Colombia | El voto secreto: Trump, Fajardo y Duque – Por Jhonny Sarria

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

En las elecciones presidenciales estadounidenses del 2016, las encuestas daban como ganadora a la candidata Hillary Clinton, pero sorpresivamente (para algunos) quien terminó apoderado de la casa Blanca fue Donald Trump gracias al voto secreto.

En Colombia el panorama no es muy diferente, y antes de explicar qué es eso del “voto secreto” hay que explicar algunos otros. El primero y es al cual estamos acostumbrados como sociedad es el voto de maquinaria, que consiste en atraer votantes ofreciendo comida, plata y puestos de trabajo; por eso, el día de las elecciones vemos cantidades de taxis y carros recogiendo gente durante toda la jornada para llevarlos a votar muy cómodamente. Esta es la práctica preferida de aquellos políticos tradicionales con poder regional.

El segundo sería el llamado voto de opinión, es un voto que ha estado presente en las diversas elecciones colombianas, pero nunca había tomado tanta fuerza hasta esta primera vuelta presidencial. Aunque hablar de un voto de opinión es una redundancia, ya que todo voto se considera una expresión personal. El voto de opinión lo podríamos definir entonces como votar por aquel candidato que la persona cree como ideal, aquel candidato que lo incluye a usted en sus propuestas de gobierno y con el que siente más afinidad; es un voto natural que no depende de un plato de lechona. El analista político Hernando Llano afirma que este tipo de voto se convierte en una expresión necesaria “porque lamentablemente el voto muchas veces no expresa propiamente una opinión, sino más bien una necesidad, un interés o incluso una ambición personal”.

Ahora bien, podemos referirnos al voto secreto no como aquel que marcamos de forma privada sin que nadie nos vea en las urnas, sino como el voto que se tiene en mente pero no se expresa por miedo o vergüenza a ser juzgado por la sociedad. En este sentido, las redes sociales contribuyen de mala forma como un lugar donde expresar la opinión contraria a las predominantes en las redes, puede terminar en un acribillamiento virtual como es el reciente caso de la ex miss universo Paulina Vega.

Por esto, el excandidato presidencial Sergio Fajardo obtuvo sorprendentemente una votación de más de cuatro millones y medio de personas, de los cuales me atrevería a decir que en gran porcentaje fueron secretos, pues prefirieron votar por el señor Fajardo que por el candidato Iván Duque, ¿por qué? Porque Duque entre los jóvenes es un candidato con poca popularidad gracias a su mentor Álvaro Uribe Vélez, quien representa el Darth Vader de la juventud y las redes sociales.

El problema nunca fue que ese voto secreto se fuera con Fajardo. El problema real surge cuando Fajardo no pasa de primera vuelta y se fragmenta todo. Y ahí es donde usted fácilmente puede reconocer qué tipo de votante es. Si su voto es de opinión probablemente se vaya con Petro, ya que tiene un plan de gobierno con propuestas similares, como lo ha manifestado el propio excandidato presidencial, o se vaya con el voto en blanco (aunque literalmente es botar un voto a la basura porque no tiene ningún valor en segunda vuelta). Si su voto es de opinión, debería de plantearse escoger el candidato que propone un cambio en la política tradicional, pues el voto en blanco no lo hará y quedarse en la casa viendo televisión, aún menos.

Por el contrario, si usted vota por Iván Duque, su voto siempre fue un voto secreto, y en lo profundo siente conexiones afines a sus políticas y su discurso, pero tal vez, la presión social lo llevó a no manifestarlo desde un principio y a escoger un candidato “muy tibio” como lo fue Sergio Fajardo.

Aclaro, esto no es pecado, no está mal, cada quien es libre de votar por quien quiera siempre y cuando lo haga por convicción, porque se ha leído al menos algunas propuestas que siente que le sirven a usted y al país; en eso consiste la democracia. Y no se sienta solo, se estima que al menos un millón y medio de personas que votaron por Fajardo en primera vuelta lo harán en segunda por Duque. Y así, señoras y señores, es como Iván Duque llegará a la presidencia, al igual que Donald Trump. ¡Espero equivocarme!

Las 2 Orillas