Peligro: Educación importada en Uruguay – Por Betania Núñez

Por Betania Núñez*

La idea no es nueva: un estudio de mercado que involucraba a la Universidad Tecnológica comenzó a circular, sin que sus autoridades lo supieran, a fines de abril. Fue un día antes de que el presidente de la República resolviera encomendar el diseño y la ejecución de una oferta de posgrados en tecnología, innovación y emprendedurismo a los jerarcas de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y el Plan Ceibal.

Que se haya armado a espaldas de la Universidad de la República (Udelar) y se sustente en la importación de cursos de universidades extranjeras explica la creciente molestia de docentes, referentes y jerarcas.

“Boletín especial: encuesta Bid sobre oferta de posgrados” fue el asunto de un correo que envió la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (Anii) el 26 de abril. “Estamos colaborando en el desarrollo de una oferta de posgrados que creemos que puede ser de tu interés”, se anunciaba a investigadores y profesionales, en un texto que introducía la encuesta y llevaba la firma y el logo de la Anii.

El formulario, que al cierre de esta edición se encontraba operativo, solicita algunos datos y da cinco opciones para estudios, palabras más, palabras menos, “en tecnología y liderazgo”: una maestría en México, dos en Estados Unidos, una conjunta entre una universidad mexicana y una estadounidense; la quinta es un“diplomado avanzado de posgrado”en la Universidad Tecnológica del Uruguay (Utec) a partir de una asociación con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (Mit) y Harvard.

Más que una encuesta académica, se trata de un estudio de mercado: si el profesional indica que no está interesado en ninguna de las propuestas, el cuadro regresa con una nueva oferta. El orden en el que se presentan los posgrados (que son siempre los mismos) se altera, y uno de ellos, únicamente el de la Utec, reduce su costo. De 25 mil dólares iniciales, si uno insiste en indicar que no está interesado, el posgrado pasa a costar 20 mil, 15 mil y 10 mil, pese a que los precios del resto de las maestrías oscilan entre los 36 y los 140 mil dólares y se mantienen estables.

Un día después de que la Anii difundió ese correo, el 27 de abril, Tabaré Vázquez firmó una resolución y encomendó a dos personas, el presidente de la Anii, Fernando Brum, y el presidente del Plan Ceibal, Miguel Brechner, la elaboración de “una estrategia” para la implementación de posgrados en tecnología, innovación y emprendedurismo, que una vez aprobada sea ejecutada por ese mismo grupo de trabajo. El objetivo es “acelerar el proceso de generación de capital humano” y “posicionar al país en Latinoamérica como centro de formación”.

De otra parte vienen

La propuesta que se presentará a Vázquez en julio se basa en especializaciones, diplomas o certificados para profesionales de la región, a través de la importación de cursos de universidades extranjeras. Brum dijo que “la columna vertebral la aporta una universidad global, a la cual se pueden agregar algunas materias dictadas a nivel nacional, en dos áreas: machine learning y data science”, o, en castellano, inteligencia artificial y ciencia de datos. La modalidad de curso que se proyecta es a distancia, con ocho o diez semanas presenciales a lo largo de un año.

“El Mit ofreció un modelo híbrido de capacitación –a nivel global tiene un prestigio muy importante y, además, ya hay una relación–, pero también otras universidades se han mostrado interesadas. No se barajó (apelar a las capacidades nacionales) porque el objetivo es transformarlo en algo regional y se consideró desde un principio que el tema del prestigio, de la marca, era necesario para atraer a 70 estudiantes internacionales por año que paguen. Con marca nacional no hay antecedentes de que se haya logrado algo así, por eso se pensó en una marca global”, explicó Brum.

La intención del grupo de trabajo es “atraer talentos”, “quedarnos con alguna parte de los profesionales extranjeros” y “posicionar a Uruguay como un hub (o centro) de capacitación a nivel regional”. “Habrá que definir cómo se ejecuta el experimento y si es positivo, después de que aprendamos –estas cosas llevan tiempo–, quedará en manos de las universidades públicas que hayan participado en esto”, adelantó el presidente de la Anii.

