Haddad y la matemática del antipetismo – Por Jeferson Miola (especial para NODAL)

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Por Jeferson Miola *

Los dos fenómenos más relevantes en la encuesta de Ibope del primero de octubre, a una semana de las elecciones, son la interrupción del crecimiento de Fernando Haddad (22% de la intención de voto) y la resilencia de Jair Bolsonaro, que impidió su estancamiento. La encuesta difundida un día después por el instituto Datafolha coincide con estos resultados.

Examinando la serie de relevamientos realizados a partir del 20 de agosto, cuando el expresidente Lula da Silva figuró por última vez en las encuestas electorales, se constatan las siguientes realidades:

  1. El 30 de agosto Lula alcanzaba el 37% de la intención de voto, con perspectiva de victoria en la primera vuelta electoral. La suma de los votos considerados no-antipetistas [Ciro Gomes, Guilherme Boulos y Vera Lúcia] alcanzaba al 43%, mientras los candidatos antipetistas, los que hacian del antipetismo su razón primordial de ser y de existir, sumaban 35%;
  2. En la primera encuesta como sustituto de Lula (realizada en el mismo 20 de agosto), Haddad arrancó con 4%. Los votos no-antipetistas cayeron al 15% y los votos antipetistas saltaron al 46%, alcanzando una base que se sustenta hasta hoy.
  3. A partir de la tercera semana de setiembre el escenario que hoy conocemos ya se estaba cristalizado:
    1. La elección polarizada entre Haddad y Bolsonaro, con posibilidad remota de cualquier otro candidato, que no sean ellos, pudiera pasar a la segunda vuelta.
    2. Haddad estacionado en alrededor de 21%, y los votos no-antipetistas estabilizados en la faja del 32-34%. En las semanas siguientes, Haddad no consiguió sustentar el crecimiento de casi el uno por ciento al día.
    3. Bolsonaro consiguió mantenerse estable en alrededor del 28-30% de al intención de voto. Los votos antipetistas quedaron estables en la faja del 48-51%.

Este cuadro evidencia que:

  1. El silencio y la incomunicabilidad impuesta a Lula está surtiendo el efecto planeado por la dictadura Globo_Lava Jato. Mantener preso a Lula, amordazado y sin comunicación con el pueblo es cuestión de vida o muerte para la estrategia electoral del régimen. El establecimiento de la censura y las bajezas del presidente del Supremo Tribunal Federal Dias Toffoli y su vice Luiz Fux para impedir entrevistas de/con Lula, deben ser entendidas en este contexto;
  2. Sin la presencia de Lula en los debates de la campaña electoral, Haddad no se benefició plenamente del potencial de transferencia de voto de Lula hacia su candidatura, y el no-antipetismo no consiguió recuperar el índice que tenía el 20 de agosto (43%).
  3. Para el establishment, poco importa si el bolsonarismo representa una tragedia para Brasil, porque lo esencial es impedir de cualquier manera el retorno del PT al gobierno. El antipetismo, en ese sentido, es el criterio en torno del cual se desarrolla la elección.
  4. El terrorismo antipetista, propagado por los medios monopólicos sob el liderazgo de la Red Globo, en las iglesias neopentecostais, en las redes sociales, en el poder judicial, etc, han sido bastante eficaces. La armazón armada por el juez Sergio Moro con la delación fraudulenta del exmiembro del PT Antonio Palocci, que es parte de esta guerra sucia contra Lula, el PT y Haddad, parece haber conseguido perjudicar a Haddad.

El desempeño de Bolsonaro, por otro lado, es sorprendente; supera todas las proyecciones que se hacían. Consiguió impedir la pérdida de votos y mantenerse estable, a pesar del movimiento #EleNão y de los ataques pesados del candidato derechista Geraldo Alckmin (PSDB) en la propaganda partidaria.

El candidato fascista acabó beneficiándose del odio que Globo disemina contra el PT para favorecer al candidato del PSDB, y capturó ese lugar que Globo cultivara para Alckmin.

Las principales tendencias para la primera vuelta electoral están asentadas. En la semana previa a la elección, Globo y el Lava Jato podrán promover nuevos actos terroristas para enflaquecer la votación final de Haddad en la primera ronda, neutralizando el tradicional crecimiento que el PT acostumbra tener en la recta final de las elecciones.

Las recientes encuestas no traen grandes novedades, apenas reflejan la realidad que ya se venía consolidando. La disputa electoral continúa claramente polarizada entre la continuidad  del golpe y  la restauración de la democracia; entre avances y conquistas populares y retrocesos civilizatorios; entre Bolsonaro y Haddad.

El clima prefigura un escenario de una segunda vuelta extremadamente reñido, de disputa entre dos destinos radicalmente opuestos para Brasil: o vence la civilización o vence la barbarie neoliberal en su versión racista, autoritaria y misógina. En fin, en su versión fascista.

* Analista político brasileño, fue Director de la Secretaria del Mercosur


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