A cien años de la reforma universitaria, debate sobre la interculturalidad en América Latina

Por Rodolfo Hamawi | Decano del Departamento de Humanidades y Artes | UNDAV

A cien años de la Reforma Universitaria es importante abrir un debate sobre los logros y faltantes de aquella gesta y ponerlos en relación con las nuevas demandas.

Sus causas y efectos exceden -por lejos- el ámbito universitario. Para algunos sociólogos este hecho marcó el ingreso de Latinoamérica al siglo XX.

Entre las causas fundamentales de aquel movimiento podemos señalar: 1) La irrupción de las nuevas clases medias en una universidad controlada por los curas y la oligarquía; 2) El acelerado proceso de urbanización; 3) Década intensa con inicio y fin de la primera guerra, y la revolución rusa. La sanción del voto universal en el país; 4) La Reforma fue producto de la lucha, de apoyos de gremios obreros; 5) Esa universidad heredada del régimen colonial no daba respuesta a las nuevas demandas de desarrollo y de apertura de las ciencias.

Latinoamérica

En América Latina la historia de la autonomía forma parte de la lucha contra la dependencia del creer y el saber proveniente de los países metropolitanos. Para Oscar Terán, la Reforma fue “el primer antiimperialismo latinoamericano”. En tanto que Deodoro Roca afirma en el Primer Congreso que convoca la FUA: “Andábamos entonces por la tierra de América sin vivir en ella. Las nuevas generaciones empiezan a vivir en América”.

Desde finales del siglo XIX hubo un entrecruzamiento de escritores del continente. La aparición del ensayo Ariel, de Enrique Rodó, produce una marca al reivindicar un nuevo idealismo de la juventud latinoamericana frente al materialismo norteamericano. A esta producción se sumó la circulación de cartas y revistas culturales (creando un “nosotros”).

Carlos Mariátegui escribe que los hechos de Córdoba “señalan el nacimiento de una nueva generación latinoamericana”. La señal irradiada desde Córdoba en el 18 fue decisiva para la reconfiguración de las universidades de todo el continente.

Nuevos desafíos

Los reformistas no podían ir más allá del horizonte que la sociedad y las ideas de la época les marcaban. Los temas de género y las diferencias culturales estaban lejos de las demandas contemporáneas. Para la época las mujeres representaban el 9 % de los alumnos de la universidad y el “Manifiesto” tiene como exclusivo interlocutor a los “hombres”.

Por otro lado, romper el “legado colonial”, “las hegemonías de las representaciones de una mirada eurocéntrica, con sus instituciones como referencias aspiracionales”, sigue siendo un desafío para nuestras instituciones.

En la declaración del CRES 2008, en Cartagena, se afirma: “La Educación Superior, en todos los ámbitos de su quehacer, debe reafirmar y fortalecer el carácter pluricultural, multiétnico, multilingüe de nuestros países y nuestra región”.

La universidad debe incluir la diversidad, no como una forma filantrópica hacia lo diferente o como celebración folklorizante. Debemos desaprender las lógicas de una “monocultura del saber”, al decir de Boaventura de Sousa Santos. Intentar el desafío de pensar fuera de las lógicas de lo universal y lo global, que desprecian lo particular y local. Lógicas que dan sustento al actual neoliberalismo globalizado.

Desarrollar saberes interculturales en nuestros programas y prácticas; rescatar la diversidad de vínculos y prácticas de pueblos originarios, afrodescendientes, tradiciones latinoamericanas, en relación a la salud, el hábitat, la naturaleza, el conocimiento, lo comunitario, entre otros.

Desde nuestras universidades tenemos mucho para mostrar. Debemos valorar las experiencias en el conurbano bonaerense proponiendo otro vínculo con los territorios. Con un formato inclusivo como nunca se había dado en la educación superior en Argentina.

Contrarreforma

Cien años después del Manifiesto Liminar, América Latina y el Caribe constituye la región más injusta del planeta. Toda celebración “pasteurizada” queriendo entender a la Reforma como un hecho circunscripto a la vida universitaria es maliciosa y negadora del acontecimiento histórico.

En nuestro tiempo, la lucha por la autonomía de la universidad pública está cada vez más vinculada a: 1) la oposición a la privatización de la educación; 2) la desnacionalización; 3) la lucha contra la lógica mercantil de la vida y las políticas de despojo de las riquezas naturales; 4) impedir la privatización de la salud; 5) las iniciativas contra la precarización laboral; 6) la lucha contra el deterioro y la privatización de la seguridad social; 7) el enfrentamiento al sistema concentrado de medios de comunicación; 8) las propuestas contra un poder judicial que se articula como estamento en la defensa de los intereses de las minorías poderosas, nacionales e internacionales, y como operador del revanchismo político.

Mártires de la esperanza

Pasaje de Sacco y Vanzeti, mártires de la esperanza (29/8/1927), por Deodoro Roca.

“Y han desafiado al universo con las pruebas más falaces de su infalibilidad. Anatole France, en un libro admirable, reveló la técnica de los testimonios que en estos casos suele recoger la justicia de todos los países para llegar a la verdad:
“-Duval, ¿ha visto usted al acusado a las seis de la tarde?
“-Es decir, señor Juez, mi mujer estaba en la ventana, y me dijo: “Por ahí pasa Socquardot”.
“-La presencia de Socquardot en tal sitio debió extrañarla, pues se la hacía notar. ¿Le pareció sospechosa la actitud del acusado?
“-Le diré, señor Juez, mi mujer me dijo: “Por ahí pasa Socquardot”. Entonces miré yo también y dije: “Efectivamente, pasa por ahí Socquardot”.
“-¡Muy bien, escribano, anote! ´A las seis de la tarde los esposos Duval vieron al acusado dar vueltas en torno a su casa y en actitud sospechosa´.”
Señores: con esa técnica la justicia de los plutócratas americanos ha desafiado al mundo.
Trabajadores manuales e intelectuales del mundo: uníos para defender a la otra justicia”.

Fuente-Universidad Nacional de Avellaneda