Flor Calfunao Paillalef, embajadora mapuche en la ONU: “Mi situación en Suiza es de expulsión”

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Entrevista a Flor Calfunao Paillalef, embajadora mapuche en la ONU

El viernes 20 de julio, Suiza ratificó la expulsión de Flor Calfunao Paillalef, embajadora de la Misión Permanente del pueblo mapuche en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La decisión fue tomada luego que el Tribunal Federal Administrativo (TAF) de Suiza denegó una solicitud de Calfunao para que le otorguen asilo político, que había presentado en el 2008, ya que en Chile su vida corre peligro.

En 2010, la Oficina Federal para las Migraciones denegó su solicitud y ordenó su expulsión, pero la líder mapuche apeló ante el Tribunal Administrativo Federal, que rechazó su recurso en 2013. El argumento esgrimido ahora por el TAF es que en Chile no existe “un temor fundado” para Calfunao de ser perseguida “con una alta probabilidad simplemente por su pertenencia a este grupo”.

Para este lunes, se espera que Calfunao, que vive hace 22 años en Suiza, sea trasladada a una cárcel para deportados para su posterior expulsión. La embajadora mapuche ante la ONU recibió en 2008 en la ciudad de Ginebra el premio “Mujer Exiliada, Mujer comprometida”.

En diálogo con La tinta, Calfunao explicó su actual situación y aseveró que el pueblo mapuche en Chile es víctima desde hace décadas del terrorismo de Estado.

—¿Cuál es su situación legal actual en Suiza?

—Es de expulsión. Estoy en Suiza desde 1996, estuve ilegal, pero siempre fui reconocida. En esa época nunca me escondí, siempre hice un trabajo de investigación sobre la historia jurídica mapuche a nivel internacional. Durante ese período mi familia fue fuertemente reprimida, pero nunca quise pedir asilo político porque pensé que la situación de represión del Estado chileno hacia el pueblo mapuche iba a cambiar. Estoy no fue así, entonces en 2008 pedí asilo político y esta ya es la tercera o cuarta expulsión que tengo con argumentos que no se justifican, que siempre minimizan, ya que dicen que no hay persecución en Chile, que puedo irme a otro país. Incluso me han dicho que me vaya a Argentina. Así que mi situación actualmente es de expulsión y se agotaron los recursos en este país.

—¿Cuáles son los riesgos si vuelve a Chile?

Mi familia ha sido históricamente perseguida. En 1973, mi madre estuvo presa. Posteriormente, la situación de represión nunca cambió, mi familia ha sido encarcelada más de sesenta veces. Mi hermana, mi sobrino, todos han pasado por la cárcel, han sido condenados con leyes retroactivas. Cuando caen presos en 2005 y 2007 fueron condenados por atentado a la autoridad. Por lo cual, la persecución ha continuado y por eso pido asilo político. Tengo que dejar en claro que estando ilegal la ciudad de Ginebra me reconocen el trabajo en Naciones Unidos, que llevaba con otras persona, y que es para denunciar la violación de los derechos del pueblo mapuche, tanto individual como colectivo.
Lo que el Tribunal Federal Administrativo reconoce es que existe la militarización en el pueblo mapuche pero dan un veredicto dudoso, porque al mismo tiempo dicen que no existe la persecución colectiva. Lo positivo de todo esto es que el tribunal reconoce que soy la embajadora de la Misión Permanente Mapuche ante Naciones Unidas, pero sigue sin reconocer que la vida de los defensores corre peligro, tanto del Wallmapu como del Puelmapu.

Las razones para que se decida mi expulsión son que me puedo ir a vivir al norte (de Chile), que puedo trabajar con el gobierno en defensa de los derechos del pueblo mapuche, pero eso es completamente falso. Son puros argumentos que no tienen fundamentos. Entre los años 1883 y 1890 llegaron a Chile entre ocho mil y 18 mil colonos suizos, a los que se les dio la tierra de los mapuche, el Estado chileno les regaló las tierras. Después fue la campaña de pacificación de la Araucanía por parte del Estado chileno. Ellos se fueron a instalar sobre la sangre de aquellos mapuches que prácticamente exterminaron. En esa época que hubo esas colonizaciones y esas inmigraciones, Suiza estaba en la extrema pobreza. No solo llegaron suizos, también franceses, italianos, alemanes, entonces ¿cuál es el problema que esté en Suiza, puesto que a partir de 2011 soy la embajadora mapuche ante Naciones Unidas?

Nosotros tenemos un estatus legal en Naciones Unidas, tenemos un estatus de observadores, estamos en la ONU utilizando todos los derechos de los pueblos indígenas, en este caso el pueblo mapuche. No veo cuál es la razón fundamentada, porque si estoy aquí es porque está Naciones Unidas. Si la ONU estuviera en otro lugar, yo estaría ahí. La declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas dice que cada pueblo tiene derecho a tener sus propias representaciones. En el grupo de trabajo Mecanismo de Expertos de los Pueblos Indígenas trabaja en conjunto con el Consejo de Derechos Humanos en cómo implantar y respetar la declaración. A mí me están expulsando y no están tomando en cuenta que soy la embajadora de la misión permanente. El Estado suizo se está haciendo cómplice de la continuación del exterminio del pueblo mapuche de Wallmapu y de Puelmapu, y eso es gravísimo en un país donde está la sede de la ONU.

—¿Cómo describiría la situación del pueblo mapuche en Chile?

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La militarización del pueblo mapuche y la represión siguen desde la anexión del territorio, a partir de 1800. El pueblo mapuche no ha dejado de luchar. La forma de represión, de estigmatización, de condenar al pueblo mapuche ha ido cambiando, pero no el objetivo de apoderarse de sus tierras y con ello exterminarlos. En Chile se está exterminando al pueblo de una manera espantosa, porque están los balines de plomo que le tiran a la gente, y esos balines tienen un ácido que mata a la gente de a poco. No hay atención médica, cuando la gente va a los hospitales luego de los allanamientos y de las torturas que se ejerce contra ellos, la misma policía los lleva a constatar lesiones. Los médicos nunca piden que estos policías salgan para quedar solos con los pacientes y preguntarles por qué tienen esas lesiones. Entonces el médico nunca hace valer su derecho. Posteriormente, se les da un certificado de heridas leves, pero las torturas vienen después de la constatación de lesiones, las torturas más graves llegan después.

El actual gobierno ya oficializó la militarización, lo dijo el presidente Sebastián Piñera cuando enviaron gente a Estados Unidos, a Colombia, a prepararse. Ahora son policías que ya están especializados en terrorismo. El único terrorista es el Estado, porque está reprimiendo a un pueblo que tienen en la extrema pobreza y al que le aplican torturas de diferentes formas. Los defensores estamos muy perseguidos. Tenemos el derecho legítimo de estar en la ONU para poder defendernos y denunciar los atropellos de los estados hacia los pueblos indígenas.

La Tinta


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