Claves para entender el acuerdo de Argentina con el FMI

La letra chica

El Fondo Monetario Internacional difundió ayer su evaluación interna de la economía argentina. El paquete de documentos elaborado por los técnicos del organismo multilateral ofrece detalles sobre el programa de ajuste fiscal que propuso el gobierno. Anticipa despidos de empleados estatales, mayores aumentos de tarifas, recorte del financiamiento para las empresas públicas y la paralización de la obra pública. Los técnicos del FMI revelan que el Ministerio de Hacienda ofreció postergar la reducción de las retenciones a la soja para garantizarse mayores ingresos tributarios, aunque la dependencia encabezada por Nicolás Dujovne se apresuró luego a desestimar que vaya a limitar la rebaja en los derechos de exportación comprometida con el sector agroexportador. El resto de las medidas fiscales listadas en el documento no fueron puestas en duda por las autoridades locales. El informe reitera la intención oficial de “amortizar” los activos del Fondo de Garantías de Sustentabilidad de la Anses (ver aparte) y suma a ese listado la venta de tierras. En materia impositiva propone postergar el recorte en las contribuciones patronales previsto en la reforma fiscal aprobada a fines del año pasado. “El staff evalúa que la deuda es sustentable, pero no con una alta probabilidad”, advierte el Fondo al referirse a los pasivos externos del país.

El paquete de documentos consta de 125 páginas donde los técnicos del organismo multilateral ofrecen detalles hasta ahora desconocidos del acuerdo que habilitó el crédito stand-by por hasta 50.000 millones de dólares durante tres años. Entre los elementos identificados figura “la reducción del salario real de los trabajadores públicos” fijando un techo nominal para los incrementos del 8 por ciento hasta junio de 2019. “Reducir la nómina salarial ajustando el empleo público a través del recorte sostenido de empleados no prioritarios en 2018 y congelando las contrataciones en la administración federal”, sostiene el informe interno elaborado por el staff del organismo multilateral que fue remitido un mes atrás a las autoridades del FMI. Con esa evaluación de las medidas propuestas por Argentina, los miembros del directorio aprobaron el préstamo extraordinario que solicitó el gobierno de Mauricio Macri para intentar frenar la crisis. La publicación del documento se postergó al punto que excedió los plazos previstos en la política de transparencia del Fondo.

El FMI ofrece dos escenarios. La visión optimista está acompañada por una recesión para los próximos meses que arrojará un magro crecimiento de 0,4 por ciento a fin de año. En el otro extremo los técnicos del Fondo evaluaron que si Argentina no recupera “la confianza del mercado” el PBI terminará 2018 con una contracción del 1,4 por ciento. El denominado escenario adverso contempla, entre otros elementos, una corrida bancaria donde se esfuma la totalidad de los depósitos en dólares. Como reconoció el gobierno al abandonar sus metas de inflación, los aumentos de precios oscilarán este año entre 27 y 32 por ciento.

“Persisten riesgos considerables para la sustentabilidad de la deuda”, advierten los técnicos del organismo encabezado por la francesa Christine Lagarde. Entre los elementos que destaca el FMI figura “la gran participación de la deuda en moneda extranjera (lo que hace que la dinámica de la deuda de Argentina sea susceptible a un debilitamiento sostenido del tipo de cambio real) y las grandes necesidades de financiamiento externo que, según la experiencia internacional, ha demostrado ser un fuerte predictor de una crisis de deuda”. El documento también enciende señales de alarma sobre el impacto del acuerdo stand-by sobre la liquidez del FMI. El paquete de documentos ofrece una adenda a la carta de intención enviada por Argentina donde las autoridades argentinas borraron la firma del desplazado presidente de la autoridad monetaria, Federico Sturzenegger, para reemplazarla por la de su sucesor, Luis Caputo.

