Centenario de la Reforma del 18: universidades plurales y nacionales – Por Carla Wainsztok

Por Carla Wainsztok

Plurales y nacionales

Existen universidad(es) en plural. Universidades plurales y nacionales. Universidades diversas, diferentes. Existen las  “viejas” universidades y las “nuevas” universidades construidas en tiempos de peronismos recientes. Todas ellas tienen un común denominador o mejor digamos varios temas en común: docencias, investigaciones y “extensiones”.

Universidades donde se piensa, se problematizan las identidades, (id) entidades. Nos gusta pensar en universidades donde se piensa las existencias y las resistencias. Donde se piensan, se crean y recrean las reexistencias. Re existir creativamente en tiempos neoliberales.  Estamos siendo entre existencias y experiencias. Las experiencias de las existencias.

Nos gusta nombrar a las “nuevas universidades” como comunidades de derechos y deseos. El derecho a conocer, es también el deseo de conocer. Deseos de conocimientos. Deseos de reconocimientos.

El derecho a conocer es al mismo tiempo el derecho a conocer nuestros derechos. Y las universidades son derechos y deseos.

Garantizar los derechos es función del estado, cumplir con los deseos es nuestra  materia. Materia y materiales. Los materiales de los deseos ¿de qué (materiales) están hechos los deseos?  Las materias de los deseos, dar curso a los deseos. Dar rienda libre a los deseos. Rendir libre los deseos.  Las libertades y los deseos. Los deseos de libertades.

Pedagogías de las libertades y los deseos. Hace muchos años Saúl Taborda escribió que la antinomia fundamental en pedagogía es autoridad y libertad. Y afirmó que la autoridad es de las/os estudiantes. Ellas/os son los autores. Me gusta pensar entonces que a las y los docentes nos queda el agite de las libertades. Las pedagogías como el agite de las libertades.

Tal vez es por ello que hay una campaña contra nuestras queridas universidades. Hojas y hojas, notas y malas notas sobre las universidades públicas desprestigiándolas.

Es una campaña anti universidades (públicas) y tal vez, debamos enfatizar, una campaña contra las universidades del denominado conurbano.

¿Universidades del conurbano es un nombre propio o una adjetivación? Y como las palabras hacen cosas escribimos con-urbanos o simple y bellamente universidades nuevas en tiempos de peronismos recientes.

Me gustaría recordar que hace muy poco tiempo un ex ministro de educación hoy senador habló de una nueva campaña al desierto, pero no con la espada sino con la educación. ¿campaña educativa al desierto o una campaña al desierto educativo? Texto y contexto, esta frase fue pronunciada en Choele Choel.

Allí donde hay poblaciones de pueblos originales y originarios ellos, los ellos ven un desierto.

Allí donde nosotras/os poblamos de palabras, sentidos, argumentos y eros pedagógicos ellos, los ellos ven un desierto. Desierto extraño por cierto poblado de “universidades por todos lados”.

Civilización o barbarie. Existió un gran pensador revolucionario que fue José Martí quien nos convido a pensar de modo relacional. Todo pensamiento es relacional. No hay pensamiento único, todo pensamiento es mestizo.

Orígenes mestizos de los pensamientos. Pensar en los bordes de los orígenes mestizos. Pensar los bordes del pensamiento. Pensar los desbordes del pensamiento. El pensar no derrama, no hay teoría del derrame. El pensar (nos) desborda. La vida desborda.

Libros y botas de potro escribió en Nuestra América y que nosotras/os mediante alquimias transformamos en libros y alpargatas.

Martí escribió otro bello texto que se llama Maestros ambulantes, allí propone construir campañas de ternura y ciencia. No es posible enseñar sin ternuras. La letra con sangre no entra.

Ternuras y conocimientos. Los conocimientos de las ternuras. Las ternuras de los conocimientos.

Alba Susana Changala, Sonia Pujol y José Parisi, tres de los egresados de la primera camada de abogados de la Facultad de Derecho de la UnPaz.
ALBA SUSANA CHANGALA, SONIA PUJOL Y JOSÉ PARISI, TRES DE LOS EGRESADOS DE LA PRIMERA CAMADA DE ABOGADOS DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNPAZ.

