Dolarizar a Venezuela: génesis de la propuesta y la táctica de Henri Falcón (Por Misión Verdad)

Según algunos medios, la dolarización es una propuesta de uno de los candidatos opositores a la presidencia de la República. Hablamos de Henri Falcón, quien ha transformado el despojo de la moneda nacional venezolana en el aspecto central de su plan de gobierno. Sin embargo, el planteamiento, trasfondo y orquestación de esta propuesta no inician con Falcón, sino todo lo contrario.

Antecedentes

Desde la puesta en marcha de Dólar Today como arma de guerra financiera en el contexto de asedio político contra Venezuela, el asunto de la dolarización se ha venido posicionando mediáticamente como una presunta necesidad impostergable.

Algunos círculos intelectuales venezolanos conectados a instancias de lobbys estadounidenses, en específico el centro Cedice Libertad que a su vez es filial del poderoso think-tank Instituto Cato, comenzaron a introducir este tema para competir en el debate económico nacional desde, al menos, el año 2015, donde adquirió cierta notoriedad más allá de sus propias actividades académicas.

Dos claves situaron esta propuesta en el lado más a la derecha del espectro político venezolano, que puede identificarse fácilmente con María Corina Machado y el extinto partido Voluntad Popular. Por un lado, la afiliación al mapa intelectual del neoliberalismo y de sus principales exponentes; por otro, la identificación (no siempre amorosa) del Instituto Cato con el Partido Republicano, además de sus actividades de cabildeo y asesoramiento legal a los fines de emprender reformas en el Congreso estadounidense que beneficien a las grandes multinacionales.

A modo de paréntesis vale la pena recordar que el Instituto Cato premió en 2008 al dirigente estudiantil Yon Goicoechea con un estandarte creado por la propia institución, el premio Milton Friedman. 500 mil dólares en metálico entregados a quien en tiempo futuro pasaría a engrosar las filas de Voluntad Popular luego de su retorno a Venezuela en 2017.

A mediados de 2015, Cedice comenzó a organizar un conjunto de foros internacionales sobre la dolarización en Venezuela en la ciudad de Caracas. Para elevar el perfil de los eventos, trajeron a operadores financieros del proceso de dolarización en Ecuador y algunos representantes de la clase capitalista venezolana como Víctor Maldonado, en ese tiempo presidente de la Cámara de Comercio de Caracas y que también forma parte de Cedice.

Con una extensa gama de artículos e investigaciones publicadas, Cedice ha buscado mostrarse como la vanguardia ideológica de la dolarización en Venezuela, financiando actividades académicas en el área económica, proyectando referentes intelectuales y promoviendo las ideas de quienes en el espectro político nacional empatizan con la dolarización y el desmontaje del Estado venezolano. A María Corina Machado, por ejemplo, Cedice ha promovido su figura y relaciones publicando sus artículos, una especie de miembro no oficial.

El patrocinio de las actividades de Cedice pasan por el cordón umbilical de la NED, que es lo mismo que decir el Departamento de Estado de EEUU operando bajo mecanismos de poder blando. Públicamente esta instancia ha reconocido el apoyo a esta ONG y otras que configuran la vasta red de actores desestabilizadores del país.

El sicario financiero detrás de Falcón: un breve perfil

Los derechos de autor con respecto a la dolarización en Venezuela pertenecen a Steve Hanke. Quien actualmente es codirector del Instituto Cato y uno de los 30 economistas más influyentes del mundo según distintas aplicaciones, también fue asesor del segundo gobierno de Rafael Caldera, a quien le propuso dolarizar la economía venezolana como instrumento rector del recordado plan de privatizaciones llamado Agenda Venezuela.

Ha asesorado a jefes de Estado de más de 10 países en políticas monetarias, es un economista con una pesada presencia mediática y se vanagloria por haber sido el artífice de la dolarización en Ecuador y del desmontaje del sector público en algunos países de Europa del Este luego del colapso de la Unión Soviética.

Su papel como sicario financiero en Venezuela es ampliamente reconocido por ser uno de los promotores y asesores del indicador paralelo Dólar Today, con el cual se emplea la devaluación del bolívar y una alteración agresiva del sistema de precios en la economía venezolana. También es el creador del “Índice de Miseria”, un método de medición global de la pobreza con muy poca credibilidad con respecto a los parámetros internacionalmente aceptados, aunque sí muy rentable como producto mediático.

Antecedentes

Desde la puesta en marcha de Dólar Today como arma de guerra financiera en el contexto de asedio político contra Venezuela, el asunto de la dolarización se ha venido posicionando mediáticamente como una presunta necesidad impostergable.

