Uruguay: personas en situación de prostitución buscan sindicalizarse luego de recibir amenazas

42 trabajadoras sexuales plantaron semilla para crear un sindicato

Relatos de amenazas, de miedos, de presiones y de esperanzas en un encuentro en el Pit-Cnt que será el primero de muchos.

Dos instancias, una abierta y una cerrada, conformaron una jornada muy particular para 42 mujeres provenientes de 14 departamentos, el viernes 30 en la sede del Pit-Cnt. En todas ellas, trabajadoras sexuales, quedó firme la idea que esta actividad quedará finalmente sindicalizada.

Es un primer paso y falta mucho, le cuenta a ECOS desde Fray Bentos Karina Núñez. Ella es una de las tres primeras que desde mayo impulsa OTRAS (Organización de Trabajadoras Sexuales). Ella actúa desde Río Negro, las otras dos son de Flores y Cerro Largo. Hasta ese viernes básicamente se habían dedicado a visibilizar los problemas laborales que sufren quienes se dedican a esta actividad. Ahora llegó el momento de ir un paso más allá, con el apoyo de la central sindical.

Ya hubo un antecedente a fines de la década de 1980 con la Asociación de Meretrices Profesionales del Uruguay (Amepu). “Esta incluso llegó hasta estar en los puestos de dirección de la central hasta el 2000 y algo, pero luego que se consiguió la Ley de Trabajo Sexual (la 17.515 de 2002), el gremio se desintegró. Pasó lo que suele pasar en estos casos cuando no tenés soporte y acompañamiento”, dice Núñez.

Esta vez parece ser distinto y en eso se sustenta la fe de estas pioneras. El presidente del Pit-Cnt, Fernando Pereira, les aseguró a las asistentes en esa instancia que desde ese momento, tenían el apoyo de la central sindical. Pero también dijo -y así lo consignó la página web de la organización- que algunos compañeros estaban “erizados” con la idea de que la sede albergara la reunión de trabajadoras sexuales. “Probablemente sean aquellos que pagan y lo niegan”, agregó, según el site.

Falta aún conciencia gremial. Se estima que en Uruguay hay unas 12.300 personas trabajadoras sexuales. La inmensa mayoría son mujeres, incluyendo las trans. Los taxi boy, apunta Núñez, son unos 930. A la reunión fueron solo 42, ya sea por desconocimiento o miedo.

Una de las asistentes, dijo que varias compañeras de la whiskería en la que trabajaban habían sido amenazadas por la dueña. Si iban a la reunión en el Pit-Cnt, ya no tendrían una habitación en el establecimiento. “A ella misma le prohibió que comentara sobre este encuentro en el trabajo”, dice Núñez.

En el Interior, “sobre todo en el Interior profundo”, es donde se dan los mayores casos de abuso y desprotección a las trabajadoras. “Todos los que te imagines”. Núñez cuenta que otra compañera volvió al trabajo “prácticamente endeudada” luego de dar a luz. Había tenido un parto por cesárea y a las 15 días la dueña del establecimiento donde trabaja la amenazó tirarle las cosas de la habitación si no volvía a trabajar. Finalmente, “arreglaron” (es un decir) con una multa creciente a medida que demorara en volver.

En Uruguay, la prostitución no es ilegal, pero el proxenetismo sí. En los hechos, los dueños de esos establecimientos fungen como propietarios que alquilan habitaciones pero actúan como explotadores. “El Estado no ha logrado generar los mecanismos de control. Nosotros queremos modificar la ley de trabajo sexual, entre otras cosas, por esto. Porque hecha la ley, hecha la trampa”, dice Núñez.

Otra mujer, conocida suya, fue obligada a trabajar con la pierna enyesada, producto de una fractura. “No somos ciudadanas de segunda, sino de tercera. Hay gente que incluso no cree que esto sea un trabajo…”.

Al miedo se le suma el desconocimento. Núñez admite que muchas, incluyéndola, no sabían la diferencia entre un gremio y un sindicato. “No es que nos juntamos para organizarnos y lista. Hay que tener una personería jurídica, registro en cuadernos, un determinado número de socios. Por suerte, el presidente (Pereira) nos dijo que nos van a enseñar a sindicalizarnos”.

De arranque, están juntando unos 27 mil pesos para el trámite de la personería jurídica.

Entre las medidas que impulsan está el tener un carnet de salud laboral como todos los trabajadores, “no solamente una libreta específica para el VIH, la sífilis o la hepatitis c”, como ahora; adecuar la ley actual, que consideran en exceso “reglamentarista” y “adecuarla a la perspectiva de los derechos humanos”; sacar la vigilancia de la tarea del Ministerio de Salud Pública (MSP) y traspasarlo al de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), para poder acceder a coberturas y aportes “de acuerdo a las especificidades de la tarea”. También exigen unificar las distintas ordenanzas municipales, tantas como departamentos.