Alba y los deseos

Hace un tiempo pude leer un artículo que me conmovió  “Mi hijo el doctor” en el diario Página 12 con fecha del 2 de julio de 2017. Allí se cuenta la biografía de una mujer que se recibió de abogada.  Alba. No voy a narrar aquí su historia, convido a leer la nota.

Eso sí diré, escribiré Alba se levantaba antes de que saliera el sol para estudiar. Deseos de aprender, deseos de libertad. No sólo necesidad. Hay una narrativa clasista que disocia las necesidades de los deseos. Como si quien tuviera “necesidades” no estaría habitada/o por los deseos. ¿Se puede no satisfacer los deseos? Deseos básicos insatisfechos. Pensares relacionales, necesidades y deseos. Necesidades de deseos.

Alba estudió en la UNPAZ. Pedagogías de los deseos.

Las pedagogías de los ceos en cambio sólo ven desiertos y deserciones. No hay estudiantes expulsadas/os apenas desertores. Por eso dicen deserción escolar.

Les molestan no sólo las libertades también las igualdades. Deseamos escribir que las igualdades no son sólo económicas, las igualdades son al mismo tiempo simbólicas y culturales.

Las igualdades que ponen en entredicho las jerarquías. Las jerarquías tranquilizan. Las jerarquías ordenan. A guardar a guardar cada cosa en su lugar. A guardar a guardar cada “clase social” en su lugar.

Nos gusta pensar a las nuevas universidades como irreverencias, como amorosas irreverencias.

Las universidades como territorios de inclusiones y comunidades. Las pedagogías están siendo una gramática ética y política. Una gramática en construcción. Las universidades que revisan sus prácticas, sus experiencias y que transforman “las extensiones” en diálogo entre saberes. Pedagogías y diálogos comunitarios. Las universidades como territorios comunitarios.

Las y los docentes que trabajamos en las “nuevas” universidades lo hacemos con la convicción y la alegría que habitamos una política (socio) educativa. Una política educativa que se relacionaba con un estado de bienestar y con gramáticas pedagógicas del sur. Un triángulo amoroso.

Hoy en nuestras queridas universidades sabemos del estado de mal- estar. Un estado gerente es un estado gendarme. Un estado gendarme es un estado gerente. Si hasta parecen de manual. De manual de sexto grado de ciencias sociales de Aique de la provincia de Buenos Aires.

Hace muy poco tiempo salió una nota, una mala nota en el diario Clarín con fecha del 31 de enero de 2018. “Arancelar la universidad, ¿sigue siendo un tabú?”

Allí el autor abunda en una serie de ideas ramplonas sobre el arancelamiento universitario. Se permite la pregunta tabú no para complejizar sino para sostener la “necesidad” de arancelar.

Si se juntan arancelar, necesidad, eficiencia, eficacia, meritocracia, transparencia se va armando el rompecabezas neoliberal. Lo de rompecabezas es metafórico y literal. Días aciagos y noches de bastones largos.

Para justificar el arancelamiento se recurre a la Reforma Universitaria. Todo ese legado de luchas, resistencias y creaciones para fundamentar las desigualdades. El autor no desconoce la reforma, es sólo mala fe. Mala fe en los festejos del centenario de la reforma.

Como si las ideas, las creencias de los “pibes” reformistas fueran las desigualdades. Como si las convicciones de los” muchachos” reformistas caducaran.  Las ideas, las creencias, las creaciones no caducan. No tienen fecha de vencimiento.

Deseamos distinguir entre historias y cronologías. Las cronologías son lineales, las historias están siendo distintas temporalidades. Las historias y los tiempos. Los tiempos de las historias, los tiempos del presente tan presente. Los presentes como dones.

Pasados, presentes y futuros se conjuran y conjugan en cada instante. Nos gusta pensar en las temporalidades de la Reforma. Una reforma y todas las reformas que vendrán. Los tiempos de las reformas. Re formas. Otras formas, nuevas formas. Nuevos manifiestos para los próximos tiempos. Manifestarse en los tiempos. Las manifestaciones. Las manos que construyen y crean otros tiempos.

Tiempos de libertades, igualdades y mutualidades.

1918 las libertades.

En el bello Manifiesto Liminar el texto inaugural de la reforma podemos leer:

“Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan” (Manifiesto Liminar)

El tiempo es desde hoy, además lo contrario de las libertades, son las vergüenzas y los dolores.

