El Papa, la reconciliación en Colombia y la narcoguerrilla – Diario El Salvador

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En su visita a Colombia, el Papa Francisco hizo un llamado a la reconciliación plena, después que el gobierno firmó la paz con las FARC, algo que muchos aplauden, pero otros tantos rechazan porque no olvidan las atrocidades cometidas por esa guerrilla y su denunciada relación con el narcotráfico.

El jefe del grupo ahora convertido en partido, alias “Timochenko” (nombre del mariscal que derrotó a los nazis en Stalingrado), pretende lanzarse como candidato a la presidencia, a todas luces siguiendo el modelo salvadoreño de la “guerra popular prolongada”.

El individuo ese tiene múltiples condenas por asesinato, secuestros, robo, violaciones… uno de los peores criminales que registra la historia del Hemisferio.

Las FARC han estado, a lo largo de medio siglo, entre los principales productores de droga del Continente, protegiendo las plantaciones, supervisando los laboratorios donde se procesa, abasteciendo a los diversos cárteles que la transportan a lo largo de innumerables rutas hacia los países americanos y los Estados Unidos.

La cadena de horrores que la droga provoca es gigantesca, desde las luchas entre los traficantes hasta las miserias de los pobres seres que caen en el vicio.

Las drogas alimentan a las pandillas, a los lavadores de capitales, a extorsionistas.

Se dice que los desórdenes que tienen lugar en Honduras son parte de las luchas entre grupos de traficantes, lo que está causando un enorme daño a la buena marcha económica del país, como del norte de Centro América.

El reguero de sangre y sufrimiento, de vidas destrozadas que marca los caminos de la droga y cuyo origen está en las selvas de Colombia y parcialmente de Venezuela, se extiende por todo el Hemisferio Norte. En Venezuela se ha denunciado que hay campamentos refugio de la narcoguerrilla al igual que el descubierto hace unos años en Ecuador y donde se incautaron computadoras que expusieron el esquema de las fechorías perpetradas y por perpetrarse.

Donde la droga aterriza se esparcen demonios para hacerse con los alijos, moverlos valiéndose de un entramado de cómplices, se distribuye entre bandas rivales, se esconde (acaban de encontrar droga en un cargamento de piñas).

Además se usan “mulas”, individuos que se tragan bolsitas de droga para luego evacuarla al llegar a sus destinos, corriendo el riesgo tremendo que el envoltorio se rompa y los mate.

Esas “mulas”, al ser descubiertas en países de Asia, van casi de inmediato a la horca.

Las cadenas infernales del tráfico de drogas

Todas estas estructuras corrompen hasta la médula a los que en una u otra forma se involucran en ellas.

Lo más siniestro es cuando los gobiernos caen en el juego, lo que lleva a que el interés de las poblaciones se relegue a un segundo plano.

De allí que grupos dentro de los estados arrastren los pies en el combate contra los traficantes y las pandillas. Es lo que pudo haber sucedido con la exvicepresidenta de Guatemala, a quien los Estados Unidos han pedido extraditarla.

Es comprensible que el Papa Francisco llame a la reconciliación en Colombia, pero la duda permanece dado que es difícil creer que la narcoguerrilla va a dejar a un lado o distanciarse de la producción, control y manejo de la droga, que ha estado en sus manos desde siempre.

El Salvador