La historia de la selección de fútbol femenino de Chile

 La lucha de la Coffuf, la organización que levantó a la Roja femenina cuando nadie daba un peso por ella

En pleno boom por la Copa América, la Corporación de Fomento de Fútbol Femenino (Coffuf) puede decir con propiedad que parte del éxito de la selección también les corresponde. Romina Miranda, una mujer clave en esta aventura, pasó de organizar el amistoso bisagra con Perú en el Nacional cuando la Roja llevaba tres años sin jugar a dar vida a la revista oficial que la ANFP olvidó realizar para impulsar el torneo. Esta es su historia y la del proyecto al que ha entregado su corazón.

Fue en diciembre de 2014. Hace un par de meses la selección chilena había tenido una digna participación en la Copa América de Ecuador y hace dos años Colo Colo había ganado -por primera vez para un club nacional- la Copa Libertadores. Era evidente que talento había, pero también que escaseaba la difusión, el apoyo e incluso el respeto.

Con esa convicción es que, durante ese mes, un grupo de mujeres da vida a un proyecto que busca potenciar el desarrollo del fútbol femenino en nuestro país. Así nace la Corporación de Fomento de Fútbol Femenino (Coffuf), la organización sin fines de lucro que desde hace cuatro años viene impulsando y visibilizando el trabajo de las futbolistas chilenas que hoy brillan en la Copa América 2018.

El inusitado éxito del elenco dirigido por José Letelier en el torneo -donde está instalado en el cuadrangular final y tiene muchas chances de clasificarse al Mundial de Francia 2019- ha causado un furor que, al mismo tiempo, recuerda también que hasta hace muy poco el apoyo era casi nulo, siempre bajo la excusa de un supuesto desinterés del público.

Sin embargo, las mismas cifras en torno a la participación de la Roja han desmentido esto: estadios llenos, portadas de tabloides y ratings que alcanzan peaks de 32 puntos durante las transmisiones de CHV, canal que televisa los partidos de la Roja y que hoy disfruta de los réditos comerciales de esta apuesta.

Pero hace un año, en abril de 2017, la selección adulta no figuraba ni siquiera en el ránking FIFA, la prensa apenas las mencionaba y casi nadie conocía los nombres de jugadoras ni menos en qué posición jugaban. Fue en ese momento que el rol de la Corporación se volvió clave.

La señorita del fútbol

Romina Miranda (30) saca su celular y muestra orgullosa las fichas que repletan la cuenta de Instagram de Coffuf, la cual esta semana superó los 4 mil seguidores y sigue en aumento. De entre los posteos se desprenden datos y estadísticas que dan cuenta de un trabajo meticuloso por visibilizar a las jugadoras de la ahora llamada generación dorada del fútbol femenino.

En esto ya lleva dos años, desde que en agosto de 2016 una de las fundadoras de Coffuf, Myriam Fuentealba, le pidió que la ayudara en la organización de un amistoso de una Roja juvenil (reforzada con algunas adultas) contra Uruguay en el Nacional. Ahí es donde ocupó su talento como gestora y comunicadora.

Romina Miranda es el alter ego de Señorita del Fútbol, una popular cuenta de Twitter de una incógnita mujer que comenta fútbol masculino con conocimiento y soltura. En esa cuenta difundió el flyer del partido organizado a pulso por la Corporación y alcanzó cerca de 500 RT. “Yo ya tenía mucha buena onda con la gente de los medios y por eso pedí retweets a varios por interno. Al final a ese partido llegaron cerca de 4 mil personas”, cuenta a El Desconcierto.

Tras esa experiencia, Romina se hizo cargo del área de gestión y luego de las redes sociales. Así, asumió su primer gran desafío: la organización de un amistoso no oficial de la selección adulta contra Perú en el Estadio Nacional. A puro pulso, Coffuf arrendó el recinto de Ñuñoa, contactó a la federación peruana, a ONU Mujeres y organizaciones feministas para que promovieran la asistencia y hasta debieron quedarse a limpiar el estadio.

Pese a todo, el evento fue un éxito: la Roja llevó a la cancha lo más parecido a un equipo titular desde 2014, llegaron 12 mil personas y, pese a la falta de transmisión televisiva o streaming, varios medios hicieron eco del encuentro. Principalmente por el impresionate resultado final del duelo.

