El Papa aceptó la renuncia de tres obispos chilenos a raíz de los escándalos de abuso sexual

Papa Francisco comienza a tomar medidas y acepta la salida de Juan Barros como obispo de Osorno

Así lo anunció la máxima sede de la Iglesia Católica, en medio de las especulaciones de los últimos días. El 11 de mayo pasado, los 34 obispos presentaron su renuncia al Pontífice en medio del encuentro que se llevó a cabo en la residencia Santa Marta.

A dos meses de que el Papa Francisco pidiera perdón por los actos de abuso cometidos por miembros de la Iglesia chilena, se dio a conocer una de las primeras medidas concretas que tomó el Vaticano para enfrentar los hechos, tal como lo indicó el Pontífice en su carta a los obispos el pasado 11 de abril.

Así, desde Roma este lunes se confirmó la salida del obispo Juan Barros de la diócesis de Osorno. Esto ocurre, además, a 21 días de que los 34 obispos de la Conferencia Episcopal chilena pusieran sus cargos a disposición en una decisión inédita.

Según informó el Vaticano, el Papa Francisco ha nombrado a Mons. Jorge Enrique Conchua Cayuqueo como Administrador Apostólico.

La Tercera PM adelantó este viernes que la aceptación de la renuncia del prelado se daría antes de la llegada de Charles Scicluna y Jordi Bertomeu a Chile, la cual se concretará entre el martes 12 y el miércoles 19 de junio.

En la madrugada de este lunes, además, el arzobispo de Puerto Montt, Cristián Caro, había señalado a través de un comunicado en el sitio web de la arquidiócesis que el Papa le aceptó su renuncia por motivos de edad, dejando en ese puesto a un administrador apostólico.

El Papa Francisco también aceptó la salida del Obispo Gonzalo Duarte de Valparaíso, quedando en su lugar Mons. Pedro Mario Ossandón Buljevic como Administrador Apostólico quien hasta ahora se desempeñaba como Obispo Auxiliar de Santiago.

La Tercera


Jorge Concha, el reemplazante del obispo Barros en Osorno: “Aquí se necesitaba una intervención mayor”

El recientemente nombrado administrador apostólico afirma: “Construir comunión y unidad es una tarea que a veces no es fácil. Hay que poner las cosas sobre la mesa, discutirlas si es necesario, pero teniendo presente lo que queremos: si queremos la unidad, no tenemos que quedarnos en el obstáculo, hay que superarlo”.

Sólo anoche el Vicario para la Vida Consagrada y de Pastoral Social, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, recibió la confirmación formal de su nueva misión: ser administrador apostólico de la diócesis de Osorno, hasta ayer encabezada por el obispo Juan Barros.

No será una misión fácil la de llegar a Osorno, donde el nombramiento de Barros por el Vaticano en 2015 dejó dos bandos divididos y prácticamente irreconciliables hasta el día de hoy. Al ser designado como administrador apostólico, las instrucciones y líneas para su gestión las recibirá directamente desde Roma, y deberá conducir el lugar vacante hasta que no se nombre al nuevo obispo.

De hecho, en conversación con La Tercera PM, afirma que está a la espera de saber “concretamente los pasos que tengo que seguir, no ha sido claro hasta el momento. Creo que hoy seguramente nos darán indicaciones precisas de cuándo tengo que estar en Osorno”. Las instrucciones las hacen llegar desde la Nunciatura.

Oriundo de Carahue, de origen mapuche, Jorge Concha tiene 60 años. En 1978 ingresó al Postulantado de la Orden de los Hermanos Menores en San Francisco de Mostazal, y siendo seminarista realizó estudios de filosofía y teología en la Universidad Católica. En 1986 fue ordenado sacerdote franciscano. Diez años después, se tituló de Doctor en Ciencias Sociales en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma, Italia.

En 2015, siendo ministro Provincial de la Provincia Franciscana de La Santísima Trinidad del Chile, el Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de Santiago, convirtiéndose en el primer obispo de origen mapuche. En mayo de 2017, siendo ya vicario para la Vida Consagrada, fue designado Vicario de la Pastoral Social Caritas.