Esta misma información fue trasmitida a las autoridades de la Universidad de la República una vez que la decisión ya estaba tomada, en una reunión entre los presidentes de la Anii y del Plan Ceibal y el rector, Roberto Markarian, el vicerrector, Rodrigo Arim, la prorrectora de Investigación, Cecilia Fernández, y la coordinadora de la Comisión Académica de Posgrado y decana de la Facultad de Ingeniería, María Simon.

“El paquete está cerrado, no nos da mucho lugar”, dijo Simon. La decana interpreta que “la intención es tomar un atajo y que esos conocimientos se incorporen rápidamente al trabajo de empresas nacionales, existentes o a crear”, pero “no creo que sea la mejor manera de lograrlo. Se corre el riesgo de que el curso esté muy orientado a tecnologías concretas, a una formación operativa, y que los conocimientos queden obsoletos muy rápidamente. Nosotros siempre tenemos la mira de crearlo en forma local y nos preocupa su sostenibilidad y su nivel”, explicó.

Si bien la propuesta actual es concreta, la decana planteó que “la resolución parece abrir una puerta genérica a que se realicen posgrados en áreas relativamente generales, y eso nos preocupó porque los posgrados tienen que hacerse en instituciones académicas que generan investigación”.

En ese marco, y luego de la reunión, “el rector envió una carta al presidente (Tabaré Vázquez) que plantea la preocupación de la Universidad y señala nuestra sorpresa por que esta resolución se hubiera tomado sin que estuviéramos al tanto. La Universidad es la institución más importante en formación superior y de posgrados, y tiene investigadores muy bien formados en estas áreas. No estamos cuestionando al Mit, pero contribuir al desarrollo nacional es aprovechar los recursos formados que tiene el país. Eso es lo que aporta a la generación de masa crítica y es importante cuidarlo”, dijo Fernández, que agregó que luego de tomar conocimiento, el rector reunió a todos los decanos para ponerlos al tanto.

La prorrectora aclaró que “la nota al presidente declara que la Universidad se pone a disposición para ofrecer sus posgrados o elaborar una oferta en conjunto con otras instituciones, sobre todo si se entiende que de esta forma se contribuye al desarrollo nacional”, pero también que “la encuesta de la Anii era una señal de que esto iba a ocurrir y que iba a ocurrir con la Utec”.

Un posgrado semipresencial en tecnología, emprendimiento y liderazgo, entre la Utec, el Mit y Harvard, y con financiamiento del Bid es “exactamente lo que se vino a presentar luego al Rectorado. Coinciden el área, la modalidad, las instituciones y el apoyo. La Universidad no tiene la intención de trancar, pero es preocupante que hablando de formación de posgrado no se empiece por el lugar donde es razonable empezar. Nosotros aceptamos que puede ser que haya una formación que el país necesita y hoy no se está ofreciendo, de hecho, la Facultad de Ingeniería está considerando abrir posgrados en estos mismos temas, pero no aceptamos que se nos comunique una decisión que ya está tomada, con todo armado, sobre algo que hacía muchos meses que se venía trabajando”.

Fernández indicó, además, que “nos hubiera gustado hacer un pronunciamiento de las universidades públicas en conjunto, pero llegamos un poco tarde porque ya había un paquete armado con la Utec. Genuinamente nos parece que no es la manera de hacer las cosas”. La carta fue enviada a mediados de mayo, pero no han recibido una respuesta del presidente: “No sé en qué terminará esto, nosotros esperamos que termine de la mejor manera, por las instituciones y por el país. Vamos a esperar la respuesta porque pensamos que al menos alguna tiene que haber”, cerró Fernández.

