De las cepas argentinas, chilenas y uruguayas a las mesas del mundo

A nivel mundial, la superficie de viñedos alcanzó las 7,6 millones de hectáreas para el 2017, ocupando  Latinoamérica un lugar significativo, ya que Argentina (sexto) y Chile (noveno) están entre los primeros diez países productores.

En términos de consumo, el año 2017 -y de acuerdo a cifras de la Organización Internacional de la Viña y el Vino- el consumo internacional de vino se estimó en 243 millones de hectolitros, sin recuperar los valores conseguidos antes de la crisis financiera de 2007 y 2008.

Se encuentran entre los primeros 10 consumidores: Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, China, Reino Unido, Rusia, Argentina, España y Australia.

En Argentina, considerada la 36ºmayor economía de exportación, el total de las exportaciones de bienes y servicios para el 2016 alcanzó los USD 56,9 miles de millones, su PIB fue de USD 545 miles de millones y su PIB per cápita fue de USD 19,9 miles. La industria vitivinícola representó el 1,4% de las exportaciones.

La superficie cultivada con vid vinífera aumentó a 225.581 hectáreas, distribuidas en  25.049 viñedos (con una superficie media 9 hectáreas/viñedo). En los últimos 20 años la superficie cultivada total se incrementó un 7,5%, mientras que la cantidad de viñedos se redujo en un 27,7% (ACOVI: octubre de 2016), lo que denota un proceso de concentración de más tierras en menos manos.

La cosecha argentina de uvas fue de 19.652.655 quintales en el año 2017. Se elaboraron 11.821.108 hectolitros de vino.

Desde la esfera del Trabajo, la vitivinicultura demanda 113.070 trabajadores en el país, un 49% está localizado en el sector agrícola, un 33% en la elaboración de vino y jugo de uva y un 18% en el subsector uva de mesa y pasa de uva (Abihaggle et al. 2012: 19). Además vincula a más de 280.000 puestos indirectos.

Los trabajadores se organizan en distintas estructuras sindicales según la actividad. Algunos  están comprendidos en la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y otros en el Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (SOEVA). Todos los SOEVA regionales se nuclean en la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA). Así como también se encuentra el Sindicato de Contratistas de Viñas y Frutales, para aquellos trabajadores bajo contrato de aparcería.

En Chile, la 44º mayor economía de exportación, en el año 2016, sus exportaciones alcanzaron los USD 133 miles de millones. Por su parte el PIB del mismo año fue de USD 247 miles de millones, alcanzando un PIB per cápita de USD 23,2miles.

La industria vitivinícola representa el 3% de las exportaciones totales del país. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino,  ocupó en 2014 la cuarta ubicación entre los principales países exportadores de vino en 2017, la superficie de vides para vinificación alcanzó las 214.000 hectáreas. La producción total de vinos del mismo año alcanzó los 9,5 millones de hectolitros.

Las mayores producciones de vinos se localizan en las regiones del Maule, Libertador Bernardo O’Higgins y Metropolitana respectivamente, siendo el 93,3% del total, concentrando en la Región del Maule el 48,1% de la totalidad de vino producido en el país.

Desde la esfera del Trabajo, el sector está constituido por 18.235 trabajadores; de los cuales el 41,4% en la producción primaria, el 54,6% en producción manufacturera, el 4,04 % en logística y transporte.

Uruguay, que es la 94ºmayor economía de exportaciónen 2015 exportó 8,24 miles de millones de dólares de bienes y servicios. Su PIB  fue de 53,4 miles de millones y su PIB per cápita fue de 21,2 miles de dólares. Representa la Industria Vitivinícola el 0,11% del total de las exportaciones.

Actualmente cuenta con casi 6.605 hectáreas de viñedos de óptima calidad enológica. Es, fundamentalmente, un país de pequeños productores de uva y vino, donde el 100% de los establecimientos son familiares por más de tres generaciones en la actividad, y la producción media anual es de 95 millones de litros elaborados en 280 bodegas, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura de Uruguay.

Desde la esfera del trabajo, se observa que la labor agraria está compuesta por 5.000 trabajadores permanentes, es decir, un promedio de cinco trabajadores por explotación (MGAP 2000). Más del 50% de los trabajadores permanentes son asalariados, cobrando mayor relevancia en las explotaciones de mayor tamaño, con una participación que va del 81 al 99%.

Además, en el año censal se contrataron unos 170 mil jornales, lo que brinda una idea de la demanda de trabajo temporal de la actividad, asociada fundamentalmente a la época de la cosecha. Así la industria vitivinícola genera más de 50 mil puestos de trabajo para uruguayos y uruguayas.