El mensaje de la OEA – El Tiempo, Colombia

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Es claro que en Venezuela hay desde hace años un quebrantamiento del orden constitucional que ha conllevado el proceso de activación de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) para llevar a una suspensión de Caracas del organismo hemisférico, en la esperanza de recuperar la democracia, las garantías constitucionales y el Estado de derecho en el vecino país.

Pero también es claro que la diplomacia continental no consigue aún los 24 votos obligatorios para convocar una asamblea extraordinaria y dar el paso de la suspensión. Esto fue evidente en la asamblea general de este lunes y martes, donde, sin embargo, se consiguieron los votos necesarios para una resolución que declara ilegítimas las recientes elecciones presidenciales en Venezuela, un proceso carente de mínimas garantías en el que se purgó el liderazgo opositor y dos candidatos derrotados por el presidente Nicolás Maduro desconocieron la elección y pidieron la repetición de los comicios.

La resolución es significativa, pues cada vez se le cierra más el espacio internacional al régimen madurista y ya se han recolectado apoyos imposibles, como los de algunos países caribeños que otrora se habían convertido en una especie de guardia pretoriana que no permitía siquiera que el tema Venezuela fuera debatido en estas instancias. La chequera petrolera cumplía su misión, pero esta vez EE. UU. hizo sentir su presión con renovados bríos.

Los 19 apoyos recogidos por la resolución de rechazo a las presidenciales y las 11 abstenciones empiezan a mostrar un viraje, si se quiere lento, respecto a posiciones que permitan una más efectiva intervención de la OEA en el desastre en el que el chavismo ha sumido a los venezolanos.

Para ese gobierno, en su negación de la realidad, lo sucedido en la OEA es un nuevo fracaso del imperialismo que será respondido con una “bombita” (decisión) de Maduro, quien en varias oportunidades ha amenazado con abandonar el organismo. Pero para el resto de la comunidad interamericana, en esta partida de póquer aún hay muchas cartas por jugar.

El Tiempo


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