Anoche, junto con Ricardo Morales Galindo y Pedro Ossandón Buljevic -que dirigirán las diócesis de Puerto Montt y Valparaíso, respectivamente-, se convirtieron en las caras de la primera intervención del Papa en el episcopado chileno.

-¿Cómo toma la misión encomendada por el Papa?
-Es un desafío que tomo con mucho espíritu de fe y de servicio a la iglesia, a los fieles de Osorno y a toda la gente de Osorno.

-Es una misión difícil la que le han puesto por delante…
-Sí, es desafiante. Desafiante en términos de que tenemos que trabajar por la comunión, por la unidad, que no es fácil pero nunca ha sido fácil. Desde los tiempos de Jesús que buscar la unidad y la comunión siempre es una tarea para el mundo cristiano y en general para todas las personas.

-¿Cómo ve la falta de comunión y división que hay en Osorno? ¿Se trata de diferencias irreconciliables?
-Dependerá mucho de la colaboración de todos, porque es una tarea de todos. Yo creo que, si hay buena voluntad y buen espíritu, no me cabe duda que podemos dar pasos hacia esa comunión. Va a ser difícil pero no es imposible. Además, bueno, tenemos que confiar mucho en la acción que haga el mismo Señor, el espíritu de Dios en el corazón de cada una de las personas. Son gente de iglesia.

-¿Se va a reunir con monseñor Charles Scicluna y Jordi Bertomeu durante su estadía en Chile?
-No lo sé. Yo creo que sí, que nos irán a convocar a los administradores apostólicos para conversar con ellos. Hemos sido un poco sorprendidos por las cosas porque salen con poca anticipación.

“Tenemos que buscar el diálogo”

-¿Cómo ve el proceso que está viviendo la iglesia en general, desde que el Papa envía su primera carta diciendo que recibió información incorrecta sobre el caso Barros, hasta ahora? ¿Era un proceso necesario?
-Creo que sí. Ha sido muy sorpresivo para todos, en términos de dolor y de mucho dolor para muchos, para las víctimas, para mucha gente sencilla del pueblo de Dios. Han sido también sorprendentes los vuelcos que ha tenido, las cosas que se han dicho. Y ha sido, entonces, también con mucha esperanza, porque los vuelcos que han habido sobre todo de parte del Papa han sido muy bienvenidos por el pueblo fiel y también por la opinión pública. Estamos viviendo un proceso, esto no ha terminado.

-¿Qué diagnóstico tiene respecto de lo que ocurría en la iglesia chilena hasta que el Papa comienza a intervenir directamente?
-Había dificultades, muchas, que están apareciendo por goteo… Era una situación difícil, y aquí se necesitaba una intervención como la que se está dando, una intervención mayor.

-¿Por qué el Papa elige a tres administradores apostólicos con carisma y experiencia social, en su caso además franciscano, que tiene una fuerte opción por la pobreza?
-Bueno, él ve seguramente el carisma, algunas características que considera que pueden facilitar el diálogo, el entendimiento, y eso es fundamental. Pienso que por ahí va esta elección de los administradores apostólicos que hemos sabido. El diálogo es fundamental, con todos, acá son todos bienvenidos. Y la iglesia la hacemos todos, todos los fieles y bautizados. Tenemos que buscar el diálogo. Construir comunión y unidad es una tarea que a veces no es fácil. Hay que poner las cosas sobre la mesa, discutirlas si es necesario, pero teniendo presente lo que queremos: si queremos la unidad, no tenemos que quedarnos en el obstáculo, hay que superarlo. Y si está ese interés, vamos a avanzar y lograr buenas cosas. Tengo mucha esperanza en eso y en la buena voluntad de las personas.

-¿Cuán dañino para Osorno fue que se nombrara a Juan Barros ahí?
-En aquel momento quizás no se pensó, no se evaluaron bien los pasos y la elección, porque esto ha sido muy fuerte para todos, sobre todo para la comunidad de Osorno.

-¿No se calcularon los daños que iba a producir?
-Yo creo que pasó por eso, la evaluación que se hizo fue seguramente insuficiente y no resultó como se esperaba.

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