Aborto legal: denuncias de presión de la Iglesia en otra audiencia en el Senado

El poder al que nadie había nombrado

La Iglesia metió la cola en el tercer día de audiencias informativas del plenario de comisiones del Senado que trata la legalización del aborto. La presencia fue menos voluntaria que invocada: por expositores que denunciaron explícitamente sus presiones y su coherencia histórica para intentar obstaculizar derechos en los debates locales, pero también por senadoras y senadores, que tanto denunciaron sus interferencias directas o indirectas como lamentaron, de manera explícita, las referencias negativas a la Iglesia. A esa referencia nada elíptica se sumó, también, otra sí elíptica y reiterada por parte de los antiderechos, que desde la semana pasada preguntan a oradores favorables a la ley quién los financia; la insistencia fue tan evidente, y tan cercana a la insinuación, que el presidente de una de las comisiones, Pedro Guastavino, llegó a intervenir para preguntar a las senadoras Silvia Elías de Pérez e Inés Brizuela, voceras de la inquietud reiterada, qué subyacía a esa pregunta. No quedó claro.

Además de extenso, el encuentro fue intenso, y continuaba al cierre de esta edición, porque a pesar de que la cantidad de expositores no superaba por mucho a la de jornadas anteriores (ayer estaban previstas dieciocho participaciones) cada exposición se prolongó mucho más que otras veces por las preguntas de senadoras y senadores plantearon, que en algunos momentos debatían con los oradores.

Desde que comenzó el debate en el Congreso la Iglesia declaró la guerra, dijo la senadora (MC) María Eugenia Estenssoro, quien aportó información sobre las intervenciones eclesiásticas. Mostró copias de un folleto que la ONG antiderechos La Merced Vida (que en Diputados tuvo al menos tres expositores) repartió en una escuela confesional de la zona norte bonaerense días atrás y señaló: había allí mentiras históricas, científicas, manipulaciones de información. “La decisión que tiene que tomar el Senado es política”, indicó. En la iglesia, las mujeres tienen un lugar secundario “y ese es el modelo que quiere seguir imponiendo en la  sociedad argentina”. La iglesia “se opuso a la educación pública de Sarmiento, al matrimonio civil, al voto femenino, a la ley de divorcio. Se opone a la educación sexual; yo estaba en la Legislatura cuando se trató, parecía el medioevo las cosas que tuvimos que escuchar. Se opone a la campaña anticonceptiva y se opone al aborto”. Añadió que a la legalización del aborto la impulsa el movimiento de mujeres y su diversidad de aliadas y aliados. Por eso “lo que custodian el Papa, los obispos, los curas no es otra cosa que la libertad de las mujeres argentinas y el derecho a elegir cómo queremos vivir, cuántos hijos podemos traer al mundo con responsabilidad, dignidad y amor. Ellos quieren decidir por nosotras”.

Luego de que la experta en economía de la salud Sonia Tarragona (de la Asociación de Economía de la Salud) afirmara que, de acuerdo con un estudio de estimaciones de costos, para el sistema público de salud el costo del aborto legal sería de “al menos dos veces y media” menos de lo que se gasta actualmente, la tucumana Silvia Elías de Pérez lanzó por primera vez la pregunta: ¿a una ONG en la que había trabajado antes la expositora, Fusa, la financia o financió alguna vez la ONG de derechos sexuales y reproductivos Planned Parenthood? La respuesta fue afirmativa. La senadora reiteró su inquietud luego de la intervención de la investigadora del Conicet y profesora Asociada de la Escuela de Derecho de la Universidad Di Tella Paola Bergallo, que había planteado que al Senado corresponde decidir entre “la anomia actual (de una normativa vigente cumplida a medias y no en todo el país) o la aprobación del proyecto que tiene media sanción”. La tucumana Beatriz Mirkin pidió la palabra. “No escucho que (a los expositores) se les haya preguntado sobre las exposiciones (…) Me parece que también hay senadores que son financiados por algunas fundaciones para realizar algunas tareas y a nadie se le ocurre preguntar. (…) a mí no se me ocurrió preguntarle al señor de la empresa católica que vino si está financiado por el Estado. Yo sé que está financiado por el Estado, pero no pregunté”, añadió Mirkin.

