Colombia: Duque convoca a fuerzas políticas para presentar proyectos legislativos luego de la consulta anticorrupción

Duque cita a fuerzas políticas para liderar proyectos anticorrupción

Tras la histórica votación de la consulta anticorrupción, la cual obtuvo 11’671.420 de sufragios, el presidente Iván Duque convocó a todos los sectores políticos del país a una reunión en la Casa de Nariño para “analizar juntos lo que viene en la agenda legislativa para enfrentar a los corruptos”.

La principal promotra de la consulta, la exsenadora Claudia López, ya había hecho un llamado a Duque para que fuera él quien liderara un gran pacto para luchar contra la corrupción, ya que el mandatario apoyó este sistema de participación ciudadana e incluso acudió a las urnas el pasado domingo.

López respondió a la invitación de Duque, a quien le agradeció “por acoger nuestra propuesta de convocarnos a todos para establecer agenda de trabajo para sacar adelante sus tres proyectos que coinciden con la consulta y cinco adicionales que presentaremos mañana (martes) en el Congreso para cumplir el mandato de la consulta anticorrupción”.

El Gobierno ya presentó cuatro iniciativas anticorrupción en el Congreso y este martes espera presentar una más para establecer responsabilidad penal de las personas jurídicas involucradas en actos de corrupción.

El Partido Liberal ya había anunciado que incluiría en su agenda legislativa algunos de los siete mandatos votados por los colombianos el pasado domingo.

Y en esta misma línea ya estaban el partido de ‘la U’, Cambio Radical y el partido Conservador, cuyo presidente, Henán Andrade, dijo que “no escuchar a la ciudadanía sería un grave error histórico”.

La oposición, que se “puso la camiseta” para hacer pedagogía sobre la consulta anticorrupción, presentará también este martes ante el Congreso cinco iniciativas legislativas, todas incluidas en la consulta del pasado domingo.

El anuncio de Duque es la oportunidad para que todos los partidos se unan en la lucha contra la corrupción que, según datos de la Contraloría, le cuesta al país cerca de 50 billones de pesos anuales.

El Tiempo


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Mensaje contundente: 11,6 millones dijeron no a la corrupción

Perder es ganar un poco. La famosa frase de Francisco Maturana les cae como anillo al dedo a los resultados de la consulta anticorrupción realizada ayer en el país, la cual no alcanzó el umbral mínimo requerido para su aprobación de 12’140.342 votos, pero que, sin embargo, obtuvo un número de apoyos considerable tratándose de la primera vez que se implementaba este mecanismo de participación popular, los cuales bien pueden considerarse como un claro mensaje de los colombianos a la clase dirigente de que llegó la hora de pensar en reformas serias y de fondo que hagan de verdad transparente el ejercicio de lo público: 11’671.420 millones de votos, escrutadas el 99,98 % de las mesas, muy cerca de la meta exigida.

Un resultado que anoche mismo reconoció el presidente Iván Duque, quien en una alocución radiotelevisada al país manifestó que, sin importar lo sucedido en las urnas, quedó claro que Colombia no aguanta más corrupción y que esos votos envían un mensaje de rechazo al permanente saqueo de los recursos públicos. “La lucha contra la corrupción no tiene tinte ni color político, no tiene partido ni ideologías. La lucha contra la corrupción es un deber moral que nos corresponde a todos y todos debemos contribuir: el Gobierno, los partidos, el sector privado, los ciudadanos, las entidades de control, el Congreso (…). La indignación del país frente al robo de los dineros de todos, frente al despilfarro, frente al desgreño, frente a la politiquería y al clientelismo, es un sentimiento generalizado que compartimos todos”, dijo.

En este sentido, el primer mandatario instó al Congreso a respaldar el paquete anticorrupción que radicó el Gobierno un día después de su posesión. “He invitado a todos los colombianos a que hagamos un Pacto por Colombia. Este acuerdo nacional no puede dejar de incluir un pacto contra la corrupción. Por esa razón, invito a los congresistas, de todos los partidos políticos, a responder a este clamor ciudadano, al hastío de nuestros compatriotas, con la rápida aprobación de este paquete y la identificación de nuevas reformas. No podemos darnos el lujo de descansar un solo minuto en esta lucha. Es lo mínimo que esperan los colombianos del Congreso después de hoy”. Y anunció, además, que en los próximos días presentará, junto con la Procuraduría, un proyecto en el cual, entre otros, “se consagrará la responsabilidad penal de las personas jurídicas para endurecer las sanciones a empresas que pretendan corromper funcionarios”.

