Brasil, pendiente del destino del ex presidente – Por Emir Sader

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Emir Sader*

Nunca Brasil estuvo tan pendiente del destino de una persona, como Brasil ahora está pendiente del destino de Lula. Para que se tenga una idea de cómo el tema Lula invade todos los espacios de los medios, el día en que el Supremo Tribunal Federal votó a favor de Lula, el Jornal Nacional, el principal noticiero de TV Globo –que estaba preparado para una resolución en contra de Lula– dedicó sus primeros 34 minutos para la cobertura de la decisión del STF.

La derecha no se ponía de acuerdo en la fecha en la que iría a prisión Lula, mientras todos los editoriales de los medios tradicionales propugnaban la encarcelación del expresidente. La derecha había logrado desplazar lo central, la reivindicación de Lula a ser candidato a presidente hacia el tema de la prisión del líder del PT, tema sobre el cual se deleitaban prematuramente imaginando las escenas pirotécnicas preparadas por los medios para la eventual detención de Lula.

Lo cierto es que los destinos de Lula son los más extremos depende de quien los pronostique. Van desde el Nobel de la Paz, pasando por la elección a la presidencia de Brasil, yendo hasta la condenación y la prisión por un largo tiempo. Conforme suceda uno u otro, el futuro de Brasil se dará en una u otra dirección.

En la caravana de Lula en el sur de Brasil, los ánimos se han exacerbado. La derecha estaba preparada para el rechazo al hábeas corpus solicitado por la defensa de Lula. Como la primera votación fue favorable a Lula, la derecha radicalizó sus formas de acción.

La caravana en el sur fue la que ha transitado por la región más conservadora del país. En Rio Grande do Sul y en Santa Catarina se han aliado los militantes de Bolsonaro con los ruralistas de la zona. Estos han utilizado sus tractores, sus camiones, para bloquear rutas, buscando con ello impedir el avance los tres micros de la caravana.

Solo lo han logrado en una ciudad, donde habían ocupado las rotondas de ingreso a la ciudad y los intentos por desbloquearlas implicaría un enfrentamiento violento, incluso porque no se puede contar con los efectivos de la policía. En todos las otros decenas de zonas –entre ciudades, asentamientos del MST–, siempre se ha logrado ingresar y realizar los actos con Lula.

Grupos organizados tiraban piedras y huevos al paso de los tres micros de la caravana, pero no más que ello. Lula ha hecho docenas de actos en las capitales de las tres provincias, pero sobre todo en el interior, con pequeños productores de la economía familiar, con trabajadores de los asentamientos de los sin tierras, con rectores de universidades públicas, con estudiantes de las escuelas públicas.

Es la cuarta caravana de Lula. La primera recorrió las nueve provincias del nordeste de Brasil, la región que más cambios ha vivido durante los gobiernos del PT, porque siempre fue la región más pobre y abandonada del país, donde los candidatos del PT siempre han tenido más del 70% de los votos.La segunda se dio en Minas Gerais, provincia donde Dilma Rousseff también triunfó. La tercera, por Río de Janeiro. La cuarta es esta por el sur de Brasil. Lula pretende recorrer todavía la región norte y la centro-oeste.

Frente al éxito de las caravanas, la derecha se concentraba en la posibilidad de prisión de Lula o de alguna condena que le imposibilitara seguir circulando por el país. Los medios ya aceptan que Lula no irá a prisión. Se concentran ahora en los intentos por excluirlo de la campaña electoral, aun sabiendo que Lula siempre será el gran elector y, conforme indican las encuestas, el candidato que Lula indique estará seguro en la segunda vuelta y sigue siendo favorito para ganar.

El voto favorable a Lula en el Supremo Tribunal Electoral rompió lo que se llamaba Consenso de Curitiba, por el cual el conjunto del Poder Judicial actuaba unánimemente en la persecución a Lula. Se fortalece entonces la posibilidad de que Lula pueda ser candidato. Se abren 6 o 7 meses decisivos para el futuro de Brasil, con efectos sobre el conjunto de la región.

Habiendo participado de las cuatro caravanas de Lula, pude certificar el poder de movilización y de convencimiento que tiene Lula y su discurso. Al final del acto en Chapeco, cuando los grupos de derecha hacían amenazas en contra de la caravana, Lula invitó al pueblo a acompañarlo hasta el hotel. Fue de las escenas más emocionantes ver a Lula conducido al hotel, literalmente, en los brazos del pueblo.

(*) Sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

Página 12


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