Los lineamientos fiscales que guiarán la política económica hacia un ajuste de 500.000 millones de pesos a lo largo de los próximos tres años estarán acompañados por profundos cambios en el esquema de política monetaria y cambiaria que fueron reafirmados por el informe del organismo multilateral. “El Banco Central está comprometido a mantener un tipo de cambio flotante, con intervenciones limitadas a períodos donde exista una clara disfunción del mercado”, sostiene el documento que también remarca la reforma en la Carta Orgánica del BCRA.

A la hora de evaluar el cumplimiento de los criterios para acceder a un crédito extraordinario el FMI considera que el gobierno de Macri tiene “la capacidad política e institucional para llevar adelante el ajuste”. No obstante, los autores del informe advierten que “hay una preocupación vinculada a la habilidad del gobierno para construir el apoyo para las medidas que requieren se aprobadas por el Congreso”.

Antes de listar las posibles medidas fiscales los técnicos del FMI sostienen que el ajuste “será apuntalado por medidas en marcha y un compromiso para implementar mayores avances en el contexto del presupuesto 2019”. Entre esas propuestas figura el limite a las reducción de las retenciones a la soja.

A diferencia del Memorando de Políticas Económicas y Financieras elaborado por el gobierno argentino, el Staff Report ofrece indicios sobre las modificaciones que pretenden desplegar las autoridades. “Demorar la implementación de la recientemente aprobada reforma fiscal a 2020 como mecanismo para preservar ingresos (la postergación de las reducciones en los aportes patronales y la posibilidad de deducir del impuesto a las Ganancias a las transacciones financieras)”, expresa el documento. Las medidas contemplan “racionalizar el gasto en bienes y servicios, con un recorte del 15 por ciento en términos reales en 2018 y continuando en 2019” y “reducir los gastos de capital 0,6 puntos porcentuales del PBI para 2019 con la expectativa de que los proyectos de PPP protejan el nivel global de desembolsos en infraestructura pública”.

Página/12


La Sociedad Rural confía en que las retenciones sigan bajando: “Un cambio sería preocupante”

El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, descartó la posibilidad de que el Gobierno haga caso a la recomendación del FMI y frene la baja de retenciones al sector agropecuario.

“Hace dos semanas hablamos con el Presidente y nos transmitió que estaba convencido del rumbo de ir llevando las retenciones a cero, estamos confiados en su decisión”, aseveró.

El productor agropecuario, a su vez alertó que “un cambio en esta política sería preocupante porque rompería con la previsibilidad que necesitamos en el sector”. Agregó que “Mauricio Macri ha dado muestras claras de su decisión de quitar este gravamen que no paga ninguna otra actividad”.

En cuanto a la suba del dólar, Pelegrina sostuvo en declaraciones a FM La Patriada que el beneficio no es total, ya que también tienen gastos en la misma moneda. “El valor del dólar es uno de los componentes de la competencia en el mercado. Hay un desfasaje entre vender en pesos y cosechar en dólares. El precio que recibe el productor ganadero estuvo en el mismo valor durante dos años”, aclaró.

Por otro lado, reconoció que “el sector ganadero está viviendo una situación complicada debido a la caída del consumo interno” y que “faltan un montón de herramientas para que las economías regionales puedan mejorar porque llevan años de malos resultados”.

Por último alertó sobre el riesgo de que la devaluación se traspase a inflación. “Si esto ocurre tendremos nuevamente el tipo de cambio atrasado, el dólar no debe ser la única variable de competitividad”, concluyó.

Este viernes, el Fondo Monetario Internacional dio a conocer el documento elaborado por los técnicos del organismo para la aprobación, el mes pasado, del acuerdo stand by para la Argentina por u$s 50.000 millones. El trabajo estima un crecimiento de sólo 0,4% para el año en curso, aunque espera una recuperación el próximo, con un aumento de 1,5%. El reporte enfatiza la cuestión fiscal y señala la necesidad de realizar recortes en el gasto público y mantener impuestos para cumplir con las metas fiscales.

El Fondo sostiene que los objetivos en materia fiscal se basarán en medidas ya adoptadas por el Gobierno argentino y en nuevos ajustes que contemplaría el presupuesto 2019. En particular, se especifica el mantenimiento del promedio de la tasa de exportación de los productos de soja al 25,5%. Es decir, suspender por un tiempo el cronograma de descuentos.