Las palabras del jefe de Estado coinciden con la postura de los promotores de la consulta anticorrupción, quienes al cierre de la jornada de ayer consideraron que, a pesar de no haber alcanzado el umbral, la cifra de apoyos alcanzada implica un mandato “claro y contundente” al Gobierno y al Congreso para que saque adelante cada uno de los siete puntos de la convocatoria, que iban desde el recorte de salarios de los altos funcionarios del Estado, incluidos los congresistas, hasta la eliminación del beneficio de casa por cárcel y el embargo de los bienes a los condenados por corrupción. Además, se buscaba limitar a no más de tres períodos para elegirse en una corporación pública y obligar a los parlamentarios a rendir cuentas y hacer público su patrimonio. También buscaba transparentar la contratación con el Estado y prohibir que empresas condenadas por sobornos u otras prácticas de corrupción pudieran tener contratos con el sector público.

La senadora Claudia López, una de las impulsoras de la iniciativa popular, anunció que este martes, a las 11:00 de la mañana, se radicarán ante el Legislativo las normas y los proyectos que darían desarrollo a esos siete mandatos. “Todos los colombianos estaremos vigilantes de que cumplan y aprueben los mandatos sin cambiarles una coma y sin meterles un solo mico (…) Hoy se ha estrenado la Constitución del 91 y demostramos que el voto libre sí puede derrotar la corrupción en Colombia. Esta victoria contundente de la ciudadanía le da un mandato claro al Gobierno y al Congreso, que tuvieron una votación inferior a la que hoy recogió la consulta”, advirtió.

A la hora de buscar explicaciones de lo cerca que se estuvo de superar el umbral, se puede hablar de indiferencia, cansancio ante tantos procesos electorales en los últimos meses, falta de pedagogía, campaña en contra efectiva o, de pronto, resignación. Lo cierto es que ahora la continuidad de la lucha contra la corrupción se centra en el mismo Congreso, mismo que nunca ha querido reformarse, sólo que ahora los más de 11 millones de la consulta anticorrupción significan una presión ciudadana que quiere ver cambios en las prácticas y en las estructuras que están obstaculizando el logro de mayores resultados en la lucha contra ese flagelo. Para ello, concluye Transparencia por Colombia, se requieren reformas al sistema político permeado por la trampa, un sistema judicial que debe ser más efectivo en la lucha contra la impunidad y que se acabe con el clientelismo en el empleo público y la contratación.

Como postal del proceso vivido, queda en el escenario político el desencuentro entre el presidente Duque y el senador Álvaro Uribe, su mentor en la llegada a la Casa de Nariño, quien a lo largo del domingo protagonizó en Twitter una arremetida en contra del mecanismo ciudadano convocado. “No voto la consulta engañosa y he cuidado con transparencia y austeridad los recursos del Estado a lo largo de mi carrera pública”. “La señora López me acusa de fundador del paramilitarismo, de utilizar paramilitares para asesinar a mis opositores, y para convalidar su infamia obliga a gastar $300 mil millones de los recursos públicos”. “El doctor Petro me acusa de delitos de lesa humanidad, clama para que me lleven a la cárcel y para eso hace gastar $300 mil millones”, trinó el exmandatario enfurecido.

El Espectador


Consulta Anticorrupción no pasó el umbral por cerca de 470 mil votos

Con el 99,88% de mesas informadas por la Registraduría, la Consulta Anticorrupción en el preconteo logró una histórica votación de poco más de 11,6 millones de votos de los 12.140.342 que necesitaba para pasar el umbral y ser aprobada. Sin embargo, será el Consejo Nacional Electoral (CNE), cuando finalice el escrutinio en los próximos días, el que haga la declaración oficial de los resultados.

La jornada electoral se inició a las 8: 00 de la mañana del domingo, inicialmente con poca afluencia de votantes. En total, 16 mesas de votación fueron trasladadas por la ola invernal en los departamentos del Meta, Vichada, Guainía y Putumayo; también se registraron inconvenientes para abrir puestos de votación por esta misma causa en Amazonas, Casanare, Córdoba, Norte de Santander, Valle del Cauca y Magdalena.

