Análisis de la estrategia del Uruguay para su inserción comercial a nivel internacional – Por Roberto Chiazzaro

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Roberto Chiazzaro*

Las redes de producción y/o el desarrollo de las cadenas de valor

La crisis del petróleo acaecida a mediados de los años 70 impactó fuertemente en la estructura económica mundial. Las grandes empresas multinacionales buscaron los medios para recuperar la rentabilidad perdida, lo cual trajo aparejado el desarrollo de un nuevo sistema de producción global y la paulatina pérdida del “Estado de Bienestar”, que se había desarrollado a los largo de los” Años Dorados” en el seno de los países desarrollados, el peso de la crisis lo pagaron los trabajadores.

La posibilidad de generar un nuevo sistema de producción global se debió a la concurrencia de diversos factores, como lo fueron, la reducción de los costos de transporte y los adelantos de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC´S), los cuales posibilitaron el creciente desarrollo de las redes de producción , o cadenas de valor. Esto implica que, las empresas multinacionales, de los países desarrollados, trasladan parte de sus procesos productivos a países en desarrollo. Se busca combinar la tecnología, innovación y conocimientos de los países desarrollados con los menores costos de mano de obra de los países en desarrollo. También inciden en este proceso la abundancia de materia prima y eventuales ventajas logísticas.

Para los países en desarrollo, como el nuestro, integrarse a las redes internacionales de producción (especialmente en sus segmentos más intensivos en conocimiento), puede generar varios beneficios, como lo son acceder a nuevas tecnologías, viabilizar la formación de mano de obra especializada, convertirse en centros de distribución, desarrollos logísticos, etc.

En las industrias caracterizadas por el desarrollo intensivo de las cadenas de valor, los bienes finales ya no se producen en un solo país, por el contrario, se llevan a cabo en varios países mediante la interacción organizada de múltiples empresas. Por lo cual cada país comienza así a especializarse en determinados segmentos del proceso productivo del bien final.

Asimismo, estas complejas relaciones de comercio e inversión, que se dan al interior de las redes internacionales de producción, requieren un entorno normativo propicio para su desarrollo. Es así que resulta necesaria una normativa que garantice el libre flujo de los bienes y la protección de los derechos de propiedad. Nos estamos refiriendo, también, a la liberalización de los servicios de infraestructura (transporte, logística, telecomunicaciones), la libre movilidad de los capitales y la reducción de barreras arancelarias y no arancelarias.

También nos referimos a la protección de las diferentes categorías de propiedad intelectual (marcas, patentes, diseños). Se busca beneficiar y darles seguridad a los inversores extranjeros y para ello se los dota de mecanismos de solución de controversias inversionistas-Estado, dejando de lado la justicia estadual y garantías legales, que aseguren la repatriación del capital y de sus utilidades. Es así que todos los países que pretenden integrarse a estas cadenas de valor han buscado generar un entorno que los transforme en destino de inversiones de las multinacionales, para ello han suscrito acuerdos de promoción de inversiones y acuerdos comerciales “profundos” ( son aquellos acuerdos cuyo alcance excede la eliminación de los aranceles y otros obstáculos, en frontera al comercio de bienes, abordando también diversas barreras regulatorias internas ” detrás de la frontera” al funcionamiento de las cadenas de valor) con diversos socios, en especial aquellos que se ubican en el centro de las redes internacionales de producción.

Acorde con lo señalado precedentemente, se han venido desarrollando, a nivel mundial, varias negociaciones comerciales de vasto alcance (TPP, TTIP, RECEP, ASEAN, CETA). Todos estos Acuerdos, denominados mega regionales, tienen características bien definidas, a saber: un número de miembros y tamaño de los mismos que los diferencian notoriamente de los acuerdo bilaterales conocidos habitualmente; apuntan a crear espacios económicos de vasto alcance y por último cuentan con una Agenda temática que va mucho más allá de las liberaciones arancelarias incluyendo aspectos no abordadas por la OMC.

La magnitud de estas iniciativas podría, en la práctica, implicar una verdadera redefinición de las reglas del comercio mundial, caracterizada por la cesión de soberanía de los Estados Nacionales, en beneficio de las Empresas Multinacionales.

Este tipo de acuerdos no limitan su impacto sobre los flujos del comercio e inversión a escala planetaria. Mucho más relieve tienen estos procesos en lo que respecta al fuerte énfasis sobre la convergencia regulatoria.

La economía de los EE.UU fue fuertemente afectada por este proceso de la deslocalización de la producción, el mismo alentó la desindustrialización generando pérdida de puestos de trabajo y la baja sustancial de los salarios. Asimismo potenció al conjunto de los países llamados emergentes, tales como los BRICS (BRASIL RUSIA INDIA CHINA SUDAFRICA).

A la generación de un nuevo sistema de producción global, se le agregó, en el seno de la economía norteamericana, otro proceso, tremendamente desestabilizador, que fue la financiarización de la economía. Proceso este que se extenderá a Europa también. El mismo generó, en primera instancia, dentro del sector inmobiliario de la economía americana, una burbuja financiera de gran magnitud. Su estallido se produjo en el año 2008 y sus efectos se hicieron sentir, también en Europa.

Gracias a una fuerte intervención de salvataje, por parte del Estado, tanto en los EE.UU, en primera instancia, como en Europa, recién se está saliendo de esta crisis, que hay quienes afirman que fue, de una magnitud similar, por sus efectos, a la crisis del 29. Una vez más, la lógica del sistema capitalista, engendra una crisis como consecuencia de promover un consumo desenfrenado, basado en el otorgamiento prácticamente ilimitado, de créditos, sin el adecuado respaldo, y sin los necesarios resguardos legales, los cuales fueron oportunamente abolidos, precisamente por las autoridades encargadas de velar por el control del sistema financiero de los EE.UU (Derogación de la Ley Glass Steagall).

En realidad, los grandes beneficiarios del nuevo sistema productivo no lo van a ser los países centrales o desarrollados, sino que lo fueron las grandes multinacionales, las cuales aumentaron sus márgenes de ganancia, en forma desmesurada. Desde el punto de vista económico-social, el nuevo sistema ha acelerado y profundizado la desigualdad.

Pronto será China, por su PBI la mayor potencia económica del mundo. En algunos grandes países en vías de desarrollo, los estratos medios han experimentado un auge sin precedentes, mientras que, en cambio, la situación de los trabajadores y de las capas medias bajas en los países industriales, hasta ahora dirigentes, no mejoró o empeoró.

La agenda hegemónica de los EE.UU se ve pues, confrontada, por un lado, con la creciente insatisfacción de los trabajadores y los estratos medios desclasados y, por el otro con el creciente poder de los países en vías de desarrollo robustecidos económicamente, los cuales pretenden ahora – sobre todos los BRICS- codeterminar las reglas de juego de la economía mundial y sus instituciones.

Esta crisis del 2008 afectó seriamente la economía China, al bajar notoriamente, la demanda de EE.UU y Europa, produciendo transformaciones en la principal economía mundial. China ha mermado sus niveles de crecimiento anual y ha optado por potenciar su mercado interno, como forma de sostener el crecimiento de la economía. Estas modificaciones operadas en la economía China, han afectado seriamente, a sus proveedores de materias primas (commodities), entre otros a nuestro país.

*Licenciado en relaciones exteriores, Profesor de historia, Diputado del Frente Amplio


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