La victoria de Bolsonaro en Brasil y el nuevo impulso de las derechas – Claridad, Puerto Rico

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La victoria de Jair Bolsonaro, un ex capitán del Ejército de Brasil, al resultar electo como nuevo presidente de la gran nación suramericana el pasado domingo, debe servir de advertencia y clarinada a las fuerzas democráticas y progresistas en todo el mundo. No solo porque Bolsonaro representa la ideología más retrógrada y ultraderechista que haya advenido al poder en un país de América Latina desde los tiempos ominosos de las dictaduras militares, sino porque su triunfo viene atado a un perturbador repunte en las ideas políticas de extrema derecha en el mundo.

El fascismo es la ideología que preconiza la superioridad inherente de unos grupos humanos sobre otros, como por ejemplo, la proclamada supremacía aria de los Nazis en la Alemania de 1940, o la de los blancos sureños estadounidenses en tiempos de la segregación, o la de los “afrikáners” en Sudáfrica cuando el “apartheid”. La humanidad creía haber dejado atrás esos lastres, que costaron grandes luchas, sudor, sangre, y conflictos armados donde se perdieron muchos millones de vidas. Pero la historia tiene maneras de repetirse, y en años recientes hemos visto como, en muchos países y sociedades contemporáneas, las extremas derechas han entrado en un momento de renovado vigor. Éstas, que están inspiradas por un sentimiento de proteccionismo nacional y populista, han surgido en reacción al globalismo al que culpan por todos los males en sus sociedades, y son reminiscentes de las ideologías fascistas de antaño.

Con su retórica incendiaria, sus posturas reaccionarias respecto a las mujeres y otros grupos minoritarios, y sus políticas de mano dura con el pretexto de “pacificar” a Brasil, Jair Bolsonaro representa la vuelta a los regímenes autocráticos- algunos de ellos dictaduras militares- que por décadas se entronizaron en el continente sureño, y dieron paso a la represión masiva, y a la suspensión de derechos civiles y garantías constitucionales de miles de ciudadanos en varios países de nuestra región. Su elección a la presidencia de Brasil, junto a la de Donald Trump en Estados Unidos- quien también exhibe inclinaciones y retórica similares- preconizan un cambio de paradigma entre las llamadas grandes “democracias” de este hemisferio.

En este momento, el pueblo brasileño tiene ante sí uno de los mayores retos de su historia. Navegar por las aguas turbias del neofascismo sin que la democracia pague un costo demasiado alto, parece ser una apuesta difícil en este momento de gran turbulencia. Confiamos que, al igual que ha ocurrido en otros momentos históricos igualmente oscuros, el pueblo brasileño y demás pueblos de nuestra América y el mundo, cuenten con la claridad ideológica y la fortaleza que les permita defender con éxito sus conquistas democráticas.

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