Durante la entrega del boletín número 32, equivalente a casi el 100% de las mesas informadas, el registrador Nacional, Juan Carlos Galindo, aseguró que la jornada se realizó con total normalidad. “Quiero darle al país un parte de tranquilidad y normalidad. Fue un proceso electoral que estuvo caracterizado por la totalidad de las mesas de votación en funcionamiento, todos los ciudadanos pudieron acudir a las urnas con plenas garantías. Pudieron participar los colombianos conforme lo desearon y tomaron su voluntad”, dijo.

Según Galindo, no hubo problemas con los jurados de votación ni en Colombia ni en el exterior y fue un proceso con plenas garantías. Además, sostuvo que en materia de orden público también hubo normalidad, salvo un hostigamiento que ocurrió en Jamundí, Valle del Cauca, contra algunos policías.

Esta es la primera vez que se realiza una Consulta Popular a nivel nacional desde la Constitución de 1991 con la llamada Séptima Papeleta, y pese a que no alcanzó los 12.140.342 votos que necesitaba para ser aprobada, es de destacar la cantidad de apoyos que recibió, pese a que se preveía que obtendría una menor cantidad.

Además, los 11,6 millones de votantes que participaron en la consulta se inclinaron por darles el sí a las siete preguntas contenidas en el tarjetón, todas con una aprobación de más del 99%.

Además, los 11,6 millones de votantes que participaron en la consulta se inclinaron por darles el sí a las siete preguntas contenidas en el tarjetón, todas con una aprobación de más del 99%.

Resultados Consulta Anticorrupción

El panorama en el Valle

En el Valle, 1.197.811 de los 3.488.628 votaron la Consulta, esto corresponde al 34,33%.  De ellos, solo el 0 ,68% dijo ‘No’ a las preguntas del tarjetón.

En Cali, el panorama fue de 606.103 votos, de los 1.685.165 que podían votar.

En Buenaventura solo votaron el 22,99% de los 223.649 que estaban habilitados para ir a las urnas.

Mientras tanto en Palmira, 100.333 de los 266.261 asistió a las urnas, lo que significa un 37,68%.

La participación en Cartago fue del 32,95%, con el voto de 37.355 personas.

La representante a la Cámara, Catalina Ortiz, manifestó después de conocer los resultados que “es un milagro ciudadano, es impresionante lo que se logró en el Valle, me hubiera gustado ver más al presidente -sin duda- y a los políticos locales promoviendo la consulta, pero creo que lo importante es que la ciudadanía se movilizó a través de redes y ese es el gran triunfo”.

El País


Consulta Anticorrupción: el primer desencuentro Duque-Uribe

El voto de Iván Duque en la consulta anticorrupción terminó convertido en uno de los mayores pulsos políticos que se han vivido en este comienzo de gobierno. Luego del intenso debate que se armó por cuenta de la falta de apoyo del uribismo a la consulta, lo que hiciera el presidente de la república era definitivo. Para Duque, tomar la decisión de madrugar a las urnas no debió ser fácil. Se trataba de andar en esa fina linea entre la palabra empeñada y la voluntad de su “presidente eterno”, Álvaro Uribe. Al final, Duque inclinó la balanza levemente por lo primero.

Este domingo, el presidente acudió a la plaza de Bolívar, en compañia de su esposa María Juliana, de la ministra Nancy Patricia Gútierrez y el secretario general de la presidencia, Jorge Mario Eastman. “Venimos a cumplirle a la democracia… . El presidente aseguró que la consulta es una causa común, sin importar los partidos políticos y agregó que en esa lucha todo suma, tanto la consulta como su paquete legislativo sobre el tema.

El presidente había llegado, apenas minutos después de una seguidilla de trinos que el expresidente Uribe le había dedicado tanto a la consulta como a sus promotores. Su presencia allí y el entusiasmo de sus declaraciones dejaban claro que este será el primer gran desencuentro entre él y Uribe. El exmandatario se convirtió en las últimas horas en el más feroz opositor de esa iniciativa. “No voto la consulta engañosa y he cuidado con transparencia y austeridad los recursos del Estado a lo largo de mi carrera pública”, dijo.

