela de corrupción, crisis económica y derroche que dejó al abandonar el poder con intenciones de retornar.

La gente se pregunta hoy, dónde están esas muchedumbres que aclamaban los grandes progresos en materia social, la generosidad de los regímenes socialistas que han estado gobernando durante más de una década, con sumas de dinero históricas a disposición, producto del incremento de los precios de las materias primas.

Semejante vuelco solo se explica por el contexto de persecución, miedo, manipulación y fraude en el que llevaron adelante estos gobiernos la denominada “democracia plebiscitaria” que creció y floreció con cifras de votación extraordinarias que hoy son totalmente contrarias en medio de un ambiente de libertad y transparencia.

Pese al saldo nefasto que dejan los regímenes populistas en materia económica, no se equivocan quienes consideran que el peor daño que han hecho estos gobiernos ha sido la descapitalización política, pues no solo echaron a perder y tiraron por la borda un gigantesco consenso que exigía progresos en materia democrática, a través de la inclusión y el progreso de la justicia, sino que desmantelaron el endeble andamiaje institucional de los estados y truncaron los avances que se habían logrado en el periodo de dos décadas posteriores al final de las dictaduras militares.

Al menos Ecuador está comenzando a salir del pozo, Argentina ya lleva ventaja, mientras que en Chile y Perú el movimiento pendular de la política es esperanzador. Los latinoamericanos tendremos que ingresar en un nuevo periodo de reconstrucción, reestructuración del aparato institucional y obviamente, recuperación de la economía que sigue siendo tanto o más dependiente y frágil debido a la excesiva concentración del extractivismo que generaron los populistas.

Los latinoamericanos tendremos que ingresar en un nuevo periodo de reconstrucción, reestructuración del aparato institucional y obviamente, recuperación de la economía que sigue siendo tanto o más dependiente y frágil debido a la excesiva concentración del extractivismo que generaron los populistas.

El Día