Sin embargo, desde la Utec aseguraron a Brechaque se enteraron de la iniciativa al mismo tiempo que la Udelar, que no prestaron el nombre de la institución para esa encuesta porque ni siquiera estaban al tanto del proyecto y que tampoco comparten el procedimiento. La Utec resolvió analizar y cooperar con la propuesta el 8 de mayo a partir del planteo del consejero Rodolfo Silveira, ex presidente de la Anii, pero “tampoco nos parece la mejor manera de llevar adelante estas cosas, estamos del mismo lado que la Udelar en eso.

“Entendimos que si hay una decisión del Ejecutivo de impulsar estos temas, los depositarios naturales tienen que ser las universidades públicas, y desde esa lógica nos involucramos, no porque avalemos el procedimiento ni porque nos parezca la mejor forma de hacerlo”, dijo el consejero Pablo Chilibroste. Además, aclaró que “para ingresar queremos involucrar a la Udelar. Esto tiene sentido si se derrama sobre el país a través de las universidades públicas”.

Respecto a la encuesta, Chilibroste sostuvo que “aparentemente fue una iniciativa que tomaron dos personas que están haciendo un estudio de prefactibilidad para el Bid, pero nosotros no estábamos enterados. Hicimos un reclamo al Bid, se nos comunicó que fue un error y nos pidieron disculpas”. Sin embargo, el consejero no estaba en conocimiento de que la encuesta había sido difundida por la propia Anii y que todavía seguía operativa: el tema será discutido en el Consejo del martes y se va a hacer “un reclamo formal por eso, la vamos a recurrir”.

De todas partes viene

Pero el tema generó molestias también en otras autoridades, organizaciones e investigadores. La primera en manifestarse había sido la Academia Nacional de Ciencias, desde donde se envió una carta al presidente Vázquez para expresar “preocupación” porque no se incluyó la participación de las universidades y las secretarías de Ciencia y Tecnología y de Transformación Productiva de Presidencia. En la misiva se pedía, además,“que esta importante deficiencia de la resolución sea corregida urgentemente”.

Luego se posicionó el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología, organismo asesor del gobierno en estos temas y que, entre otros integrantes, tiene representantes del Poder Ejecutivo:“Estas acciones no transitan por los canales normales y esperados, excediendo las atribuciones legales de estos organismos”, es decir, de la Anii y el Plan Ceibal, escribieron al presidente, y agregaron que “la creación de posgrados debe hacerse en el marco de instituciones que desarrollen enseñanza e investigación y puedan darles a tales iniciativas el respaldo académico adecuado”.

Por su parte, desde Adur Ingeniería se manifestó el “rechazo” a la resolución, porque “no es cometido” de esas instituciones “ejecutar o coordinar posgrados”, ya que “para ello existen instituciones habilitadas por la ley en Uruguay”. “Vemos esta resolución como un nuevo paso en una dirección que nos preocupa. En un proceso sostenido en el tiempo, se han venido desdibujando los roles claros que tenía cada actor del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación”, sostuvieron los docentes de Ingeniería, que llevarán el tema al Consejo de facultad y a Adur central, y desde uno de esos dos ámbitos al Consejo Directivo Central.

El docente Facundo Benavides, uno de los redactores de la carta, dijo que “la expectativa es que la institución como un todo rechace esta iniciativa, sobre todo por la forma en la que se procedió. Esta resolución es equivocada porque abre la puerta a que se saltee la institucionalidad. En un contexto en el que vemos que las universidades son ninguneadas y no reconocidas, vamos a plantear que no se participe”.

“¿Por qué no se acudió a las universidades?”, se preguntó Benavides: “Si el Ejecutivo tiene la firme convicción de que esto es lo que se necesita, y en Uruguay se han generado muchos posgrados que tuvieron que ver con las necesidades que se han expresado en cada momento, ¿por qué no se siguió ese camino esta vez? Parece que debe aceptarse que es urgente y, dado que no hay en este momento una oferta (algo que no se investigó bien, porque de hecho ya se está armando un posgrado en ciencia de datos), compramos afuera, envasado, lo que haya para comprar”.

*periodista del Semanario Brecha

Brecha