Reforma laboral en Brasil redujo ingresos, no generó empleo y precarizó el trabajo

La reforma laboral del gobierno golpista de Temer (Movimiento Democrático Brasileño), que alteró más de 200 puntos en la Consolidación de Leyes Laborales (CLT por sus siglas en portugués) -conjunto de leyes que protegía los derechos de los trabajadores – cumplió un año este domingo (11).

A lo largo de este período, las previsiones catastróficas de los especialistas fueron confirmadas y la reforma, que quitó derechos fundamentales a las y los brasileños, sólo sirvió para agravar la crisis de empleo e ingresos. Actualmente, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), 12,5 millones de personas están desempleadas en Brasil.

Con la falsa promesa de ser una “vacuna” contra la disminución de la oferta de puestos de trabajo, la propuesta de reforma atendió a intereses del mercado financiero y de los empresarios, según el analista político Marcos Verlaine, del Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentar (DIAP).

“Esa tentativa de alterar la CLT viene de hace mucho tiempo. No es una cosa reciente. Pero, desde la redemocratización, los empresarios y el mercado no habían conseguido reunir los elementos para aprobar el cambio, que serían: una bancada en el Congreso con ese objetivo, fuerza política en la sociedad brasileña y dificultades del movimiento sindical para resistir”, dijo Verlaine.

Para debilitar a los sindicatos, la reforma atacó la fuente de financiamiento de las entidades. “Hubo una caída de más o menos de 80% de la recaudación de los sindicatos con el fin de la contribución obligatoria. Eso desequilibró bastante las negociaciones”, afirmó.

Los cambios aprobados hace un año, según Verlaine, alteraron radicalmente las características de la CLT y abrieron espacio para la precarización de los empleos.

“Sale la Consolidación de las Leyes de Trabajo y entra la consolidación de las leyes de mercado. La legislación vigente privilegia al patrón y al mercado en detrimento del trabajador”, resumió el analista político. La creación de nuevas modalidades de contratación, con flexibilización aguda de los derechos laborales, salarios menores y poco margen para la negociación, dan la tónica de la reforma.

La reforma laboral contribuyó también para ampliar los impactos de la crisis económica, lo que dificulta cualquier perspectiva de recuperación del crecimiento de la actividad económica, según la economista Marilane Teixeira, investigadora del Centro de Estudios Sindicales de Economía de Trabajo de la Unicamp (Universidad Estadual de Campinas).

“Esos contratos tienen ingresos muy inestables. Si usted tiene un ingreso inestable, no planea para el futuro. No tiene perspectiva de asumir ningún tipo de compromiso, contratación de crédito. Eso tiene impacto sobre el consumo, la producción y la inversión. Las medidas [de la reforma] no tienen capacidad de contribuir para que se recupere la actividad económica”, constata.

Ingreso

Conforme la investigadora Marilane, uno de los cambios de la reforma laboral más aplicados por parte de los empleadores en los acuerdos colectivos de los últimos 12 meses, fue instaurar el banco de horas.

Para los trabajadores con los beneficios de ley, eso tuvo un impacto directo en la remuneración pues afectó al pago de horas extras. “El banco de horas sustituye las horas extras, que para buena parte de los trabajadores ya fue incorporada al salario. Entonces hubo una caída del ingreso familiar. Eso es grave porque dos tercios del producto nacional viene del consumo de las familias. Cuando el consumo de las familias se reduce en función de la caída del ingreso familiar, el impacto es muy grande, dijo.

Jubilación

El abogado Guilherme Portanova, especialista en derecho previdenciário, señala el reflejo de la reforma laboral en las jubilaciones y beneficios pagados por el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS). El porcentaje de crecimiento de la recaudación líquida de las contribuciones, descontadas de los contracheques y recaudada por las empresas, se redujo en 58%, en la media de nueve meses después de la implantación de la reforma, comparando con el mismo número de meses antes de la reforma.

“La reducción en el ritmo de crecimiento de la recaudación tiene que ver con el desempleo en alta y, en buena parte, con la precarización del trabajo generada por la reforma de la CLT”, analiza. Antes de la reforma, la recaudación líquida media era de R$ 29.700 millones (US$ 7.903 millones) con un crecimiento de 5,39%. Después de la entrada en vigor de las nuevas reglas, la media quedó en R$ 30.400 millones (US$ 8.090 millones), o sea, el crecimiento fue de 2,25% apenas.

Acciones en la Justicia

Un levantamiento presentado por el Tribunal Superior del Trabajo (TST) muestra que el número de nuevos procesos laborales cayó 36,2% con la reforma. De enero a septiembre de 2017, en las salas de las cortes dedicadas al trabajo ingresaron 2,01 millones de acciones. Entre enero y septiembre de 2018, ya con la reforma en vigor, fueron 1,28 millones.

Para Estanislau Maria de Freitas Júnior, abogado especialista en Derecho del Trabajo, por la USP, y en Políticas Públicas, por la Fundación de Desarrollo Administrativo (FUNDAP), esa reducción es reflejo del cambio que desequilibró la correlación de fuerzas entre empleador y trabajador.

“Las empresas continúan cometiendo irregularidades y no cumpliendo la ley. Pero con la reforma ahora es más arriesgado para el trabajador entrar con una acción debido a la nueva regla, que obliga a la parte que pierde la acción a pagar los costos del abogado de la otra parte. Esa es una práctica del derecho civil que fue importada al derecho laboral con la reforma”, dijo.

Puestos de trabajo

El principal argumento del gobierno golpista de Temer para aprobar la reforma con recortes de derechos fue la generación de empleos. La estimación del entonces ministro de Trabajo, Ronaldo Nogueira, era de 2 millones de puestos en los dos primeros años. La tesis se parece a la frase que el presidente electo Jair Bolsonaro pronunció, en agosto, en la sabatina del Jornal Nacional, de la TV Globo. “El trabajador tendrá que escoger entre más derechos y menos empleo, o menos derechos y más empleo”.

Los datos del Registro General de Empleados y Desempleados (CAGED por sus siglas en portugués), destruyen esa tesis emitida en tono de amenaza. En los 12 primeros meses, el saldo de puestos generados en el país fue de 372.000, o sea, faltaron más de 620.000 oportunidades de trabajo para llegar a la meta de 1 millón estimada por el equipo del gobierno golpista de Temer para el primer año.

“Fue un resultado exiguo y muchos de los puestos generados son de empleo intermitente, o sea, el trabajador fue contratado, sin embargo, puede ser que el no haya sido convocado para trabajar. O sea, continuó sin ingresos”, dijo Verlaine.

De acuerdo con el técnico del DIAP, el trabajo intermitente, que establece la posibilidad de pago de las horas efectivamente trabajadas, de acuerdo con la convocatoria del empleador, es un indicativo fuerte de la precarización del trabajo. “Para conseguir un ingreso, el o ella tendrá que trabajar en varios lugares diferentes. Y sin garantía de cuánto va a recibir”, dijo.

Otro problema relacionado con el empleo intermitente es la contribución para el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS). Según la regla del gobierno, la contribución mínima tiene como referencia el salario mínimo, que está en R$ 954 (US$ 254). Si el trabajador intermitente no consigue alcanzar este valor de ingreso por mes, tendrá que hacer una contribución complementaria por la diferencia para el INSS.

“Imagine lo grave que es. Además de quedar con su ingreso comprometido en aquel mes, la persona puede quedar en deuda con el INSS, en caso de que no haga la contribución extra, y perder este tiempo en las cuentas para la jubilación”, explica el especialista en derecho previdenciario, Guilherme Portanova.

Brasil de Fato