Flexibilización y desregulación laboral: el recrudecimiento de viejas tendencias – Por María Noel Bulloni

Por María Noel Bulloni *

Los procesos de flexibilización y desregulación laboral que hoy se manifiestan con vigor en el mundo entero no son una novedad, sino que vienen desplegándose desde hace largas décadas con variable intensidad en el tiempo y en el espacio.

El arribo del neoliberalismo con los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan en los años ’80 y sus dramáticas consecuencias en el ámbito socio-laboral marcaron una referencia ineludible de estos procesos en el plano internacional. Más cerca, en América Latina, las políticas laborales de las dictaduras cívico-militares de la década de 1970 también configuran importantes antecedentes de dicha tendencia que años más tarde se consolidó y profundizó tras la aplicación de las directivas del Consenso de Washington, sumadas a la de los organismos multilaterales de crédito (FMI, Banco Mundial). En efecto, durante la década de 1990, en nombre de la eficiencia económica los gobiernos latinoamericanos impusieron de manera prácticamente unilateral una serie de medidas drásticas tendientes a desmantelar normas protectorias, transferir ingresos del trabajo al sector empresarial, flexibilizar el uso de la fuerza de trabajo dentro del proceso productivo y a restringir la organización colectiva y con ello, el accionar sindical. Lejos de alcanzar las metas supuestamente pretendidas de crecimiento económico, estas políticas acrecentaron enormemente la desigualdad social.

En los albores de los años 2000, con la llegada de los llamados gobiernos progresistas en algunos países de la región, se lograron desplegar una serie de políticas laborales de carácter más protectorio. Los casos de Brasil, Uruguay y Argentina son emblemáticos en este sentido, y en conjunto permitieron restablecer la confianza en la intervención del Estado en la esfera socio-laboral como una estrategia necesaria para el crecimiento económico, confianza que perduró y se profundizó tras la crisis internacional de 2008.

Un panorama diferente se configuraba en Europa, cuando luego de la referida crisis internacional los argumentos a favor de las políticas de desregulación laboral, que habían caído en cierto descrédito hacia los primeros años del nuevo milenio, comenzaron a multiplicarse bajo el pretexto de que estas políticas eran imprescindibles para estimular la recuperación de los niveles de empleo, disminuir el desempleo y “modernizar” un mercado de trabajo “excesivamente rígido”. El objetivo central de las reformas laborales europeas implementadas en esta nueva coyuntura ha sido flexibilizar las modalidades de protección contra los despidos arbitrarios, individuales y colectivos, como así también morigerar el poder sindical y la organización colectiva de trabajadorxs. Las experiencias evidenciadas en países tan diversos como Alemania, Reino Unido, España, Italia, Portugal, Grecia muestran de manera categórica que la flexibilización de las leyes laborales produce efectos perjudiciales sobre el crecimiento económico, los niveles de empleo y la precariedad ocupacional.

Podemos añadir además que en estos últimos cuatro países europeos, donde los organismos multilaterales de crédito impusieron la implementación de un plexo de políticas ortodoxas de austeridad, ajuste y flexibilización laboral, prácticamente las mismas medidas que habían fracasado en América Latina en la década anterior; los resultados económicos, sociales y laborales fueron extremadamente negativos, el desempleo, la pobreza y la precariedad laboral no hicieron más que crecer al calor de estas políticas.

Pese a todas estas evidencias, la ortodoxia neoliberal ha seguido avanzando y hoy en día se vuelve a desplegar en América Latina a pasos firmes, con consecuencias más que preocupantes. Desde luego, debemos destacar en primer lugar a la reforma brasileña por su carácter extremadamente retrogrado y autoritario. Esta reforma, aprobada hacia mediados de 2017 (materializada en la Ley N°13.467/17) sin mediar debate democrático alguno en el seno de un gobierno ilegitimo, supone un inédito retroceso en el lento e intrincado camino de los derechos y conquistas laborales de ese país. Sólo por señalar algunos de sus aspectos más destacables, con la nueva legislación la jornada laboral puede extenderse hasta 12 horas sin el pago de horas extraordinarias, se abaratan los costos de despido, el descanso obligatorio puede ser “negociado” y se amplían sustancialmente las alternativas empresariales de tercerización laboral. De manera que, esta nueva legislación vino a alterar en un tiempo record y de forma abismal todo el sistema jurídico de protección laboral en este país.

Pero la alegría (empresarial) no es solo brasilera. Como se analiza en la primera nota de este Suplemento, también en Argentina se inició un nuevo período regresivo en la orientación de la política laboral tras el cambio de gobierno en 2015 –aquí por vía democrática- caracterizado por su fuerte impronta neoliberal y que también incorpora la posibilidad de avanzar hacia la aprobación de una reforma laboral de envergadura.

Las perspectivas no son alentadoras, pero parece un hecho evidente que la amplificación de los análisis críticos y de los procesos de contestación social y sindical resultan instancias imprescindibles para que, a diferencia de lo que parece ser una tendencia global, la avanzada de la flexibilización y desregulación laboral en Argentina no alcance estado parlamentario.

* Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSyA), Universidad Arturo Jauretche (UNAJ). Co-directora del Programa de Estudios del Trabajo y de Análisis Críticos de la Flexibilización Laboral (PET-ICSyA-UNAJ). Profesora de la Carrera en Relaciones del Trabajo de la UNAJ. Profesora de la Maestría en Ciencias Sociales del Trabajo de la UBA.

Referencias Bibliográficas

Ermida Uriarte, Oscar. La política laboral de los gobiernos progresistas, el posneoliberalismo y el movimiento sindical. En Movimiento sindical – gobiernos progresistas. Un primer balance en la región. Publicación Friedrich-Ebert-Stiftung, 2008.

Rigoletto, Tomás y Salas, Carlos. As experiências internacionais de flexibilização das leis trabalhistas. En Dimensões críticas da reforma trabalhista no Brasil / Organizadores: José Dari Krein, Denis Maracci Gimenez, Anselmo Luis dos santos. – Campinas, SP : Curt Nimuendajú, 2018.

Texeira Oliveira, Marilane [et al.] (Org.) Contribuição crítica à reforma trabalhista. Campinas, SP: UNICAMP/IE/CESIT, 2017.

Publicación del Observatorio de Trabajo y Derechos Humanos: Trabajo y Derechos Humanos.- Dossier La contra reforma laboral – Facultad de Ciencias Sociales/Universidad de Buenos Aires, Año 3, Número 4, 2018.


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