Con esa frase Uribe le pegaba al corazón de las dos críticas más grandes que ha despertado la consulta. Por un lado, sus opositores han señalado que es innecesaria pues sus medidas no son efectivas en la lucha contra la corrupción o ya están en la ley. Y por el otro, han criticado que el costo de realizar ese ejercicio (alrededor de 350.000 millones de pesos) es desproporcionado.

La salida de Uribe contrastaba con las palabras que horas antes había dicho su candidato, el ahora presidente, Iván Duque. Desde San Jacinto Bolívar, el primer mandatario aseguró que “es un deber ciudadano, en la conciencia de cada cual, asistir a las urnas y votar las preguntas con las que se sienta identificado”. Agregó que “todo lo que sirva para unir al pueblo colombiano en la lucha contra la corrupción lo tenemos que hacer”.

La verdad es que mientras la consulta ha unido a millones de colombianos, al uribismo lo ha fragmentado. En esa colectividad política se han dado posiciones muy encontradas sobre lo que sucede este domingo. Uribe la rechaza junto con algunos de sus senadores como Paola Holguín. Sus congresistas más emblemáticos como Paloma Valencia y Ernesto Macías la critican pero aseguran que irán a votarla, mientras el presidente electo siempre se ha referido en los mejores términos frente a esta.

En el fondo existían dos problemas que volvían imposible que el Centro Democrático se montara con entusiasmo en ese bus. La primera tiene nombre propio: Claudia López. La ex candidata vicepresidencial es quizás la líder más visible de esa convocatoria. A pesar de que las últimas semanas, la consulta se convirtió en una causa nacional apoyaba por múltiples fuerzas políticas y ciudadanas, en sus inicios -cuando apenas se estaban recogiendo las firmas- fue la exsenadora quien le puso el alma.

En palabras del mismo Uribe, se podría decir que en el Centro Democrático muchos se sentían “moralmente impedidos” para darle a López ese espaldarazo. La senadora es una de las más duras críticas de su jefe. Le ha dicho “sanguijuela de alcantarilla” y lo ha tratado de corrupto y de paramilitar. La disputa entre ambos es tal que incluso llegó a los tribunales. Uribe la denunció penalmente por cuenta de algunas de esas afirmaciones y los magistrados le ordenaron a López rectificar. Hasta el momento no lo ha hecho.

Hasta la semana pasada, la única que había dicho de frente que gran parte del malestar con la consulta se debía a Claudia López era Paloma Valencia. En una entrevista con SEMANA, aseguró que “lo que pasa es que las causas políticas también tienen dolientes políticos y en este caso una de las promotoras más importantes, la exsenadora Claudia López, ha seguido maltratando e irrespetando al presidente Uribe y a los miembros del partido. Eso hace muy difícil en la política que la gente pueda pedirle a los electores que voten cuando Claudia López está tratando al partido de paramilitar y corrupto”.

Sin embargo, el domingo el mismo Uribe dejó clara esa animadversión. En un trino aseguró lo que todos en su partido sabían, nunca votaría nada promovido por quien le ha dicho paramilitar y asesino. Ese día salió a relucir otro nombre: Gustavo Petro. El exalcalde de Bogotá había mantenido un bajo perfil en la consulta anticorrupción, pero el sábado en la noche publicó un video respaldandola con fuerza. El viernes el excandidato de la Colombia Humana, uno de los contradictores más duros de Uribe, se había despachado contra él a otro nivel. “Yo hice los debates del paramilitarismo en Antioquia (…) Uribe debió haber estado preso hace tiempos por delitos de lesa humanidad”, dijo. Uribe también le respondió este domingo en Twitter.

Esos dos enemigos políticos no son la única razón para que el uribismo decidiera no ponerse la camiseta. El segundo problema es electoral. El próximo año se juega un complejo ajedrez del poder. Después de las sorpresas de la pasada elección presidencial, el regreso del uribimo al poder y el fenómeno electoral de Gustavo Petro y Sergio Fajardo, se sabe que en 2019 todo podría pasar. Las fuerzas políticas tienen ya en la mira las campañas a gobernaciones y alcaldías, fundamentales para la gobernabilidad de Duque y esenciales para la próxima disputa presidencial. Un triunfo arrasador de la consulta anticorrupción siembra el camino para que los partidos alternativos, encabezados por los congresistas que lo promovieron, lleguen más fácil a esos escaños. El uribismo sabe que en últimas los votos de la consulta anticorrupción les jugarán en contra en esa contienda.

