Editoriales de El Comercio y Perú 21 ante el debate en el Congreso

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Era cuestión de confianza

En los últimos días, el país se ha visto inmerso entre los fuegos del Poder Ejecutivo y el Legislativo. El domingo, el presidente Vizcarra –ante la desidia del Congreso para aprobar las cuatro reformas que le habían sido presentadas el 28 de julio– sorprendió a la población con el anuncio de un pedido de confianza. Un evento que se pintaba como el punto más tenso de la relación entre el actual mandatario y el Parlamento, y que amenazaba con tener consecuencias no menores. Después de todo, la lectura del Ejecutivo fue siempre clara: más allá de cambios presidenciales, este mismo Parlamento ya ha negado una vez un pedido similar, lo que se traducía en que una segunda negativa podría haber gatillado la disolución del Legislativo.

Lo sucedido ayer en el Congreso, sin embargo, determinó que evitáramos esa posibilidad. Luego de casi doce horas de debate, en las que la actitud confrontacional de César Villanueva y las reacciones del fujimorismo parecían encaminadas a un desenlace distinto, se optó por otorgar la solicitada confianza. Fueron 82 los votos a favor, 22 los votos en contra y 14 las abstenciones.

Lo cierto es que un resultado distinto no hubiera traído ganadores. Más allá de que cada ciudadano puede tener opiniones inclinadas a uno u otro lado, y puede estar más o menos de acuerdo con algunas frases del debate, no puede haber vencedores en una disrupción como la que hubiera significado una eventual disolución del Congreso. Pues si bien esta es una medida constitucional, que el Ejecutivo tiene el derecho de ejercer ante determinados supuestos, es también una medida que solo debe usarse cuando no queda otra salida.

Ahora bien, si el comienzo de esta semana estuvo marcado por el enfrentamiento político, esperamos que lo que resta sea ocupado por el fondo de las reformas. Aunque la propuesta sobre el Consejo Nacional de la Magistratura ya fue aprobada por el pleno, y deberá ser materia de referéndum para determinar si se incorpora a la Constitución, todavía quedan tres proyectos por debatir. Y esta discusión, felizmente, ha sido posibilitada por el hecho de que la cuestión de confianza finalmente aprobada ayer no fue por la letra chica de los proyecto, sino por las líneas políticas más generales. Así, aunque se entiende que existe un compromiso de presentar a referéndum las reformas en cuestión, queda espacio para los ajustes que se consideren necesarios.

Algunos de estos ajustes son, efectivamente, menores. En el tema de bicameralidad, por ejemplo, expertos han puesto en duda que el número de parlamentarios que se establece en el proyecto sea el adecuado. Quizá, y para que esto no se vuelva causal de entrampamiento, valga más la pena que la cifra se deje fuera de la Constitución, y sea materia de otra norma.

Otras discusiones, sin embargo, son más difíciles. En concreto, hemos hablado ya bastante en estas páginas sobre el desacierto que significaría prohibir la reelección parlamentaria. Aunque no es el momento de discutir los detalles, basta decir que se está privando al Parlamento de las ventajas de la experiencia para solucionar un problema que en la práctica no es tal: los congresistas reelegidos, en realidad, son una minoría.

Ayer por la noche, mediante un tuit, el presidente Vizcarra aseguró: “Aquí no hay vencedores ni vencidos. Hoy solo ha ganado el Perú”. Esperamos que esta no sea una victoria efímera, y que no veamos pronto que un afán de venganza dé pie a otra pelea de fuerza.

El Comercio


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Ahora, a ver lo que sigue

“Aquí no hay vencedores ni vencidos. Hoy solo ha ganado el Perú”, tuiteó anoche el presidente Martín Vizcarra, apenas se aprobó con 82 votos la cuestión de confianza planteada por el Consejo de Ministros, encabezado por César Villanueva.

Fue un mensaje de serena celebración, con un tono diferente a lo escuchado por la mañana, cuando salieron a hablar fuerte, por un lado, el premier Villanueva, ante el Congreso, hasta apelando al sarcasmo cuando hizo ver que habían aprobado el proyecto que el fujimorismo había calificado de mamarracho y disparate. Luego, el jefe de Estado hizo lo propio desde Piura, donde dijo que no hay que tenerle miedo al pueblo y que hay que escucharlo no solo en elecciones.

Villanueva también expresó que “sin reformas para el referéndum, no hay confianza”, que, para el Gobierno, esta implicaba la aprobación de las cuatro reformas planteadas por el Ejecutivo, y que estas sean sometidas a referéndum el 9 de diciembre.

Pero lo que quizá quiso decir el jefe del gabinete fue que las propuestas debían ser aprobadas en un plazo que permita realizar el referéndum en diciembre, cuando toca la segunda vuelta de las elecciones regionales. La labor del Legislativo se circunscribe a que le den luz verde a las propuestas y las bancadas del Congreso se han comprometido a hacerlo para el 4 de octubre a más tardar.

El Parlamento ya aprobó la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura, que en adelante será Junta Nacional de Justicia, pero están pendientes la de la bicameralidad (que hoy verá la Comisión de Constitución), la no reelección de los parlamentarios y la prohibición de financiamiento privado a campañas políticas, puntos en los que fujimoristas y apristas darían batalla.

La confianza ha sido dada. Ahora esperamos que el debate en comisiones y en el Pleno guarde el mismo ritmo que mostraron bajo la presión del ultimátum presidencial. Perú21 considera fundamentales las reformas que permitan desarticular a los corruptos y los mecanismos que les han permitido calar de tal forma que han dañado estructuras e instituciones de nuestro país, pero también esperamos que las leyes sean discutidas y aprobadas con razonabilidad y solidez. Como el propio presidente lo ha señalado, lo que importa es que gane el Perú.

Perú 21


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