Algunos círculos intelectuales venezolanos conectados a instancias de lobbys estadounidenses, en específico el centro Cedice Libertad que a su vez es filial del poderoso think-tank Instituto Cato, comenzaron a introducir este tema para competir en el debate económico nacional desde, al menos, el año 2015, donde adquirió cierta notoriedad más allá de sus propias actividades académicas.

Dos claves situaron esta propuesta en el lado más a la derecha del espectro político venezolano, que puede identificarse fácilmente con María Corina Machado y el extinto partido Voluntad Popular. Por un lado, la afiliación al mapa intelectual del neoliberalismo y de sus principales exponentes; por otro, la identificación (no siempre amorosa) del Instituto Cato con el Partido Republicano, además de sus actividades de cabildeo y asesoramiento legal a los fines de emprender reformas en el Congreso estadounidense que beneficien a las grandes multinacionales.

A modo de paréntesis vale la pena recordar que el Instituto Cato premió en 2008 al dirigente estudiantil Yon Goicoechea con un estandarte creado por la propia institución, el premio Milton Friedman. 500 mil dólares en metálico entregados a quien en tiempo futuro pasaría a engrosar las filas de Voluntad Popular luego de su retorno a Venezuela en 2017.

A mediados de 2015, Cedice comenzó a organizar un conjunto de foros internacionales sobre la dolarización en Venezuela en la ciudad de Caracas. Para elevar el perfil de los eventos, trajeron a operadores financieros del proceso de dolarización en Ecuador y algunos representantes de la clase capitalista venezolana como Víctor Maldonado, en ese tiempo presidente de la Cámara de Comercio de Caracas y que también forma parte de Cedice.

Con una extensa gama de artículos e investigaciones publicadas, Cedice ha buscado mostrarse como la vanguardia ideológica de la dolarización en Venezuela, financiando actividades académicas en el área económica, proyectando referentes intelectuales y promoviendo las ideas de quienes en el espectro político nacional empatizan con la dolarización y el desmontaje del Estado venezolano. A María Corina Machado, por ejemplo, Cedice ha promovido su figura y relaciones publicando sus artículos, una especie de miembro no oficial.

El patrocinio de las actividades de Cedice pasan por el cordón umbilical de la NED, que es lo mismo que decir el Departamento de Estado de EEUU operando bajo mecanismos de poder blando. Públicamente esta instancia ha reconocido el apoyo a esta ONG y otras que configuran la vasta red de actores desestabilizadores del país.

El sicario financiero detrás de Falcón: un breve perfil
Los derechos de autor con respecto a la dolarización en Venezuela pertenecen a Steve Hanke. Quien actualmente es codirector del Instituto Cato y uno de los 30 economistas más influyentes del mundo según distintas aplicaciones, también fue asesor del segundo gobierno de Rafael Caldera, a quien le propuso dolarizar la economía venezolana como instrumento rector del recordado plan de privatizaciones llamado Agenda Venezuela.

Ha asesorado a jefes de Estado de más de 10 países en políticas monetarias, es un economista con una pesada presencia mediática y se vanagloria por haber sido el artífice de la dolarización en Ecuador y del desmontaje del sector público en algunos países de Europa del Este luego del colapso de la Unión Soviética.

Su papel como sicario financiero en Venezuela es ampliamente reconocido por ser uno de los promotores y asesores del indicador paralelo Dólar Today, con el cual se emplea la devaluación del bolívar y una alteración agresiva del sistema de precios en la economía venezolana. También es el creador del “Índice de Miseria”, un método de medición global de la pobreza con muy poca credibilidad con respecto a los parámetros internacionalmente aceptados, aunque sí muy rentable como producto mediático.

En ese año concedió una entrevista al diario Panorama, donde expresó: “Puedo resolver el problema en unas horas, todo lo que hay que hacer es dolarizar el país y las medicinas y la comida comenzarán a llegar. La otra posibilidad, que le recomendé al presidente Caldera y que casi lo hicimos en 1996, pero lamentablemente no alcanzó los votos necesarios, fue reemplazar el bolívar con dólares, como lo hicimos en Ecuador en 2001”, esto para hacer ver que él sería el único capaz de emprender ese proceso en Venezuela.

En 2017, en una publicación en Forbes afirmó que ya tenía “el modelo” listo para dolarizar a Venezuela, un proyecto de ley con ocho tópicos que incluía la eliminación del bolívar, el traspaso de todos los activos de la República a la moneda estadounidense y la designación de un comité de expertos para rediseñar el esquema de inversiones y pago de deuda del país. Aunque en su momento la publicación fue esparcida por grandes medios financieros, la propuesta no obtuvo un respaldo notorio en actores políticos y económicos venezolanos.

