Argentina | Si perdemos identidad de clase estamos destinados a la derrota – Por Pablo Micheli

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Por Pablo Micheli*

Una de las razones más importantes que ha llevado y sigue explicando la derrota de los gobiernos progresistas en América Latina, tiene que ver, en gran medida, con lo que afirma Frei Betto respecto a que se abandonó la formación de cuadros al mismo tiempo que se sustituyó por cuestiones ligadas al consumismo, como el hecho de conseguir alimentos. De este modo, se reemplaza lo espiritual, como dice él, por mejor confort de vida, y eso va en contradicción con el desarrollo armónico de la naturaleza. Es un tema que las sociedades y los pueblos debemos profundizar, ya que es una discusión que está ausente, en términos generales, en las organizaciones del campo popular. Para ejemplificar puedo tomar el caso de lo que ocurrió aquí en la Argentina con un gobierno teóricamente nacional y popular, como el de Néstor y Cristina, permitiéndole a Barrick Gold hacer pedazos los glaciares, lo cual terminó destruyendo el Rio Jáchal y sus ríos tributarios con la contaminación. O también, el acierto de aprobar la Ley de matrimonio igualitario que fue un logro de años de lucha del LGTB, por un lado, mientras no se impulsó una política para evitar dejar a miles de trabajadores precarizados en el Estado, por el otro.

Eso es un elemento que creo que es muy importante. La defensa de los bienes comunes y la defensa espiritual. La conciencia espiritual.

Pero hay una conciencia que está ausente últimamente y que es para mí uno de los temas principales. En los últimos años he recorrido y hablado en distintos Congresos y Encuentros importantes en América Latina y he planteado esto en varios lugares. Lo hice en el propio Brasil, Uruguay, Colombia, en Foros en Paraguay, Cuba, y México. Sin embargo, creo que se ha tomado de manera subjetiva, pensando que mi posición respondía a una postura de anti gobierno de CFK y que por eso yo planteaba estas cosas de la situación de Argentina. Pero lo que he dicho en todos lados, es que una de las razones principales tiene que ver con la pérdida de autonomía e identidad de clase de las organizaciones populares. Creo que ese es el meollo de la cuestión, de la derrota en Brasil, del avance de la ultra derecha y la derecha en todo el continente, de la derrota en Argentina y la llegada del macrismo, de que la gente no reacciona, “es como si no pasara nada”, dicen casi todos.

Lo cierto es que hay pocas perspectivas del otro lado. No somos una oposición unificada. En todo caso hay más unificación en el sector de los trabajadores y de los movimientos sociales con la unidad de acción, no una unidad con un programa de gobierno como para pensar en gobernar, sino solamente para resistir y hasta por ahí nomás, porque cada cual defiende su propio espacio. Hay una caracterización casi común de lo que nos está pasando, pero no hay una decisión y una planificación de cómo enfrentarlo y revertirlo colectivamente, y eso también conspira para que los pueblos no puedan ver perspectiva o alternativa en otro lado.

Siete Centrales sindicales hay en Brasil, y lo grave es que no construyen unidad de acción. Además, existe uno de los movimientos sociales más poderosos de Latinoamérica que es el MST y pocas veces hay coordinación entre éste y las Centrales, a tal punto que no fue posible concretar un paro nacional ante el golpe de estado a Dilma.

Estuve en aquel congreso de la CUT en San Pablo donde había un fuerte reclamo de los delegados para que no se privatizara Petrobras. Sin embargo, cuando llegó Dilma, ratificó el rumbo económico de su gobierno y no escuchó, a mi entender, lo que los delegados expresaban a viva voz en ese momento.

Esa situación me dio mucha tristeza y me reafirmó en mi concepción de que no se puede defender gobiernos, teóricamente populares y progresistas, sin tener identidad de clase, siendo furgón de cola de la decisión de los presidentes y presidentas de esos gobiernos que se dicen ser nacionales y populares. Esa pérdida de identidad de clase, de independencia, de autonomía, creo que es la causa principal de esa derrota en Brasil y, además, creo que es la causa fundamental de lo que nos pasa en Argentina y en varios países en América Latina, como en Ecuador, por ejemplo.

No es lo mismo el rol de una Central como la CTC de Cuba frente a un gobierno revolucionario, cómo la de cualquier otra Central en el capitalismo. Por algo uno de los pocos países, junto con Bolivia, que se sostiene en una economía más o menos estable y con una política donde los trabajadores también son la variable del ajuste, pero no al nivel del capitalismo argentino o brasilero, es Uruguay. El capitalismo uruguayo es más atenuado, y eso tiene que ver con que hay una Central única que es el PIT-CNT, que tiene por encima de todo una concepción de clase, es de izquierda, unificada, con varias corrientes internas, pero una sola a la hora de defender los intereses de los trabajadores.

El PIT-CNT le hizo más de siete paros a Mujica, pero no dudaron ni un segundo en respaldar al Frente Amplio en las elecciones. Eso es ser clasista, anti imperialista y no ser indiferente frente al proceso electoral. Creo que los uruguayos tienen una perspectiva más favorable a la nuestra. Por eso resalto esta cuestión. No vamos a revertir esa situación haciéndole seguidismo a los gobiernos teóricamente progresistas, o dejando de lado el papel que tiene que jugar la clase trabajadora organizada a la hora de definir programa, candidatos, y su inserción en un gobierno nacional y popular. No puede ser solamente para ir a aplaudir en los actos donde habla el presidente o la presidenta de ese gobierno popular y progresista. Tiene que ser para participar de las decisiones y discutir el fondo de la cuestión.

No estoy hablando de que hagamos la revolución socialista en la Argentina o en Brasil (aunque para mí sería lo ideal), sino que estoy señalando que hay cosas que se podrían hacer en la Argentina o en Brasil que los gobiernos progresistas no hicieron, que concedieron frente al poder, y que, si los trabajadores se la hubiésemos marcado de manera organizada, no de forma individual, hoy otro sería el cantar. Pero esto pasa cuando las Centrales nos transformamos en voceros de los gobiernos Nac & Pop en lugar de ser representantes de los trabajadores frente a Gobierno.

Estoy convencido que la principal razón de la derrota en Brasil y el accionar de la derecha en América Latina se debe al abandono de formación espiritual, de la formación de cuadros que señala Frei Betto, y, sobre todo, a la pérdida de su identidad de clase de las organizaciones del campo popular y, particularmente, de las Centrales Sindicales combativas.

En mi humilde opinión, la urgente responsabilidad del ahora, es juntar todas las fuerzas para que no siga avanzando la derecha en el mundo, pero, principalmente, para que Bolsonaro no gane las elecciones en Brasil. Mientras tanto, los pueblos de todo el continente seguiremos exigiendo por #LulaLivre!

(*) Secretario General de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma

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