Si bien el fútbol es su más grande pasión, Miranda trabaja en una empresa de informática. Alguna vez quiso ser futbolista, pero las circunstancias de la vida le impidieron seguir su sueño. Toda esa energía la canaliza ahora en Coffuf.

—¿Qué te motiva a entregarle tanto tiempo a esto?

—La motivación de esto es porque yo debiera estar en la cancha, jugando en la selección. Mi padre, gran hombre deportista, siempre nos inculcó el deporte, y tenia un hermano dos años mayor que me seguía en edad. Él conmigo jugaba mucho a la pelota y me entrenaba. Y jugaba tanto que al final con los años, sus amigos me iban a buscar para jugar a la pelota. A pesar de que mi mamá lo odiaba.

—¿Jugabas fútbol con otras mujeres también?

—Yo nunca jugué con mujeres. Para mí el fútbol femenino, hasta antes de entrar a la Corporación, era totalmente desconocido. hace 20 años yo no tenía ningún impulso, motivación o información para ir a probarme en alguna parte. Perdí toda oportunidad netamente porque no sabía que una mujer se podía dedicar a ser futbolista. Yo creo que si hubiese sido distinto, yo podría haber estado junto a Carla Guerrero o Cote Rojas, que tiene mi misma edad.

—¿Por qué estás tan segura de que habrías llegado a jugar a la selección?

—¡Porque era muy buena! ¡Era demasiado buena! Yo jugaba de ofensiva y siempre metía muchos goles. Todavía sigo jugando, no estoy inserta en el fútbol femenino, pero todas las semanas juego partidos mixtos, con amigas y amigos armamos una pichanga que siempre suele ser demasiado entretenida.

—¿Te gusta jugar contra hombres?

—Sí. El hombre te genera ese roce más rápido donde yo me siento cómoda. Además, estoy acostumbrada.

—Varias jugadoras de la Roja que he entrevistado me cuentan la misma historia tuya: que eran niñas y jugaban con puros hombres y eran las mejores. ¿Cuál crees que es la diferencia entre ellas y tú?

—Que no tuve la oportunidad. Nada más. Por eso entré a la Coffuf, como una misión personal. Yo no quiero que otras niñas se pierdan la oportunidad como me pasó a mí.

El carro de la victoria

El plan durante todo el año fue con el objetivo de la Copa América. Después del duelo con Perú, la ANFP por fin tomó cartas en el asunto y organizó duelos de categoría mundial: el 5-0 a Argentina, la apretada derrota 0-1 contra Francia (una de las mejores selecciones del orbe), la derrota 0-4 ante Brasil y el empate 0-0 ante Colombia.

La apuesta fue la siguiente: dada la escasez de recursos de la Corporación, el plan estaría enfocado en base a la selección, la manera más rápida y efectiva de generar impacto a nivel nacional. “Así se puede generar un impacto mayor a nivel nacional”, explica Romina.

El gran compañero que lo acompaña en esta aventura es el diseñador gráfico Mario Araneda. Llegó a Coffuf un poco antes del amistoso contra Perú y desde entonces trabajan mano a mano. Además, ambos comparten una historia en común: Araneda también quiso ser futbolista y no lo logró.

“Mario es lo mejor que le ha pasado a la Corporación. Sin él esto no tendría sentido, seríamos una cuenta en redes sociales común y silvestre como cualquiera que suben una imagen y ponen un texto simple sin mayor profundidad ni análisis”, explica Miranda.

—¿Cómo llegaste a la Coffuf, Mario?

—Unos meses antes de meterme a Coffuf, entré a Frecuencia Cruzada -medio partidario de la UC- y me hizo el click que nunca se cubría fútbol femenino. Yo dije “cubramos fútbol femenino”, hagamos notas o algo, y la misma persona que me presentó a la Romina me hizo el contacto. Llegué haciendo gráficas como pruebas, les gustó mi mano y de ahí pasé de sólo hacer diseño a hacer investigación y generar contenido hasta la revista.

—Al igual que Romina, tú también quisiste ser futbolista.

