Caravana migrante comienza a llegar a la frontera de Tijuana con San Diego, EEUU

Migrantes trepan muro fronterizo en Playas de Tijuana

Luego de una breve estadía en el Desayunador Salesiano del Padre Chava, en donde tomaron algunos alimentos, el grupo de migrantes que llegó a esta mañana a Tijuana decidió acercarse a la delegación playas de Tijuana para conocer el mar y bañarse en él.

A su arribo, al menos una veintena de hombres en su mayoría decidieron trepar el muro fronterizo y permanecer sentados en la parte superior por espacio de 15 a 20 minutos.

La presencia del numeroso grupo generó la movilización de los elementos de la patrulla fronteriza a lo largo de las inmediaciones colindantes con playas de Tijuana, en donde más de 30 elementos se dieron cita a bordo de camionetas, cuatrimotos y una decena más a pie.

Otra parte del grupo de migrantes decidió sumergirse en las aguas bajacalifornianas en donde decidieron bañarse, ya que aseguraron a lo largo del viaje de tres días en camión no habían tenido la oportunidad de asearse.

La presencia del grupo de migrantes en Playas de Tijuana género también el despliegue de los elementos militares que llegaron en días pasados a la frontera de Estados Unidos con México, para apoyar a la patrulla fronteriza en las labores que realiza.

El Sol de Tijuana


Militares refuerzan seguridad en garita de San Ysidro

Elementos del ejército de los Estados Unidos colocaron la mañana del día de hoy protección en tres de los carriles que sirven para cruzar la frontera por la Garita de San Ysidro, a través de la colocación de muros y cercos de alambre de púas, las autoridades norteamericanas buscan frenar el posible cruce ilegal de las personas que integran la “Caravana Migrante”.

Fue desde temprana hora que los soldados comenzaron realizar los trabajos en la garita, esto bajo la mirada de los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos y personas que hacían fila para ingresar al vecino país.

De acuerdo a un tuit publicado en la cuenta oficial del Consulado de los Estados Unidos en Tijuana, el cierre de los tres carriles del norte de la Garita de San Ysidro se debe a la tarea de reforzar medidas de seguridad.

Ante este panorama, algunos de los migrantes que llegaron en la Caravana Migrante, pidieron no ser tachados de delincuentes, ya que ellos vienen con la única intención de conseguir un empleo para poder sacar adelante a sus familias.

Tal y como es el caso de Alfredo, quien dejó a sus padres y un hijo en su natal Honduras para poder llegar a esta ciudad con miras a obtener el asilo en los Estados Unidos y con ello, la ilusión de una vida más estable para él y los suyos.

El Sol de Tijuana


Caravana migrante de hondureños cumple un mes de camino a Estados Unidos

Sin ánimo de festejo, la primera gran caravana migrante que salió de Honduras rumbo a Estados Unidos cumple este martes un mes de un camino escabroso y minado de amenazas del presidente Donald Trump, aunque determinada a alcanzar el sueño americano.

Entre fatiga, hartazgo y dolencias físicas, los más de 5 mil migrantes -en su mayoría hondureños- que persisten desde el 13 de octubre en la marcha que salió de San Pedro Sula, amanecieron en la mexicana Guadalajara tras haber recorrido más de 2,000 km, mayoritariamente a pie y con autostop en algunos tramos.

Los migrantes no reiniciaron su trayecto hacia el norte a pie, como en los días previos, sino que el gobierno de Jalisco, el estado al que pertenece Guadalajara, puso a su disposición decenas de buses.

El acuerdo fue llevar a los migrantes hasta “el límite entre Jalisco y Nayarit, y otros transportes nos recogerían ahí para trasladarnos segura y dignamente a Sinaloa”, un estado del noroeste sobre la costa del Pacífico, indica un comunicado de los líderes de la caravana.

Sin embargo, la AFP constató que los autobuses hicieron descender a los migrantes en la garita El Arenal, un punto muy alejado de Nayarit rodeado de desérticas montañas. Esto desató la furia e indignación de los centroamericanos.

“Esta es una clara decisión por el gobierno del estado de Jalisco de sacarnos de Guadalajara sin cumplir con su palabra”, indica el comunicado.

Bajo un inclemente sol, los miles de migrantes, entre ellos numerosos niños y algunos ancianos, se iban acumulando alrededor de la garita. “¡Nos engañaron!”, gritaban algunos, indignados.

Pero el enojo y la desorientación no les inmovilizaron, y empezaron a pedir aventón a tráileres de carga o camiones de remolques, esperando llegar hasta Sinaloa.

– “Un crimen mentirnos” –

“Es un crimen mentirnos así porque saben que no conocemos el lugar. Venimos con mujeres y niños que ahora están sufriendo aquí tirados. El niño tiene sed y no hay ni de dónde sacar agua”, lamentó José Rubio, un hondureño de 23 años que viaja con su esposa y tres pequeños hijos.

Con este sin sabor la caravana cumple un mes de haber arrancado.

“No celebramos absolutamente nada. ¿Cómo vamos a festejar que estamos sin casa, sin trabajo, cansados, enfermos, sin seguridad para nuestro futuro?”, dijo a la AFP Wilson Ramírez, un hondureño de 60 años mientras hacía una larguísima fila en espiral para salir del auditorio que sirvió de albergue en Guadalajara.

En su trayecto por México, la caravana llegó a sumar 7 mil integrantes según la ONU, pero muchos han claudicado en el camino. Sin embargo, los 5,049 migrantes que lograron llegar a Guadalajara -según cifras de autoridades locales- están determinados a llegar a Estados Unidos a pesar de los obstáculos.

A esta gran caravana le siguen a la distancia otras dos, con unos 2 mil migrantes cada una, mientras más reducidos se adelantaron a la frontera con Estados Unidos.

El domingo pasado llegó un grupo de unos 75 transexuales y algunos homosexuales a Tijuana, y este martes arribaron nueve autobuses con 350 migrantes, todos integrantes de la primera gran caravana, constató la AFP.

En tanto que el gobierno de Estados Unidos ha cerrado parcialmente con barricadas y alambres de púas las garitas de San Ysidro y Otay Mesa, del estado de California.

– Los obstáculos de Trump –

El 9 de noviembre, Trump decretó el fin de los pedidos de asilo para quienes ingresen ilegalmente Estados Unidos, una medida que busca disuadir a los migrantes centroamericanos que avanzan por México hacia la frontera sur estadounidense escapando de la pobreza y la violencia de sus países.

Con esa medida, la administración Trump busca que el gobierno mexicano se haga cargo de los migrantes, al estipular que el decreto perderá vigencia si antes se llega a un acuerdo que “permita a Estados Unidos expulsar extranjeros a México”.

Según el gobierno estadounidense, las patrullas fronterizas registraron más de 400 mil ingresos ilegales en 2018. Y en los últimos cinco años, el número de solicitantes de asilo ha aumentado un 2 mil %, desbordando el sistema, que tiene más de 700 mil casos acumulados para procesar.

Trump acusa a los migrantes de protagonizar una “invasión” y para contenerlos dispuso el envío de miles de soldados a la frontera sur.

El 5 de noviembre, unos 4,800 soldados fueron desplegados, informó el Pentágono, que dijo que “pronto” espera tener más de 7 mil soldados en servicio activo en la zona.

Unos 2,100 reservistas de la Guardia Nacional llevan ya varios meses en la frontera.

El Heraldo


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