Entre otras medidas, se sugiere la postergación de la implementación de partes de la reciente reforma impositiva a 2020, una mayor reducción de subsidios ineficientes en energía y transporte, limitar el crecimiento nominal de los salarios del sector público, la racionalización de los gastos en otros bienes y servicios, reducción del empleo público y congelamiento de contrataciones en la administración federal.

También recortar las transferencias a empresas estatales un 15% en 2019, reducir las transferencias discrecionales a las provincias un 1,2% del PBI para 2019, recortar el déficit fiscal a nivel provincial, reducir gasto de capital un 0,6% del PBI y la venta de tierras y amortización de fondos de pensiones que hoy están retenidos para financiar el pago de reclamos de pensiones.

Ámbito


La recuperación económica de Argentina: Ocho respuestas para explicar el plan

Argentina puso en marcha un nuevo plan económico con el objetivo de colocar la deuda pública en una firme tendencia a la baja, reducir la inflación y reforzar la independencia del Banco Central. Se prevé que ese plan, respaldado con un acuerdo precautorio por USD 50.000 millones con el FMI, ayude a restablecer la confianza en la economía del país, el tercero más grande de América del Sur.

En la siguiente entrevista, Roberto Cardarelli, jefe de la misión del FMI en Argentina, expone los detalles del plan económico.

¿Por qué decidió Argentina acudir al FMI?

Argentina decidió acudir al FMI a mediados de mayo, cuando una serie de shocks combinados con vulnerabilidades económicas condujo a un cambio en la actitud del mercado que dio como resultado fuertes presiones sobre el peso, una prima de riesgo soberano más elevada y riesgos de liquidez a corto plazo. Los inversionistas empezaron a vender sus activos en pesos y el Gobierno se vio en dificultades para pagar las cuentas del resto del año.

¿Qué busca el nuevo plan económico?

El plan económico de Argentina tiene como objetivo restaurar la confianza de los mercados financieros y disminuir progresivamente la presión sobre la capacidad del país para pagar sus cuentas. Para ello, el Gobierno se ha comprometido con un programa económico que reduce el endeudamiento, coloca la deuda pública en una firme tendencia a la baja y fortalece la credibilidad del marco de metas de inflación del Banco Central.

Al mismo tiempo, el plan pretende proteger a los grupos más vulnerables de la sociedad de los inevitables efectos negativos que los recortes en algunos tipos de gasto tendrán en la economía. En última instancia, el objetivo del programa es facilitar un crecimiento más fuerte, más sostenible y equitativo que beneficie a todos los argentinos.

Un objetivo central es reducir el déficit fiscal. ¿Cómo lo logrará el Gobierno?

Sí, la meta del Gobierno es lograr un balance primario equilibrado, es decir, un balance de ingresos y gastos a nivel federal que no incluya el pago de intereses, para el año 2020. Eso es un año antes de lo anunciado originalmente por el Gobierno y se basa en medidas que apuntan a reducir el gasto del Gobierno federal. Estas medidas incluyen, por ejemplo, nuevos recortes en los subsidios energéticos, un gasto salarial menor y una reducción de las transferencias tanto a las provincias como a las empresas estatales.

También hay algunas medidas fiscales —en particular, la suspensión de los recortes fiscales que se habían anunciado anteriormente—pero solo representan una pequeña parte del reequilibrio fiscal.

¿Cómo protegerá el Gobierno el gasto social en el marco del plan?

El Gobierno propuso algunas medidas que ayudarían a los sectores más vulnerables.

En primer lugar, el programa establece una cantidad mínima de gasto del Gobierno federal en determinados programas de asistencia social bien enfocados y altamente efectivos, tales como las transferencias condicionadas de efectivo que llegan a la mayoría de los pobres y grupos vulnerables.

