Argentina: a un año de la desaparición del submarino ARA San Juan los familiares no creen en la palabra del presidente Macri

Por Daniel Cholakian, de la redacción de NODAL, desde Mar del Plata

Este jueves se cumplió un año de la desaparición del submarino ARA San Juan con 44 tripulantes a bordo. En las primeras horas del miércoles 15 de noviembre de 2017, el ARA San Juan se comunicó por última vez con la base naval.

Desde un primer momento se hicieron todo tipo de especulaciones, se sostuvo que se detectó una explosión en la zona aunque sigue habiendo dudas sobre si el submarino estalló o no, se sospecha que hubo pedidos de rescates que no fueron registrados y no se sabe si existió un período durante el naufragio en el cual los tripulantes hubieran podido ser rescatados con vida. Aún se desconocen el las causas, el lugar y las condiciones de tal desaparición.

A propósito de este primer aniversario, la Armada Argentina realizó un acto de homenaje a los 44 tripulantes desaparecidos con la nave. Según Rodolfo Ramallo, vocero de la Marina, la ceremonia estuvo organizada para los familiares y para toda la Armada. Por tratarse de un homenaje protocolar de la fuerza, los familiares decidieron participar, más allá de las diferencias con la actuación del gobierno en la materia.

Foto: Daniel Cholakian

El presidente Mauricio Macri arribó en un helicóptero acompañado por el Ministro de Defensa, Oscar Aguad, la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Los ministros no hablaron al público ni lo hicieron con la prensa. Ni ellos ni el Presidente de la Nación tomaron contacto personal con los familiares.

Banderas celeste y blanca con los rostros y los nombres de alguno de los tripulantes del submarino era el emblema principal que llevaban los familiares que asistieron al acto. Ellos explicaron que debatieron si participar. Hasta hoy se habían negado a aceptar que se realicen homenajes, pues esto implicaba aceptar que no los iban a encontrar vivos. En esta ocasión aceptaron, e incluso depusieron su enfrentamiento con el gobierno, porque consideraron que el primer aniversario de la tragedia lo amerita. Por eso, en el discurso dicho por Juan Aramayo en representación de los familiares se sostiene: “Queremos aclarar al país y al mundo, para que no se interprete este acto como un cierre, que seguiremos insistiendo y exigiendo su búsqueda”.

Los ministros no hablaron al público ni lo hicieron con la prensa. Ni ellos ni el Presidente de la Nación tomaron contacto personal con los familiares. El discurso de presidente Mauricio Macri duró algo menos de 4 minutos

En el acto que duró apenas 30 minutos, además de Aramayo, hablaron el jefe de Estado mayor de la armada, Vicealmirante Villán y el presidente Mauricio Macri.

Juan Aramayo. Foto: Daniel Cholakian

“Hoy estamos dolidos, cansados y con sensaciones difíciles de explicar”, leyó Juan Aramayo en representación de familiares y amigos de las víctimas. En la nota dirigida al gobierno pidieron por la sanción de una ley que garantice que se dará continuidad a la búsqueda, así como un aumento del presupuesto para la Armada que permita garantizar el mantenimiento correcto de los buques, condición indispensable para la seguridad de los marinos.

En un discurso que duró algo menos de 4 minutos, Mauricio Macri comenzó dirigiéndose a los familiares, afirmando lamentar que nada de lo que dijera iba a servir para calmar su dolor. Sin embargo aseguró que no los van a abandonar y que van a seguir buscando a los 44 tripulantes. También sostuvo que cuentan con él y su equipo de gobierno desde el primer día.

“En pocos días la comisión formada por el Ministerio de Defensa para la investigación de las razones del naufragio va a emitir sus conclusiones de las posibles causas de este naufragio. E inmediatamente este informe va a ser enviado a la justicia, porque todos tenemos un compromiso absoluto e innegociable con la búsqueda de la verdad”, afirmó el presidente argentino.

Foto: Daniel Cholakian

El acto oficial finalizó con la entrega del pabellón del  ARA San Juan al submarinista más antiguo para que lo tenga en custodia hasta que se encuentre el submarino hundido, el sonar de una sirena y la salva de cañonazos.

Que la búsqueda continúe

La exigencia primordial de los familiares es que la búsqueda continúe, y que los plazos y las condiciones sean transparentes y adecuadas. El buque Seabed Constructor de la empresa Ocean Infinity finalizaba hoy el período de 60 días de búsqueda para el cual había sido contratado. Los familiares quieren que la búsqueda siga con esta empresa, porque dispone del equipamiento más adecuado, aunque aceptarían que se incorpore cualquier tecnología capaz de resolver del enigma del lugar dónde está el submarino.

Juan Aramayo explicó a NODAL que le preguntó al ministro Aguad si la búsqueda seguiría, y él contestó que mientras sea Ministro de Defensa la búsqueda iba a continuar. Para que esto ocurra se debe firmar un nuevo contrato y esto requiere de un tiempo de la voluntad del gobierno. Los familiares esperan que prorroguen el contrato, pero creen que el plazo debería ser superior a los 60 días.

“Está costando encontrarlo, haría falta más tiempo para la búsqueda”, sostuvo Aramayo. “Yo creo que los 60 días son muy poco tiempo, ojalá que el próximo contrato sea por más tiempo, porque esta primera etapa la hicieron muy rápido y eso nos deja dudas sobre si buscaron todos los rastros. Como los tiempos los apremiaban, por el tiempo de contrato, creemos que han dejado de lado algún ruido, alguna señal”.