“La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y aprende toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda” (Manifiesto Liminar)

Las universidades como hogares de estudiantes, el amor como bandera y argumento pedagógico.

Lo fecundo y lo facúndico. Lo facúndico es el nombre que Saúl Taborda eligió para pensar las comunidades, las transmisiones y las generaciones. Estamos siendo entre comunidades, transmisiones y generaciones.  Estamos siendo entre palabras.

Ese desde hoy  del 18 a su vez se volvió “otras” reformas.  Desde hoy es un comienzo. Una reforma que convoca a otras reformas.

1949 Las igualdades.

El 22 de noviembre de 1949 el presidente Juan. D. Perón firma el Decreto de Supresión de Aranceles Universitarios. Una suerte de “supresión de honores”. ¿supresiones jacobinas? Gramáticas de ampliación de derechos. Gramáticas que privilegian a las niñas y los niños.

2003-2015 Las mutualidades.

Las universidades como comunidades de derechos y deseos. Comunidades educativas. Allí donde se encuentran nuestras biografías con las historias sociales. Si las pedagogías no pueden reunir las historias políticas, sociales con las biografías no son ni críticas, ni emancipatorias, ni liberadoras.

Inventar si es preciso pedagogías universitarias. Universidades y pedagogías donde nos encontramos para intentar construir otros mundos. Otros logos. Logos otro. Logos relacionales. Logos y eros. Mundos más humanos y más humanizantes. Mundos donde quepan todos los derechos, todos los deseos, todas las lenguas. Las lenguas de los derechos y los deseos.

La palabra comunidad viene del latín communitas, allí en el corazón de la comunidad está el munus, la mutualidad, la solidaridad. Universidades nacionales y relacionales, plurales, diversas y solidarias.

Sigue insistiendo el autor

“Las clases no estimulan a los alumnos, faltan profesores, muchos docentes imponen ideologías de enfrentamiento y odio y las deserciones estudiantiles muestran indicadores graves (…)”

En esa frase no sólo hay una narrativa estigmatizante hay un programa político-pedagógico.

Faltan profesores, es interesante esta afirmación ya que durante la Reforma del 18 un pensador como Mariátegui hablaba de la ausencia de maestros. Claro que en otro sentido. Para el pensador peruano faltaban referentes. Mariátegui sostenía que un maestro era más necesario que toda una institución. Es decir una universidad sin maestros, sin referentes es una universidad vacía, sin sentidos.  Un edificio sin vida.

Sigamos con las ideas toscas “Muchos docentes imponen ideologías de enfrentamiento y odio”

Las y los docentes no imponemos, es más bregamos por una pedagogía de la ternura. Las verdades no son imposiciones son posiciones, son creaciones e incluso ficciones. Ficcionamos nuestras historias, nuestras biografías. Las ficciones no son necesarias pues las verdades son complejas. Ficciones y filiaciones. Las herencias se construyen, se inventan, se recrean como las existencias.

Es sugestivo lo de las ideologías de enfrentamiento y odio.

¿Por qué habríamos de odiar? Si las universidades y nuestras tareas tienen que ver con los derechos y los deseos.  Nada grande sea hace con el odio.

Nosotras/os no odiamos. El odio es colonial. Y los tiempos de los peronismos recientes fueron los días más felices. Los días más felices fueron y serán decoloniales.

¿Por qué habríamos de enseñar a odiar? Si amamos estar allí en las aulas. Si amamos construir amaneceres pedagógicos. Tuvimos maestras/os que nos enseñaron a amar. Por eso nos gusta pensar en todas las clases de amores. Clases de amores no clasistas.

Aprendimos leyendo a los muchachos reformistas que “Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden” (Manifiesto Liminar)

No nos arrepentimos de nuestros amores que vienen de lejos. No me arrepiento de este amor de tiempos recientes.

Deseamos terminar este texto, haciendo un elogio de nuestras universidades no una defensa. Nosotras/os no estamos a la defensiva. Y además en la palabra elogio está el logos.

Logos y eros. Razones y sentidos. Argumentos y ternuras. Comunidades de derechos y deseos.

Bibliografía

Manifiesto Liminar https://www.unc.edu.ar/sobre-la-unc/manifiesto-liminar

Fuente-Universidad Nacional de José C. Pa