—Sí. Yo jugué por mi colegio, hice escuelas de fútbol y tengo dos pruebas fallidas en Católica. Lamentablemente no se dio y a veces uno tiene que aceptar que no se pudo, lo que no significa que si no pude llegar a estar en la cancha, no pueda seguir apoyando lo que más amo y me apasiona desde otro espacio. Por eso estoy acá.

—¿Qué sensación te genera tu trabajo en la Corporación?

—Es gratificante en todo sentido. Estamos trabajando en un nicho que hace un año atrás no lo conocía nadie. Nos hemos sacado la mierda todo este tiempo para que la gente que está viendo los partidos en CHV conozca los nombres de todas las jugadoras que están en la cancha.

—¿Y el boom que ha generado la selección? Hoy llenan los estadios, alcanzan altos puntos de rating, son portadas de diarios e incluso la gente en la calle habla sobre ellas.

—Obviamente es buenísimo, pero siempre van a llegar los que se aprovechan del éxito. Lo que es bueno al final porque se van a hacer más conocidas y la gente las va a tener en la retina, pero es fome cuando uno sabe que trabajó hace más de un año y al final se quedan con el trofeo otros que aparecieron ahora.

—A ti, Romina, ¿que te pasa con eso?

—Es súper importante recordar que Chile se designó como sede de la Copa América hace un año, en abril de 2017. Los medios masivos y periodistas deportivos, que están más de 8 horas metidos en una redacción, no se dedicaron a estudiar al respecto en todo este año ni menos a darle difusión. Ahora que le va bien, están todos subidos al carro de la victoria.

—¿Pero eso tiene algo de malo? Al final, es más difusión para las jugadoras.

—Mi temor con esto es que sólo sea una moda y que mañana todos estos medios no le sigan dando la difusión que corresponde semana a semana: cómo le fue a la Karen Araya en Brasil o a la Cote Rojas en Japón. Claro, seguramente vamos a seguir sabiendo de la Tiane Endler, pero también nos gustaría saber cómo le va a la Chío Soto o a la Geraldine Leyton. Yo no sé si los medios van a tener el tino e interés para seguir dándole la difusión que les corresponde a cada una de ellas.

—De todas formas, y pese a eso, me imagino que ustedes también se sienten parte del éxito que está teniendo la selección, ¿no?

—Nosotros tenemos un hashtag que es #TeQuieroVerJugar, el cual nació por la poca difusión y el poco interés que había por el fútbol femenino, sobre todo por el tema de las transmisiones. Sabíamos que si iban a jugar en La Serena, el de Chiloé no lo va a poder ver, por eso el tema de la tele era lo fundamental. Por lo que sí, se nos infla el pecho. Lo único que espero es que si la selección no clasifica al mundial, los medios sigan tomándola en cuenta igual, porque nuestro miedo es que esta moda dure sólo estas tres semanas de abril.

La reforma a la ley de SADP y la revista de la Copa América

Coffuf fue fundado por la abogada Maritza Díaz y por la audiovisualista Myriam Fuentealba. La primera está algo alejada del proyecto, mientras la segunda es la actual presidenta.

El pasado 9 de abril, en plena realización de la Copa América, la Corporación fue invitada a exponer en la Comisión de Deportes y Recreación de la Cámara de Diputados respecto al proyecto que modifica la Ley 20.019 que regula las Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales.

Aunque el énfasis en los cambios dicen relación con materias de fiscalización y de conflictos de interés, también se plantea la modificación al primer artículo de la normativa, al cual se le busca agregar la siguiente indicación: “tendrán por misión promover la participación masiva orientada a la integración social, al cuidado y recuperación de la salud con especialidad en el énfasis de género”.

La invitación fue hecha por las diputadas Marisela Santibáñez (País Progresista) y Erika Olivera (Renovación Nacional). La primera es cercana a Coffuf -animó el amistoso ante Uruguay de 2016- y la segunda se comprometió en también apoyar la modificación del artículo 11, estableciendo que las organización deportivas profesionales deben establecer “comisiones femeninas y masculinas” que puede derivar en gerencias femeninas donde las jugadoras podrán exigir salud, derechos y equidad de género.

“Es el Estado el que debe preveer que en la búsqueda de capitales no se vulneren derechos, en este caso el de cientos de mujeres que buscan practicar el deporte que aman en las mismas condiciones que sus compañeros hombres”, dijo Myriam durante su intervención en la Cámara Baja.