Poco después, tras la intervención del director de Litigio y defensa legal del CELS, Diego Morales (quien, como Alejandro Osio, de Pensamiento penal, advirtió que los antiderechos quieren hacer decir a las normas locales e internacionales lo que no dicen), Elías de Pérez volvió a la carga. “Quiero ver la parcialidad o imparcialidad de las asociaciones que se presentan, y hacer referencia que Planned Parenthood, no me refiero a cualquier asociación, sino a un holding que tiene la mayor cantidad de empresas que se dedican al aborto y en forma jurídica van interviniendo en países hasta conseguir lo que les interesa”, introdujo. “No me queda clara la explicación”, intervino el presidente de la comisión de Justicia, Pedro Guastavino. “Es como que hay una especie de sospecha”, agregó. La senadora preguntó nuevamente. Morales detalló fondos; explicó: “en ninguno de los supuestos ese financiamiento superó el 1, el 2 por ciento de la financiación del CELS”.

Caía la noche cuando comenzaba la intervención de la abogada Nelly Minyersky, histórica del la lucha por los derechos de las mujeres y una de las pioneras de la Campaña por el Derecho al Aborto. Poco antes, había sido el turno de Mariano Obarrio, un periodista que, por obra y gracia de las redes sociales, en los últimos meses se convirtió en vocero de los antiderechos. Su intervención fue la más acompañada por un inhabitual murmullo de asombro y hasta risas; también, la que despertó más de una exclamación de uno de los oradores que esperaba su turno, el biólogo investigador superior del Conicet Alberto Kornblihtt, que no ocultaba su asombro al lado de otra histórica de la Campaña, Marta Alanís, de Católicas por el Derecho a Decidir. Esa agitación contrastó con el silencio que se produjo en cuanto Minyersky se sentó al escritorio. “Aunque parece superfluo, quiero decir que todas las investigaciones que he hecho las he hecho con fondos de la Universidad, porque dirigí varios fondos UBACyT”, comenzó.

“Tenemos que hablar con la verdad, tenemos que salir de tratar de imponer”, advirtió, y señaló que “la persona que considera que al oponerse protege esa dos vidas, con eso signa el destino de otra persona, porque un hijo para las que creemos en la maternidad seriamente es algo que nos cambia el futuro. A las mujeres cuando parimos un hijo nos cambia la vida”. La maternidad, acotó, antes de dar argumentos jurídicos y bioéticos, “es un don y soy muy feliz (por ser madre), hasta soy bisabuela en ese momento. Pero no puedo imponer a alguien que le cambie la vida. ¿Qué otro ejemplo tenemos en la humanidad de que a un ser humano se lo obligue a una conducta de tal modo? No tenemos ninguno”.

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Un documento de cristianas y cristianos en apoyo al proyecto IVE

Se hizo un nuevo “martes verde” en favor de la sanción del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Con la conducción de Carla Conte, al acto asistieron integrantes del colectivo Actrices Argentinas del interior del país, poetisas, artistas musicales, representantes de la Red de Profesores de la Facultad de Derecho, y Cristianas y Cristianos por la Vida Plena y el Derecho a Decidir, quienes leyeron una proclama y encendieron velas verdes. “El aborto será ley, amén”, expresó la pastora pentecostal Gabriela Guerreros.

“Este proyecto es una cuestión de Salud Pública en la cual el Estado es responsable y debe intervenir garantizando los derechos de las personas gestantes a decidir sobre sus propios cuerpos en condiciones dignas. Eso es defender la vida”, sostuvieron los cristianos en el documento que leyeron entre algunas de las 24 pastoras firmantes. Abajo del escenario, varones y mujeres sostuvieron velas verdes como “símbolo de nuestra opción por la luz” y en contra de “la oscuridad de la clandestinidad”. Además, aseguraron que “no existen razones bíblicas, teológicas o pastorales para penalizar a las personas que pasan por la experiencia de un aborto”.