En segundo lugar, si la economía empeora, el Gobierno puede aumentar el gasto hasta un 0,2% del PIB ($Arg30.000 millones) por año calendario, si cree que tiene margen en el presupuesto.

En tercer lugar, el Gobierno puede tomar medidas para proteger a las personas que no están suficientemente cubiertas por la red de protección social.

¿En qué se centrará la política monetaria y por qué es importante que el país mantenga un tipo de cambio flexible?

El Gobierno está comprometido con un régimen de metas de inflación con tipos de cambio de libre flotación. También anunció algunos cambios que reforzarían la credibilidad del marco de política monetaria. En particular, el Banco Central ha adoptado una nueva trayectoria de metas de inflación más creíble (por ejemplo, la meta de inflación para finales de 2019 pasó del 10% al 17%).

El Gobierno también anunció una serie de medidas que reforzarán la independencia del Banco Central, entre ellas el cese inmediato de las transferencias de dinero directas e indirectas al Tesoro y la intención de enviar al Congreso una nueva Carta Orgánica para el Banco Central que fortalecería la autonomía de sus operaciones.

Creemos que este plan tiene buenas posibilidades de reducir gradualmente la inflación. Además, permitirá que el tipo de cambio se ajuste sobre la base de la confianza de los inversionistas y actuará como amortiguador de los shocks, ya que sus fluctuaciones evitarán que los shocks externos afecten demasiado a la actividad económica.

El plan exige que el Banco Central de la República Argentina sea independiente. ¿Por qué?

Una de las razones por las que los inversionistas perdieron la confianza en la economía argentina es la pérdida percibida de independencia del Banco Central que ocurrió a principios de 2018, cuando el Banco Central redujo las tasas de interés. Eso ocurrió en un momento en el que las expectativas de inflación estaban muy por encima de los nuevos objetivos de inflación, que el Banco Central había aumentado apenas unas semanas antes. Esas decisiones provocaron una rápida depreciación del peso y pusieron en duda la independencia del Banco Central y su compromiso con la reducción de la inflación. Una parte esencial del nuevo plan es garantizar la autonomía financiera y operativa del Banco Central.

¿Cuándo prevé que la economía argentina vuelva a la normalidad?

Creemos que después de un primer trimestre sólido, Argentina experimentará un crecimiento negativo tanto en el segundo como en el tercer trimestre de 2018.

El país ha sufrido durante años una sequía que ha afectado a la producción agrícola, y la crisis de las últimas semanas ha tenido efectos en la inflación y en la confianza de los inversionistas.

Esperamos que el crecimiento se estabilice en el último trimestre de 2018. Prevemos que la economía iniciará una recuperación gradual en 2019 y 2020, a medida que crezca la confianza y disminuya el costo del capital, junto con la inflación, mientras se recuperan las exportaciones, gracias al sólido crecimiento de los principales socios comerciales de Argentina (Brasil, Estados Unidos y China).

¿En qué se diferencia Argentina hoy de hace 15 años? ¿Ha cambiado también el FMI?

Sí, las condiciones son muy diferentes para ambos. La economía argentina es menos vulnerable que antes de la recesión de principios de los años 2000. El régimen cambiario es un gran cambio. Ahora es flotante, no fijo, por lo que funciona como un amortiguador de los shocks. Los bancos y el sector privado también operan sin dinero prestado en moneda extranjera, por lo que sus balances no están en riesgo por una depreciación del peso. Además de estos cambios dinámicos fundamentales, el Gobierno ha puesto en marcha una serie de medidas favorables a las empresas que han ayudado a la economía a registrar un sólido crecimiento en los últimos siete trimestres.

El FMI también ha cambiado. Nuestro apoyo al plan económico argentino hace más énfasis en la necesidad de fortalecer las medidas de protección social e incluir incentivos para aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral. Hacerlo no solo es un imperativo moral, sino que también es esencial para asegurar que cualquier plan para estabilizar la economía sea aceptado por todos, pues eso significa que tiene más posibilidades de éxito.

Blog del FMI


Texto completo del informe del FMI