Foto: Daniel Cholakian

Para Marcela Moyano, la duda no solo está en el plazo del acuerdo con la empresa que busca el submarino. “Yo no sé qué pasó con estos 60 días que no los encontraron, ya que la empresa con más tecnología del mundo, tomando los datos que le suministró la armada, rastrearían el área de mayor probabilidad. Avanzaron, reprogramaron áreas, verificaron cañadones y no se encontró. Hoy me sigo preguntando si la Armada les dio la información real del punto del último contacto. Acá se está ocultando mucha información y si seguimos así, nunca los vamos a encontrar”.

Yolanda Mendiola por su parte cuenta que el buque Seabed Constructor al finalizar su búsqueda no tocará ningún puerto argentino. Incluso los cuatro familiares que actúan como veedores del trabajo realizado y están a bordo, serían trasladados a tierra por otra embarcación a la que subirán en alta mar. Para la madre de un submarinista desaparecido esta actitud es sospechosa. Sugiere que si llegaran a un puerto nacional, la jueza a cargo de la investigación podría subir al barco e incautar información clave sobre la búsqueda. “Tienen miedo que la jueza suba, es lo que yo pienso”. Asegura que las coordenadas indicadas por la Armada Argentina a Ocean Infinity no son las correctas y que eso les hace sospechar que no quieren encontrarlo.

Los familiares, los dolores y la política

Desde hace un año los familiares se manifiestan disconformes con la actuación del gobierno. Pero más allá de esa dimensión política y pública, lo que conmueve es su dolor. Al finalizar el acto, los funcionarios salieron inmediatamente del playón, nadie quedó entre ellos. Los familiares y amigos se abrazaban y lloraban. Lloraban y se abrazaban. En sus rostro había un llanto llorado sin cesar desde hace un año. Hay una dimensión de la historia detrás de la Historia que no puede soslayarse.

Una pregunta me interpela ¿acaso que la empatía de la sociedad con ese dolor profundo está menguada por la condición de miembros de las fuerzas armadas de las víctimas? Comprender la dimensión personal de los resultados de la acción política es algo que se logra cuando se habla con los familiares.

Escucharlos nombrarse es un signo para esta comprensión. Ellos ahora tienen nombres que no se completan en sí mismos. Soy Marcela Moyano, esposa del submarinista Hernán Rodríguez, se presenta esta incansable luchadora en la búsqueda de la verdad, que pasó meses viviendo en la Base Naval de Mar del Plata y luego se encadenó frente a la casa de gobierno en Buenos Aires. Yolanda Susana Mendiola mamá del cabo primero Leandro Cisneros, parece ser hoy el nombre completo de Yolanda, que exhibe orgullosa la bandera con las fotos de los 9 tripulantes desaparecidos originarios de la provincia de Jujuy.

Foto: Daniel Cholakian

“Hoy fue un día muy difícil para mí, desde anoche que no pude dormir”, cuenta Marcela, “es el aniversario, es cierto, pero también un día más de lucha. Hoy me tocó escuchar al presidente y al jefe de la Armada y no podía contestar nada. Tuve que tragarme todas sus palabras sin poder decirle en la cara todo lo que nos está mintiendo. Nunca nos acompañó, nunca estuvo con nosotros. Estuvimos 52 días en la Plaza de Mayo, y ya no como presidente sino como ser humano, como cualquiera de los montones de personas que se nos acercaron, no estuvo. Que no diga que estuvo siempre acompañándonos, porque siempre nos dio vuelta la cara. Sus palabras me hicieron daño, me dolieron”.

La verdad es que a esta altura no esperamos nada, es un presidente muy frío. No se le puede pedir nada, no sé si tiene un poco de humanidad. No estuvo desde el comienzo con nosotros como dijo”. Yolanda Mendiola

“Yo me desmoroné. Yo creo que los abandonaron, yo lo sigo sosteniendo”, expresa con firmeza Yolanda, “Yo no vi ningún tipo de compromiso. Nos hubiera gustado que hubiera dicho que iba a contratar tecnología o comprar la tecnología necesaria y que iba a capacitar personal para poder mantenerla. Pero no dijo nada de eso. La verdad es que a esta altura no esperamos nada, es un presidente muy frío. No se le puede pedir nada, no sé si tiene un poco de humanidad. No estuvo desde el comienzo con nosotros como dijo. Él parece que quiere dar un cierre con este homenaje, pero nosotros no estamos para el cierre”.

Foto: Daniel Cholakian

“Este es mi papá”

Si la dimensión humana que adquiere la acción política se hace presente en estos diálogos, donde más allá de la enorme cantidad de datos técnicos precisos aparece el dolor humano, la tristeza profunda y la sensación de abandono por parte de las autoridades, la comprensión de ese impacto profundo proviene de un lugar insospechado

Luego de despedir con un abrazo para mí conmovedor a Marcela Moyano, fui a tomar una foto de un banner donde estaban los rostros de los 44 tripulantes del ARA San Juan. Una foto que sería, en el mejor de los casos, una forma para que los lectores vieran sus nombres y sus rostros. Y mientras lidiaba con un reflejo sin poder encontrar el ángulo para evitarlo, un niño ingresó al plano diciendo “Este es mi papá” para estirarse y señalarlo.

Como de un rayo y a través de un gesto sencillo, se hizo presente el dolor y la lucha de cada familiar, que sigo reconociendo en esta foto.

Foto: Daniel Cholakian

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