Sin embargo, su ofensiva para influenciar a la opinión pública venezolana a favor de la dolarización no terminó allí. El pasado mes de marzo concedió una entrevista a El Universal de Venezuela, allí repitió el modelo expuesto hace un año pero se refirió a los aspectos políticos de la dolarización, algo poco habitual en el estilo de Hanke: “Si hubiese un nuevo gobierno en la nación, estas sanciones serían irrelevantes, puesto que inmediatamente se levantarían”, apelando al ejemplo de Panamá, que aún en medio del deterioro de las relaciones entre EEUU y Manuel Noriega y la posterior invasión de 1989, “no hubo problema alguno con el proceso de dolarización”.

Una conclusión más allá de lo económico
La idea de la dolarización no proviene de Henri Falcón y menos de su asesor económico Francisco Rodríguez, por más que en medio de la pre-campaña electoral intenten proyectarla como una iniciativa genuina y de propiedad exclusiva.

Eso por el lado estrictamente económico. Por el lado político, Henri Falcón queda como un candidato presidencial que ha delegado su principal plan de gobierno y activo de campaña estratégico en un economista estadounidense. Coloca en relieve no sólo su falta de creatividad política y económica para responder al momento actual, sino su dependencia extrema con la constelación de ideas del neoliberalismo. Un flaco favor a su búsqueda por desvincularse de otros actores opositores que no esconden su empatía cultural con EEUU, sus ONGs y think-tanks, que promueven una agenda de cerco y asfixia contra Venezuela.

Reproducir en verbo y acción el plan de dolarización de Steve Hanke, representa para los inicios de la campaña de Henri Falcón contravenir un mapa de significados atados a la identidad venezolana como la defensa del país y de sus principales símbolos, donde también se incluye la moneda no sólo en sus propiedades físicas.

Dentro del marco que impone la confrontación directa con EEUU en los últimos meses, estas cualidades han operado a lo interno de la sociedad venezolana favoreciendo la unidad y la cohesión frente a una amenaza abierta contra la existencia del país político en sí. Este ha sido el principal activo político y moral del chavismo como fuerza en medio del conflicto.

En tal sentido, el reconocimiento de Falcón de que su agenda de “cambio” depende discursiva y políticamente de un actor identificado a EEUU, lo coloca automáticamente en una posición confrontativa al interés nacional. Otro flaco favor que se hace a sí mismo para el objetivo de competir contra el chavismo en su base popular ante el desprecio que se ha grajeado con sectores de la clase media alta y sus principales voceros.

Sin embargo, quedan algunos factores para despejar en la ecuación, sobre todo en lo táctico. Debido a la persuasión ideológica que ejerce Steve Hanke con actores de la extrema derecha venezolana (piense en María Corina Machado), recurrir a la dolarización como plan central de gobierno podría representar una maniobra para cambiar el esquema de rivalidad que tiene la campaña de Falcón con los dirigentes más resaltantes de la oposición venezolana nucleados en Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática, y sobre todo, con la política de sanciones de EEUU, el estratega mayor.

Por lo pronto ya recibió el apoyo de Steve Hanke.

Es probable que, en lo táctico, el plan de dolarización esté siendo utilizado por Falcón para tejer consensos mínimos con dirigentes primordiales del mundo opositor y del frente internacional contra Venezuela que lo han calificado como un instrumento de “la dictadura” y de respaldar un “fraude”. Levantar apoyos de sus contrarios en el antichavismo es clave para el candidato opositor por la urgencia de sacar su campaña presidencial del desprestigio.

Buena parte de esta contra-campaña proviene de voceros del establishment estadounidense que enarbolan la línea discursiva sobre el carácter “fraudulento” de las elecciones del 20 de mayo, entre ellos Marco Rubio, Ileana Ros y la plana mayor del Departamento de Estado. Ven en Falcón un obstáculo incómodo para un escalamiento de sanciones económicas contra el país luego del evento electoral.

En este contexto la propuesta de la dolarización busca persuadir a EEUU para relajar el tono de confrontación, un aspecto medular para la dirección de vocerías extremistas del antichavismo, pues el plan central del candidato opositor daría a la Reserva Federal el control financiero total de Venezuela una vez gane las elecciones. En apariencia un buen canje para relajar las tensiones a lo interno de la oposición.

Pero más allá de lo táctico, o de lo que intenta Falcón con su arma de persuasión, no pareciera existir fronteras entre el espectro de dirigentes antichavistas, pues todos a su manera buscan lo mismo: la entrega del país a los centros del poder mundial que le han declarado la guerra a Venezuela.

Misión Verdad