Doce Tesis sobre el Racismo en Bolivia – Por Idón Moisés Chivi Vargas

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Idón Moisés Chivi Vargas*

El racismo no es una cuestión de malas costumbres dentro de la familia, ni una pésima educación escolar, sino un hecho cultural cuya base histórica se pierde en el horizonte de la historia, unos pueblos que se creen superiores a otros pueblos no es ninguna novedad.

Sin embargo hubo un momento en que el racismo se convirtió en arma de justificación ideológica de la acumulación originaria del capital, vale decir del proceso de colonización mercantil iniciado en el siglo XV.

Por eso es que, si una fecha de nacimiento tenemos que buscarle al racismo contemporáneo, esa fecha es el 12 de octubre de 1492.

Pero ese modelo de racismo, no tiene nada que ver por los racismos previos, uno porque no es de cultura a cultura, sino de color de piel a color de piel para ganancia del dios dinero y sus apóstoles capitalistas.

Españoles, portugueses, holandeses, ingleses, franceses que llegaron desde 1492, veían a los primeros habitantes de estas tierras, como pueblos tristes y culturas pobres de conocimiento, con capacidades biológicas infinitamente inferiores y sicología entrenada para soportar el dominio del blanco.

Esos pueblo inicialmente denominados “naturales”, luego “salvajes” acabaron llamados en todo el continente de habla española y portuguesa como “indios”.

Tras esta semántica de la dominación se encuentra una historia llena de robos inmensos de recursos, genocidios innombrables, culturas asesinadas por miles, lenguas desaparecidas en números que nunca podremos calcular,

conocimientos científicos que -a pesar del exterminio- aún hoy son fuente de vida, producción de alimentos, control de la naturaleza y fundamentalmente capacidad de producir juntos, comer juntos, soñar juntos y juntos también, perder el miedo…

Bolivia como todo el continente, es una nación construida sobre tierras y mapas previos, nosotros fuimos parte del orgulloso imperio del Tawantinsuyu, constituíamos el Qullasuyo. Sobre este primer mapa territorial, se asienta en el periodo colonial la Audiencia de Charcas, y de la Audiencia pasamos a la nación boliviana.

Nuestra modernidad se inició en 1825, pero fue una modernidad que nace sin los indios, nace contra los indios, como ocurrió en todo el continente, con evidencia constitucional desde Canadá, los EE.UU. hasta tierra de fuego.

Los primeros gobernantes de las nuevas naciones en el siglo XIX, reprodujeron con total normalidad la herencia colonial acumulada en tres siglos y medio de dominio español y construcción de formas de desprecio perversas, con naturaleza religiosa, educativa, económica, política, institucional y fundamentalmente cotidiana.

Lo cotidiano del racismo no es un hecho que la divinidad haya predefinido, sino que se reproduce cada día, se naturaliza cada día, se politiza cada día por parte del sujeto que se cree hijo de colonizadores, generalmente blancos de piel (con toda la escala cromática de la blanquitud que eso significa) y aquellos que se ven a sí mismos como colonizados, generalmente de piel morena que cada día se autodesprecian, por ser portadores de un error genético que los pone en la esca la inferior de la humanidad, aunque con mejor suerte que los afros y aquellos que tienen la piel color café…

¿El colonizador y el colonizado son acaso el designio maligno de un dios ajeno a la diversidad inmensa de colores y culturas en la humanidad?

¿Este sistema que nos condena a la locura, tiene la eternidad asegurada?

¿El capitalismo que tiene en el racismo el aire para sus pulmones es una condena natural de los sures, para que los nortes del planeta puedan acumular riqueza y botar la comida al basurero?

Creo que a estas alturas ya es tiempo de ir viendo el racismo a la boliviana, en formato de tesis que resumen y proveen armas para la acción.

Vayamos pues al propósito del presente documento…

I El racismo si bien tiene formas generales en la historia de la humanidad, desde 1492 expone -al mismo tiempo- formas particulares en cada formación económico social. Siendo aquellas naciones victimas del colonialismo, donde se diseñó toda la arquitectura psicológica e institucional del racismo contemporáneo que hay por todo el mundo.

II El capitalismo necesita del racismo, pero el racismo no necesita del capitalismo, puede vivir sin él. Este orden colonial en su forma histórica hace que su naturalización cotidiana sea bastante simple pero al mismo tiempo altamente efectiva.

III Bolivia como todos los países que nacen el siglo XIX, tiene racismos en miles de formas. Desde el siglo XIX hasta el XXI no se hizo nada para diseñar modelos normativos antirracistas, a pesar inclusive, del reclamo de las Naciones Unidas para tal efecto.

IV Tuvieron que ocurrir los acontecimientos vergonzosos del 24 de mayo en la culta Charcas, para que la sociedad exigiera normativa legal para detener el racismo.

V Pero el 24 de Mayo no es una explosión espontánea, sino el proceso de acumulación ideológica en los sectores más conservadores del campo político, que desde la llegada de Evo Morales a la presidencia, se fue acumulando, se fue perfilando como arma de guerra sicológica y física contra el indio en el poder y lo que ello significa en su conjunto.

VI Por ello, el 11 de enero del 2007 en Cochabamba, las agresiones a los constituyentes en Sucre en todo lo que duro el proceso constituyente, la violencia racial en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando remató en El Porvenir un 11 de septiembre del 2008. Las victimas de piel morena, los victimarios de piel más o menos blanca denuncian un hecho político vital a la hora de ver de cerca los problemas que se vienen por delante.

VII La violencia racial, ha sido usada como arma de guerra sicológica y física, si esto es así, debemos esperar que todo el proceso electoral hacia diciembre del 2019, va a estar contaminada por el racismo, es decir por los crímenes de odio.

VIII La única forma de enfrentar este escenario poco alentador, tiene en las victimas la batería de soluciones. Y ello es así porque si bien las Naciones Unidas ofertan buenas prácticas, las victimas en cada país sufren diferentes formas de odio, y al mismo tiempo diseñan y practican diferentes formas de solución.

IX Si el racismo es un arma de guerra, no lo es en términos asépticos de la política, sino que son las derechas latinoamericanas las que la usan con promiscuidad inusitada, muy particularmente contra gobiernos de corte popular, lo hicieron con Hugo Chávez, Ernesto Kirchner, Correa y por supuesto contra Evo Morales.

X Al ser un arma de guerra, se usa en los medios convencionales, mediante mensajes dirigidos a reproducir la idea negativa de indio, en las redes sociales para animalizar, demonizar y mostruizar a los pueblos indígenas y su líder político.

XI Pero un arma de guerra solo puede tener efectividad si se le deja tener efectividad.

XII Por tanto, para transformar el escenario actual, se tiene diversas acciones urgentes. Primero ajustar la base actual del trabajo de jueces y fiscales en la investigación de los hechos y la valoración de la carga de la prueba. Segundo, amplificar la potencia de las brigadas estudiantiles antirracismo en todo el país. Tercero, elaborar una norma de control y monitoreo a las empresas de redes sociales y su obligación de evitar los crímenes de odio.

* Abogado (Universidad de Oruro), acadèmico de origen,aymara. Fue asesor de la CONAMQ, Coordinador del programa de reforma penal integral del Vice Ministerio de Justicia y Derechos Fundamentales de Bolivia, Director General de Administración Pública Plurinacional, Ministerio de Culturas, Bolivia.