“Queremos que se nos cuide de una forma más integral”, resume la vocera.

Exigen, también, respeto. La desinformación, por un lado, y la falta de empatía de los trabajadores de instituciones a las que suelen acudir (policlínicas, seccionales policiales) conforman un círculo vicioso del cual es difícil salir. “A nosotras nos tratan como animales. Bueno, quizá tratan como animales a toda la gente, pero nosotros estamos más apaleadas por la vida”, se permite ironizar.

Esa falta de información quedó patente en la reunión del viernes. En la primera de las dos instancias, la abierta, un representante del MTSS les recalcaba sobre los beneficios del Fondo Nacional de Salud (Fonasa). Una de las asistentes no aguantó más y levantó la mano desde el fondo: “¿Qué es el Fonasa?”.

La piedra ya se echó a rodar, subraya Núñez. En enero habrá una reunión en San Gregorio de Polanco y en marzo otra en Montevideo. Para el medio, en febrero, se está tratando de conseguir un local para organizar un encuentro en Paso de los Toros.

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Trabajadoras sexuales denunciaron amenazas y extorsiones de sus empleadores

“Si vas a ese seminario en el Pit-Cnt no vuelvas porque acá no trabajas más”. Al menos a cuatro trabajadoras sexuales que participaron del Primer Seminario sobre Prostitución y Trabajo Sexual en Uruguay, sus empleadores dueños de las whiskerías les dijeron palabras como estas. Para muchas trabajadoras sexuales, las amenazas y extorsiones no son infrecuentes, sino por el contrario, moneda corriente. Por ésta y muchas otras razones resultaba especialmente importante la concreción de este primer encuentro en la sede del Pit.Cnt la pasada semana, con la participación del Estado y las trabajadoras sexuales. “Fue un hito porque después de muchos años las trabajadoras sexuales volvimos a la casa de los trabajadores” señaló Karina Núñez. El Primer Seminario sobre Prostitución y Trabajo Sexual en Uruguay se denominó “Doctora Diana González Perrett”, una reconocida defensora de las víctimas de explotación, trata y cuyo trabajo se ha caracterizado por estar presente en territorio, acercarse a dialogar con trabajadoras sexuales en rutas y caminos a lo largo y ancho del país. “Teníamos que hacerle este homenaje en vida, ahora mismo y no después, ella es una mujer increíble, trabajó con muchas de las mujeres que participaron de este seminario y quiero destacar especialmente que ha hecho muchísimo por nosotras a pesar que ella es abolicionista del trabajo sexual y eso no le impidió defender nuestros derechos y ayudarnos a nosotras como ciudadanas”, explicó Núñez.

El encuentro contó con la participación de 42 trabajadoras provenientes de 14 departamentos. Uno de los énfasis del seminario estuvo en la difusión de los derechos y la normativa existente que refiere al trabajo sexual. Según explicó Núñez, la información es fundamental para que las trabajadoras comiencen a comprender sus derechos. “Algunas compañeras ni siquiera sabían lo que era el Fonasa” aseguró. Núñez reconoció que “la construcción social es muy distinta a lo que era unos años atrás, hay mucha gente que entiende y asume que las trabajadoras sexuales tenemos derechos y merecemos ser reconocidas como trabajadoras”. En este sentido, el responsable de la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia, Nelson Villarreal Durán expuso elementos sobre la construcción de derechos de personas en situación de vulnerabilidad y su dignidad. También se refirió a la tensión entre el abolicionismo y la regulación para la protección, como a la importancia de escuchar al colectivo.

En relación a la vulneración de derechos que sufren las trabajadoras sexuales, Núñez reconoció que, en la actualidad, “es algo que se puede ver en muchos otros ámbitos” puntualizó. “Cualquier trabajador que dependa de un salario hoy la está pasando mal y nosotras no escapamos a esa realidad” acotó. Asimismo, evaluó como “histórico” el hecho que la central sindical apoye a las trabajadoras sexuales en este proceso de organización “y esté contribuyendo, poniendo el hombro para la construcción de este camino, que es un puntapié inicial, porque acá no termina nada sino que por el contrario acá comienza la historia”.

Las trabajadoras sexuales tienen previsto volver a reunirse la primera semana de enero en San Gregorio de Polanco y en la segunda semana de febrero en Paso de los Toros. Serán dos instancias regionales con la participación de la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad Sexual del Pit-Cnt. Según explicó Núñez, es necesario ir aprendiendo el funcionamiento orgánico, el trabajo de las comisiones “y todo lo que implica la construcción del camino para que seamos un sindicato”.

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