La colombiana “Pájaros de verano” y la mexicana “Roma” son precandidatas a los premios Oscar

Por Redacción Nodal Cultura

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood dio a conocer la nómina de las películas preseleccionadas para la 91° edición de los premios Oscar. En la categoría de mejor película extranjera se incluyen nueve producciones, entre las que se cuentan dos películas latinoamericanas: la colombiana Pájaros de verano, dirigida por Cristina Gallego y Ciro Guerra, y Roma, película que marcó el regreso de Alfonso Cuarón a producir cine en su México natal.

Pájaros de verano cuenta los orígenes de lo que sería el gran negocio del narcotráfico, en los tiempos previos a la década del ochenta. Lejos de las obras reproducidas infinitamente sobre el tema, a partir de la lógica de la industria estadounidense, esta película cuenta la historia del surgimiento de un polo de producción y tráfico de marihuana en La Guajira colombiana, impulsado por familias del pueblo wayú que habita la zona. Las mujeres son centrales en la construcción de esa lógica familiar, similar a las grupos mafiosos italianos. “Conforme investigamos más a los wayú y la época nos encontramos con una sociedad que tenía similitudes con esos grupos italianos: figuras como el consigliere, la estructura de las familias y los códigos de honor”, dijo la directora Cristina Gallego a la revista Cine Premiere.

Recientemente considerada como mejor película en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Pájaros de verano “es la historia de una familia wayú que ha vivido su vida de una manera tradicional y que se enfrenta a la transformación de Colombia con la llegada del capitalismo, de la bonanza marimbera que marcó el país. Las generaciones más jóvenes todavía no conocen esta historia”, explicó Ciro Guerra. Para su co-directora es una metáfora de la tragedia que vive el país. En la película lo ritual y lo familiar son centrales para comprender el proceso de construcción de las nuevas fortunas y las relaciones resultantes. Pájaros de verano tiene elementos de realismo mágico y de la tragedia griega. El espacio geográfico adquiere una dimensión dramática clave.

Producida por Netflix, Roma se ha convertido por diversos motivos en la película mexicana de 2018. La obra de Alfonso Cuarón fue la ganadora del León de Oro en la última edición del Festival de Venecia. A pesar de su lanzamiento en la plataforma que la produjo, la película tiene proyecciones en la pantalla grande, para la cual ha sido claramente pensada. Su preciosismo formal, el detalle del trabajo del arte y la riqueza sonora merece mucho más que un buen televisor para alcanzar el goce en el espectador. Más allá de eso, también se ha convertido en un hecho político que se relaciona con la asunción del progresista Andrés Manuel López Obrador como presidente. Roma se convirtió en suerte de bandera de la recuperación del orgullo nacional, vinculando el comienzo de la llamada “cuarta transformación” con el reconocimiento global de la película como representante de México. Además la película, que se proyecta de modo gratuito en Los Pinos, la vieja residencia presidencial que López Obrador decidió convertir en espacio cultural abierto para todos los mexicanos, se convirtió en el principal atractivo para que el pueblo ingrese a un espacio que hasta comienzos de este mes estuvo absolutamente cerrado.

Recientemente estrenada en la más conocida plataforma de streaming, Roma cuenta una historia autobiográfica: la infancia del director en una casa de una burguesía acomodada mexicana en el barrio Colonia Roma, a finales de los años ’60. Aquí Cuarón juega con algunas estrategias conocidas para hacer que una película cómoda parezca una de obra cumbre: el trabajo en un blanco y negro excesivamente bello, una supuesta calidez melancólica y el relato de hechos reconocibles de la historia mexicana, como la Matanza del jueves de Corpus. Y trabaja la narración a partir de una pequeña trampa que permite entender el cálculo excesivo del producto pensado para Netflix: quien supuestamente mira y narra, -Cleo, la doméstica de la casa-, es en realidad mirada por sus patrones. Cuarón, aunque dedica la película a su nana, sigue ocupando detrás de cámara el lugar del patrón. Y con una mirada que en el mejor de los casos es compasiva.

El resto de las películas pre candidatas al Oscar a película no hablada en lengua inglesa son: Den skyldige (Culpable) de Gustav Möller (Dinamarca); Werk ohne Autor (Obra sin autor) de Florian Henckel von Donnersmarck (Alemania); Manbiki kazoku (Asuntos de familia) de Hirokazu Koreeda (Japón); Ayka de Sergei Dvortsevoy (Kazajistán); Cafarnaúm de Nadine Labaki (Libano); Zimna wojna (Cold war / Guerra fría) de Pawel Pawlikowski (Polonia) y Beoning (Burning / En llamas) de Chang-dong Lee (Corea del Sur).

El próximo 22 de enero se conocerán cuáles serán las cinco finalistas que competirán efectivamente por el premio más famoso de la industria cinematográfica global. La ceremonia de premiación se llevará a cabo en Los Ángeles el 24 de febrero de 2019. Seguramente entre ellas finalistas habrá una película latinoamericana.