Mientras la presidenta de la organización preparaba su exposición en el Congreso, el pequeño equipo integrado por Romina y Mario hacían esfuerzos por difundir uno de los mayores trabajos de la Corporación: la revista de la Copa América 2018.

La publicación, realizada únicamente como papel digital por falta de recursos de impresión, es una completa guía de 86 páginas con la historia del torneo, el fixture, las sedes, los planteles de las diez selecciones, datos, estadísticas, fotografías, entrevistas y columnas. Un trabajo realizado ante la falta de interés de prácticamente todos los medios -e incluso de la ANFP- por conocer los pormenores del certamen y que ahora muchos periodistas deportivos usan de insumo para hacer su trabajo.

Hablemos de fútbol

—¿Qué te pareció, Mario, el desempeño que tuvo la selección en la primera fase?

—Con Paraguay, Colombia y Uruguay el equipo estuvo temeroso. Creo que Francisca Lara debería jugar más al medio y que es un error tenerla como lateral.

—¿Por qué?

—Nosotros realizamos una estadística sobre la preparación que tuvo la selección el año pasado que decían que Pancha Lara es el agente ofensivo más importante que tiene la selección en tanto asistencia y goles, así lo demuestra en España incluso. Que juegue de lateral es una pérdida. Nosotros esperamos que se repita la oncena contra Perú: Geraldine Leyton de lateral izquierdo y Rocío Soto -que para nosotros es una jugadora de fundamental- de lateral derecho.

—¿Qué opinas del 4-3-3 del técnico José Letelier?

—Yo soy partidario de que el esquema tiene que ir según el rival que uno enfrenta. En algunos partidos nos faltó partir con una 9 de área, que la única en el plantel vendría siendo la Cote Urrutia, y definir los partidos antes. Con Paraguay el empate fue un mal resultado, porque se perdieron muchas ocasiones de gol.

—Hace poco salió una entrevista a la ex entrenadora Marta Tejedor donde dijo que el plantel era corto. ¿Qué opinas de eso?

—Hablando específicamente del ataque, nos pena la ausencia de Bárbara Santibáñez. Para mí ella era la 9 titular de Chile y lamentablemente no se alcanzó a recuperar de su lesión. Ella tiene una definición exquisita, al frente del arco es muy difícil que se equivoque.

—¿Tú qué piensas, Romina?

—Bueno, Chile no juega con una referente de área. En estos partidos Letelier ha utilizado a Maryorie Hernández, que tampoco ha actuado como 9 propiamente tal y creo que se pierde un poco ahí. No ella particularmente, sino la posición de 9, porque no se marca mayor diferencia en el área.

—Es extraña esa posición, porque las que al final tienen la misión de concretar son las que juegan de extremas: Yanara Aedo y María José Rojas.

—Es difícil entender el esquema. Esperamos que ahora en la fase final el profesor mueva las piezas, con rivales de esta jerarquía no podemos tener esta 9 falsa entre medio de las centrales de Brasil o Colombia. Ojalá el profe suba un poco más a Karen Araya y deje fuerte a la Pancha Lara al medio.

—¿Crees que nos clasificamos al Mundial?

—Equipo hay, jugadoras hay, talento hay. Lo que me hace dudar un poco es lo visto en la fase de grupos: la definición. Lo que yo espero de esta fase final es que aparezca Tiane Endler, porque en la primera fase tuvo poco trabajo, pero acá es donde tenemos que ver su capacidad y calidad.

—Más allá de cómo le vaya a Chile, ¿qué le depara el futuro a la Corporación y al fútbol femenino?

—El fútbol femenino tiene solo un camino: crecer. Nosotros como Corporación también esperamos lo mismo, tenemos otro tipo de proyectos más sociales, para las niñas. También estamos intentando fomentar proyectos literarios. Nuestro trabajo en el último año fue levantar a la selección, porque sabíamos que nadie más lo iba a hacer. Y lo vamos a seguir haciendo, pero nuestro foco ahora va a estar en lo social. Creemos que ya cumplimos con fomentar a la selección, ahora tenemos que abarcar otra necesidad: la social, la inicial, la de las niñas.

El Desconcierto


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