La proclama fue escrita por personas de fe de diversas confesiones: valdenses, metodistas, luteranos, reformadas, pentecostales y católicas, entre otras, en apoyo a la IVE. “Estuvimos trabajando bastante tiempo, reuniéndonos para hacerla”, le contó a PáginaI12 Teresa Solís, pastora presbítera de la Parroquia del Carpintero Nazaret en Ingeniero Budge hace 23 años. Solís se pronunció a favor del aborto porque durante todos sus años “de trabajar en el territorio en el campo popular” ha visto a mujeres de clase baja “que son madres y jefas de familia y tienen sus hijos porque no les queda otra, porque en la familia hay unas historias terribles de muertes de primas o madres por abortos clandestinos”. La pastora también manifestó su preocupación por las condiciones hospitalarias óptimas para la realización de la práctica. “Las mujeres te dicen: ‘Pastora, ¿cómo vamos a pensar que vamos a tener un aborto seguro en un hospital cuando los niños se mueren porque hay diarrea y no tienen insumos?’”, explicó.

Al costado del escenario había una carpa de la Campaña por el Aborto. A pasos de la carpa estaba Nina Brugo, integrante de la Campaña. Chicas que se cruzaban con ella la saludaban, le decían “sos una genia”. “La vida me ha llevado a sentirme privilegiada y poder conversar con ellas, porque estamos aprendiendo de estas jóvenas”, afirmó Brugo. Además, sostuvo que el cambio que se busca no solamente tiene que ver con la sanción de una ley, “un derecho a conseguir, sino con un cambio estructural”. “Así como nuestras antepasadas en 1907 fueron pioneras y consiguieron 30 días de licencia por maternidad, tal vez ahora nosotras somos pioneras para América Latina para la transformación del derecho a decidir y la libertad y la autonomía de la mujeres. Creo que eso es revolucionario, se acabó el tabú de la discriminación de las mujeres”, dijo Brugo a este diario.

Respecto al debate en la Cámara de Senadores, Brugo sostuvo que no sabe “cuál será el resultado”, pero que “hay que vivirlo con alegría” porque “hubo un cambio muy grande en los jóvenes y jóvenas”. “Probablemente se den cambios que eran impensables. Hace un año no teníamos previsto que se genere algo tan multitudinario y estamos contentísimas. Es una gran alegría para mí esto”, afirmó.

Alfredo Carballo, moderador de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de Buenos Aires, expresó: “Estamos a favor de la Interrupción Voluntaria del Embarazo porque es un derecho de la mujer. Los varones deberíamos cerrar la boca y dejarlas hablar”. Carballo, además, explicó con argumentos teológicos su posición: “En el Antiguo Testamento se dice que recién después del tercer mes podría estar el alma en el cuerpo, así que el proyecto de ley no tiene nada de objetable”. Agregó que la Iglesia católica se considera aristotélica tomista y Santo Tomás coincidió con la idea de que recién en el tercer mes de la concepción “el alma entra al cuerpo”.  “Vida tiene cualquier parte del cuerpo, cada célula nuestra tiene vida, si uno está inmerso en la cuestión religiosa, lo importante es que tenga vida espiritual”, le dijo el religioso a PáginaI12.

Al lado de Carballo se encontraba David de Pascual, pastor de la Iglesia Metropolitana de Tigre, vistiendo una estola verde. “Esto tiene que ver con lo que dijo Jesús: ‘Ámense, no se juzguen’. Nosotros queremos ser un apoyo para todas las mujeres que quieren interrumpir sus embarazos”, sostuvo. Además, opinó que los cristianos que se manifiestan en contra del aborto “no hablan de Jesús”, sino que “hablan de sus privilegios”.

De Pascual y Carballo aseguraron que “bíblicamente, la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo” porque, para que naciera Jesús, Dios le preguntó a María si quería gestar a su hijo. “Si hasta para ser madre de Dios hubo derecho a decidir, ¿cómo no va a haber derecho a decidir acá?”, expresó Carballo.

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