Directo al corazón del Acuerdo de Paz de Colombia – Por Fernán Medrano

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Fernán Medrano*

A pesar de que la República de Colombia es una nación independiente y soberana y es también un Estado Social de Derecho donde se considera que toda persona goza del principio de presunción de inocencia hasta que se haya demostrado lo contrario con pruebas suficientes e irrefutables a través de investigaciones profundas, auténticas y serias —esto según la Constitución Política y los tratados internacionales suscrito por Colombia—, aquí en nuestro país a nadie se le niega una orden de captura como medida preventiva.

En una entrevista concedida a un canal de televisión durante la negociación en La Habana, el señor Seusis Pausivas Hernández Solarte, más conocido como Jesús Santrich, sugirió en aquel momento que era posible que alguno de los líderes del ahora partido de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) corriera el riesgo de ser acusado de narcotráfico y a continuación fuera extraditado a Estados Unidos.

En la declaración de Jesús Santrich se dejaba ver su incomodidad y recelo constantes con respecto a la forma de la implementación del Acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y la ahora exguerrilla de las Farc.

Del mismo modo, criticaba y hasta parecía desconfiar de que el gobierno les fuera a hacer alguna jugarreta en el sentido de que si extraditaron a Estados Unidos a los cabecillas paramilitares, igual suerte podrían correr ellos, sobre todo ellos por su condición de rebeldes, contradictores del gobierno colombiano y que estuvieron alzados en armas.

De acuerdo con lo anterior, la captura del exjefe de la desmovilizada guerrilla de las Farc y ahora partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) Jesús Santrich lo debe de tener indignado y molesto, pero, a lo mejor, a él mismo no lo toma por sorpresa.

Conforme a lo manifestado por el asesor jurídico de la Farc, Enrique Santiago, se necesitaría cierto grado de torpeza como para participar o cometer el supuesto delito del que se acusa al señor Jesús Santrich.

De ser real semejante acusación, agregaría que también se requiere de un poco de traición con respecto a la confianza depositada por sus compañeros de partido y se requiere ser una rueda suelta como para cometer tal estolidez por un ciego que está transitando su camino hacia la reintegración a la vida civil y política sin armas, quien además tendría un escaño asegurado en el parlamento colombiano.

De algún modo, esto parecería ser el intento de hacer trizas el acuerdo de paz entre el gobierno y la Farc. Sin embargo, y en aras de la verdad cabe decir que las Farc siempre demostraron ser una organización cohesionada.

De momento resulta muy apresurado, especulativo e incluso nada serio, realizar valoraciones de juicio o acusaciones sobre el respectivo tema por parte de cualquier persona que no conozca la plenitud de las pruebas y del asunto en general, incluso de parte mía.

Más aún, en este instante todavía no se conocen todas las pruebas sobre el tema del señor Jesús Santrich.

Además, cabe resaltar lo que ha expresado el abogado español Enrique Santiago en el sentido de que ni el Estado colombiano, ni la Fiscalía General de la Nación ni la justicia de Colombia tienen ninguna investigación propia sobre este asunto. Es la DEA la que ha hecho todo.

El penalista español Enrique Santiago se ha mostrado escéptico ante las pocas pruebas o el vídeo que han sido divulgadas por los medios de comunicación colombianos.

El partido Farc, a través de uno de sus líderes, como lo es Iván Márquez o Luciano Marín, ha insistido en que la captura de Jesús Santrich es un montaje.

El analista político colombiano León Valencia ha opinado que el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) debe realizar una investigación por cuenta propia sobre el asunto de Jesús Santrich.

Yo opino que en este preciso momento hay que preservar la calma para que la evolución de la verdad salga a la luz, con el fin de saber si los hechos le dan la razón a Jesús Santrichen relación con sus dudas y reservas acerca de la puesta en marcha del Acuerdo de Paz, o no.

No hay que aceitar más las maquinarias de la venganza con declaraciones explosivas, ni hacer violencia verbal ni mucho menos con odios, que es lo que más anhelan los enemigos de la paz y los señores de la guerra.

Es indudable que este incidente nos deja un poco desilusionado, porque los pacifistas más radicales estábamos delirando de optimismo, a pesar de los pesares, como dice la canción, y a pesar de las fallas en la implementación del Acuerdo de Paz.

No obstante, cuidemos la palabra, no la malgastemos ni la desgastemos, busquemos la paz siempre, seamos creativos, hagamos milagros y no permitamos que nuestra esperanza la hagan trizas.

La enseñanza sigue siendo la misma: las cosas son como son, y no son lo que parecen ser. Sea como sea, este incidente demanda el concurso de todos los colombianos y de la llamada comunidad internacional a mantenernos en vigilia permanente a fin de cuidar la paz.

Si Jesús Santrich incumplió, se hablaría de traición, estolidez, la extrema derecha pondría el grito en el cielo y bailaría en un pie; pero si las pruebas no son reales, el asunto podría cobrar visos de ser un ataque directo al corazón del Acuerdo de Paz entre el gobierno de Colombia y la Farc.

(*) Bloguero. Columnista. Autor en Amazon, Google Books. Publico vídeos en YouTube. Colaboro con escritores.org, Las2orillas, rebelion.org.

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