La consulta de Belice – Por Luis Fernández Molina

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Luis Fernández Molina*

Empiezo con una pregunta: si el diferendo ha estado pendiente desde hace más de doscientos años ¿Por qué no esperar a las elecciones del año entrante? Meses más, meses menos, no afecta el escenario. El compromiso se suscribió en 2008 y Belice boicoteó, de hecho, la consulta de 2013. Si hubiéramos esperado unos meses nos habríamos ahorrado más de 300 millones de quetzales. Contra argumentan que si la consulta se realiza en conjunto con las votaciones generales la gente “se puede confundir”, cual si hoy día todos empadronados están plenamente conscientes de lo que van a votar. ¿Sabe la mayoría de la población que la idea original era que las consultas se harían el mismo día en ambos países? ¿Sabe la población qué efectos tendría votar “no”? ¿Sabe la población lo que dice al respecto nuestra Constitución? ¿Sabe la población qué se acordó en 1859 y en 1992? ¿Conoce la población los alcances del principio “uti possidetis” o “ex aequo”? ¿Se ha expuesto de forma digerible? Adicionalmente, el próximo año sería una consulta más democrática, más participativa, por las propias elecciones generales.

La Corte Internacional, en su caso, deberá escuchar los argumentos de la demanda y de la réplica, dúplica, pruebas, etc. Se entrarán a conocer las concesiones otorgadas por la Corona Española a Inglaterra, nuestra Acta de Independencia y el posterior reparto de las parcelas centroamericanas, el Tratado Aycinena-Wyke, el pago de compensación, la independencia de Belice, el reconocimiento por parte de Guatemala, el nombramiento de embajadores, etc.

Regreso a los 300 millones de quetzales. ¿Despilfarro? Dicen que no, porque ese dinero se va a “invertir en Guatemala”. ¿Acaso el dinero para educación de los niños, de la salud de la población o de las carreteras, no queda en el país? Queda aquí y con más provecho. Veo la contradicción de un Ministro de Finanzas peregrinando por unos préstamos internacionales para “combatir la desnutrición”. Veo las quejas de usuarios de hospitales por la falta de insumos, a los pacientes del IGSS clamando por medicinas (cuota del Estado). Mueren muchos más, y a diario, en esos hechos que los casos, muy lamentables, de la zona de adyacencia.

Petén no se ha desarrollado porque no tiene buenos suelos, la mayor parte del sustrato vegetal es muy delgado y compleja la disponibilidad de agua subterránea. Apenas apta para ganado, palma y algún tipo de bosque. Por eso el abandono. Si no fuera por el turismo… Por otro lado su vecino, Belice, es una región de poco crecimiento económico por la poca población (mucho menos que Mixco) y similares suelos. En otras palabras, el atraso de Petén no es por “culpa” del diferendo.

Regresando a Belice, su Constitución política establece los límites (de 1859). No han dicho los beliceños que tendrían que modificar dicha Constitución. Pero a pesar de ser pocos, han sido hábiles manipuladores. Claro que todos ansiamos la paz y la armonía pero ¿Va a haber armonía si Belice tiene que ceder la mitad o parte de su territorio? Han dicho que ni una pulgada cederán. Solo estarán “tranquilos” si Guatemala no recibe un palmo.

Voy terminando con el punto que debió ser el primero. El artículo 19 transitorio constitucional establece que se someterá a consulta cuando llegue a un acuerdo final. ¿Cuál acuerdo? ¿Nos van a dejar el distrito de Toledo? La Constitución no autoriza “delegar jurisdicción”.

Al final, la consulta no nos va a llevar a ninguna parte. La publicidad es engañosa, da a entender que vamos a recuperar Belice. ¡Falso! “Quedar bien internacionalmente” es un eufemismo por entregar Belice. ¡Que se arregle el diferendo! Claro está, pero que se haga bien.

(*) Exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala.

La Hora