El empleo público en América Latina está en riesgo

Por Julio Fuentes *

Este trabajo intenta brindar al conjunto de las y los trabajadores de nuestra región y del mundo nuestra visión como representantes de sindicatos del sector público de 18 países de América Latina y el Caribe. Somos organizaciones gremiales que representan a más de 4 millones y medio de trabajadores y trabajadoras de la región que resolvimos trabajar y debatir sobre la problemática del futuro del trabajo en el sector público y el problema de las tercerizaciones como una amenaza a nuestros derechos y conquistas.

Nosotros, los servidores públicos dependientes de los Estados (nacionales, regionales y municipales), hemos padecido en los últimos 30 años una serie de procesos políticos orientados al desmantelamiento de las estructuras estatales. Hemos sido testigos de la destrucción de los denominados “Estados de Bienestar”, que en su versión latinoamericana y caribeña fueron construidos a mediados del siglo XX.

Las dictaduras militares de las décadas de 1960 y 1970, y los gobiernos democráticos que las sucedieron hasta fin de siglo, salvo modestos intentos de diferenciación, implementaron las recetas del Fondo Monetario Internacional y aplicaron el conjunto de medidas liberalizadoras del llamado “Consenso de Washington”. Como resultado, hemos asistido a la privatización de sector público de servicios y a la desaparición, casi total, de las áreas productivas del Estado.

Durante la primera década del presente siglo, en un contexto de fuerte conflicto social y resistencia popular, surgieron gobiernos progresistas que intentaron recuperar determinadas áreas del sector público de servicios, especialmente aquellas vinculadas a lo asistencial.

En la actualidad, como consecuencia de la crisis mundial de 2008, se ha producido un retorno de los gobiernos neoliberales, que recurren nuevamente a las recetas del FMI. Este proceso político ha tenido lugar en la región en algunos casos mediante el voto popular y en otros a través de golpes institucionales.

Este regreso del neoliberalismo pone en grave peligro la existencia misma del empleo público y se expresa, como se puede advertir en los proyectos de reforma laboral, en la tercerización de todas las áreas de trabajo.

Sin dudas la introducción de nuevas tecnologías impactará en el empleo del sector público, tanto en la redefinición de tareas y en la necesidad de incorporar nuevas competencias, como en la destrucción de empleos existentes. Sin embargo, consideramos que esta situación no tiene comparación con los terribles efectos que producirá la nueva oleada de reformas neoliberales.

Acerca de este riesgo queremos hacer un llamado de atención. Desmantelar la estructura del Estado, eliminando áreas destinadas a la regulación, la fiscalización y el control de la actividad económica, como así también, destruyendo o derivando al sector privado todas aquellas funciones públicas destinadas a garantizar derechos, como son la salud, la educación, la previsión y la asistencia social, entraña un grave peligro. No hay Estado sin trabajadores públicos que lo hagan funcionar. Y no hay futuro para empleo decente en el sector público sin Estados con capacidad de arbitraje, de ejercicio de soberanía, y de desarrollo de políticas públicas que garanticen derechos.

* Presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE)


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