Pueblos Indígenas: la Guatemala diversa – Por Liliana Valiña

Hace 20 años, cuando llegué por primera vez a Guatemala, me impactó la diversidad cultural y la historia de los pueblos indígenas, sus conocimientos, formas de vida y espiritualidad, pero también la desigualdad y la exclusión que sufren. A mi regreso el año pasado, escribí un tweet sobre este tema y quedé sorprendida ante las respuestas recibidas que me mostraron el gran desafío que supone superar el racismo en el país.

La Relatora Especial de la ONU sobre Pueblos Indígenas, durante su visita el pasado mes de mayo, señaló que la existencia de injusticias históricas han llevado a los pueblos indígenas a la pérdida de sus tierras, territorios y recursos, impidiéndoles ejercer, en particular, su derecho al desarrollo de acuerdo con sus propias visiones e intereses.

Se refirió, por ejemplo, al uso indebido de procedimientos penales contra los pueblos indígenas, sus líderes y lideresas, y a los desalojos que no cumplen con los estándares internacionales de derechos humanos y que pueden desembocar incluso en crisis humanitarias y desplazamientos de comunidades.

En conmemoración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, quiero dedicar estas líneas para compartir las buenas prácticas y lecciones que he aprendido en mi trabajo con los pueblos indígenas, en particular con las mujeres indígenas, a partir de dos grandes desafíos: cómo vivir en paz y cómo cuidar la naturaleza.

Sobre la convivencia pacífica es ineludible mencionar que los territorios indígenas de la zona occidental son los que registran un menor número de muertes violentas en los últimos cinco años. Estos pueblos nos dan la esperanza de que revertir los altos índices de violencia en el país es posible. La clave es la educación y el fortalecimiento de formas de organización social, normas y prácticas ancestrales que garantizan la cohesión comunitaria, la convivencia armónica, la justicia y el bien común; así como puentes de intercambio y diálogo entre los distintos sectores del país y los pueblos indígenas.

Con respecto al cuidado de la naturaleza, resalta la conservación de la biodiversidad que es mayor en territorios indígenas y que está basada en la relación espiritual que mantienen los pueblos con la “Madre Tierra”. Para ellos, la naturaleza tiene vida, y por lo tanto derechos, que incluso se priorizan respecto a los derechos de las personas porque tienen claro que sin ella la humanidad dejaría de existir. Además, están conscientes de la responsabilidad que tienen hacia las generaciones venideras.

La Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible que busca “no dejar a nadie atrás” se basa en las personas y el planeta, en una visión mundial donde la naturaleza encuentra una relación directa con la supervivencia humana y, en este aspecto, los pueblos indígenas pueden aportar enormemente.

Tengo la certeza que si todas y todos tuviéramos un verdadero compromiso por “no dejar a nadie atrás”, buscaríamos romper el círculo de la discriminación y el racismo como tarea impostergable.

*Representante de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los DD. HH. en Guatemala.

El Periódico


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