Argentina: Crónica de una larga noche

Argentina: Crónica de una larga noche

Por Lucía Cholakian Herrera

“Poroteo”. Poroteo constante: conteo basado en dichos, especulaciones, declaraciones, comentarios. Así se vivió dentro y fuera de Diputados la votación por la media sanción al Proyecto de Interrupción Involuntaria del Embarazo: “estamos dos arriba”, “estamos cuatro abajo”, “se dio vuelta X”. En el Congreso, las y los asesores corrían con sus celulares y tablets de una punta a la otra de las Salas y la prensa se acumulaba alrededor de cada diputada/o que salía del recinto a dar declaraciones a las cámaras. Sorprendentemente -o no-, esas declaraciones y discusiones con asesores/as fueron fundamentales para generar el consenso necesario para que hoy, en Argentina, la legalización del aborto tenga media sanción.

En las calles, desde el mediodía del miércoles, la muchedumbre resistía el frío con la calidez que caracteriza al movimiento feminista argentino. Fogatas, bailes, cantos, shows, picnics, camas improvisadas con sábanas y frazadas; personas tomándose fotos en grupo, aplicándose brillos en la cara, compartiendo un mate en mirando juntas/os la pantalla de una celular mientras seguían el debate. Y la constante: el verde. Un color tan simbólicamente asociado con la calma, la naturaleza, la esperanza y la paz, convertido en un símbolo de emancipación y organización. Una disrupción a su favor: el verde es, en la batalla del movimiento feminista argentino, un color revolucionario. La alegría no cesó incluso cuando, entre las 5 y las 6 de la mañana, se pensó lo peor: que el “no” al proyecto estaba ganando por cuatro votos. Incluso en ese momento, la consigna fue clara: las personas que continuaban en las calles se mantuvieron juntas, organizadas, atentas. Y esperaron.

Sobre las 8:30 de la mañana algo cambió. Salió el sol y comenzó a circular un nuevo rumor: que el apoyo al proyecto de ley tenía mucha ventaja. “Vuelvan al Congreso”, avisaban por Twitter y grupos de Whatsapp. La gente que había comenzado su retirada pocas horas antes, ante la perspectiva de que se votara en contra, emprendió el retorno. De a poco, las calles linderas al Congreso volvieron a llenarse.

Quienes habían realizado la vigilia propuesta por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se despabilaban ante la llegada de la luz y de nuevas/os manifestantes. Mientras se realizaba el cierre de bloques, crecía la expectativa: el poroteo seguía oscilando entre uno y dos puntos a favor y en contra, pero ya había un clima de victoria. Tal vez era la certeza de que la votación sería a favor. Pero tal vez era sólo eso: un millón de personas ocupando el espacio público contra todo el frío y contra todo amedrentamiento, demandando un derecho. Eso debería ser suficiente para permitirse una sensación de victoria.

***

Fue sin anestesia, pero pasó: en un momento, el poroteo se detuvo.

Mientras se escuchaban las últimas intervenciones, desde el otro lado de las pantallas las personas allí presentes especulaban, otra vez. “Faltará media hora”, “esperamos un rato más”. Muchas aprovechaban para ir a comprar un desayuno o cargar agua para el mate. En un momento dado, casi sin aviso, se escuchó un “¡sh! ¡silencio!” seguido de gritos de festejos. Media sanción a un proyecto construido por 500 organizaciones y apoyado por sectores diversos de todo el país. Media sanción a un derecho más.


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