A pesar de ese panorama, a Duque tampoco le quedaba fácil no salir a votar la consulta. Como esta llegó al Senado en plena contienda política, el uribismo se abstuvo de votarla en contra. Decirle “no” a esta iniciativa en plena campaña hubiera significado un castigo en las urnas por parte del electorado. La solución salomónica fue aplazar el debate sobre la viabilidad de la consulta hasta después de la primera vuelta.

Y así pasó. Iván Duque y Gustavo Petro fueron los candidatos que clasificaron a la segunda vuelta, y Claudia López, que había sido la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, volvió con la consulta al Senado para que los partidos políticos que habían decidido apoyarla, pero una vez pasadas las elecciones, cumplieran su palabra. El 5 de junio, el uribismo parecía echar para atrás el acuerdo, hasta que tuvo que ser Uribe el que condujo al Centro Democrático a honrar su compromiso.

“Voy a votar porque he sido honorable. He administrado el patrimonio público con decencia, con austeridad y sin desgreño. (…) voto acatando la instrucción de Iván Duque, ese joven que combina firmeza y decencia, ajeno a la politiquería (…) Anuncio mi voto positivo para honrar la palabra ante el pueblo colombiano”, dijo Uribe, que en ese momento también pensaba en que una posición en contra afectaría a su candidato Iván Duque, en la recta final de las elecciones.

Anuncio mi voto positivo para honrar la palabra con Colombia, pero a esta consulta le falta elevar a la categoría de corrupción el desgreño que casi acaba con Bogotá pic.twitter.com/n9YMwR4vCm

— Álvaro Uribe Vélez (@AlvaroUribeVel) 5 de junio de 2018

Duque también se pronunció con entusiasmo. Como candidato aseguró que la consulta era necesaria y le pidió varias veces a su partido apoyarla en el Congreso. “Colombia necesita avanzar exitosamente en esa consulta. La lucha anticorrupción no le pertenece a ningún partido. Todos debemos ponerlos la camiseta..y salir a votar”, le dijo a CNN unos días después de haber ganado las elecciones. Con la oposición publicando día a día esas declaraciones, no le quedaba tan fácil dar un paso atrás.

En los sectores que apoyan la consulta, sin embargo, la posición de Duque se ve con desconfianza. Así como algunos creen que el discurso de Ernesto Macías fue concertado entre ambos, otros aseguran que su posición frente a la consulta anticorrupción también hace parte de un acuerdo interno. En este, Duque sería la cara amable que apoya una iniciativa con amplio respaldo popular, mientras su partido evidencia la posición real que tienen sobre el tema. Los promotores de la consulta han criticado no solo que el uribismo no apoye la consulta como se habían comprometido, sino que el propio Duque no haya salido a hacer pedagogia. A pesar de que ha dado algunas declaraciones, su participación ha sido cauta.

Esa interpretación puede tener algo de verdad, pero no es del todo cierta. Dos mensajes tan opuestos entre Duque y Uribe no pueden favorecerle al actual primer mandatario dentro de sus propias toldas. Si a eso se suma que el uribismo no ha estado cohesionado en su primer mes de gobierno, se podría decir que algo en casa no está bien. Primero fue la elección del contralor, en la que Duque se negó a darle el guiño al candidato de Uribe. Luego el salario mínimo, que el expresidente propuso sin el aparente conocimiento del gobierno, y esta última semana la propuesta del ministro Carrasquilla de ponerle IVA a la canasta familiar, también sin el respaldo aún del Centro Democrático.

Aunque estos episodios no configuran una ruptura como la que vivió el gobierno Santos en sus primeras semanas, sí dejan ver que entre Duque y Uribe puede tampoco durar mucho la luna de miel. Al cierre de la jornada, la consulta de corrupción no había pasado, pero le había faltado muy poco. Apenas medio millón de votos separaron esa iniciativa del umbral de doce millones que necesitaba para ser aprobado. Después de esos resultados, si Duque no hubiera votado, en la opinión pública -para él- la factura habría sido muy costosa. No se sabe cuál será el precio a pagar en su propia casa política.

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