Nicaragua: con críticas a Daniel Ortega renunció el ministro de la Corte Suprema de Justicia Rafael Solís

Magistrado Rafael Solís renuncia a CSJ y al FSLN

Rafael Solís, magistrado de la Corte Suprema de Justicia y leal operador político en el sistema judicial del dictador Daniel Ortega, renunció a su cargo dentro de ese poder del Estado, así como su militancia en el Frente Sandinista, tal y como lo informó en una carta enviada a Ortega, su esposa Rosario Murillo y el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras.

“Presento mi renuncia inmediata, e irrevocable a partir de este momento a mi cargo de Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, y todos los cargos políticos incluida la militancia en el FSLN. Esta renuncia es independiente de la decisión que tome la Asamblea Nacional de aceptarla o no, aun cuando solo falten tres meses por concluir mi período, pero prefiero hacerla desde ahora, para evitar que se me aplique aquel artículo de la Constitución que establece que los funcionarios públicos electos por la Asamblea Nacional deben continuar en su cargo, si no hiciera ésta los nombramientos de otros Magistrados y aún de ellos mismos cuando se venzan sus períodos, que es lo que creo va a ocurrir en abril”, argumenta Solís.

En la misiva, fechada el 8 de enero, Solís explica que su decisión se debe al manejo que Ortega y Murillo han hecho de la crisis política que vive el país y que ha dejado según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA al menos 325 personas muertas, más de 2000 heridas, 550 detenidas y enjuiciadas; el despido de 300 profesionales de la salud y la expulsión de, al menos, 144 estudiantes de la UNAN.

Rafael Solís, que ahora se autonombra como “exmagistrado”, asegura que desde el 18 de abril pensó en tres ocasiones poner su renuncia, pero que “siempre tuve la duda que a través del Diálogo Nacional de la naturaleza que fuera y aún con más actores y mediadores, el Gobierno presidido por ustedes (Ortega y Murillo) pudiera corregir los graves errores cometidos a lo largo de este período”.

El Diálogo Nacional inició a mediados de mayo, con la Conferencia Episcopal en un papel de garante y aunque la dictadora accedió en un principio a negociar, durante los días que duró el proceso sus representantes se empeñaron en boicotear las negociaciones, que al final fueron suspendidas por la cerrazón del Gobierno de Ortega de no discutir una agenda de democratización propuesta por los obispos.

“Finalizó el año 2018 y nada de eso ocurrió; más bien todo lo contrario: el gobierno fue endureciendo sus posiciones hasta llevarnos a un aislamiento internacional casi total y no veo sinceramente la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero y nuevo diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país”, explica Solís.

El magistrado cuenta en la carta en que el 17 de abril estaba en México para tratarse un problema de la columna y que desde aquel país siguió los sucesos que terminaron en la peor crisis política vivida por Nicaragua en los últimos 40 años, incluida la peor matanza de la historia nacional en tiempos de paz.

La carta es una dura crítica a la forma en la que Ortega y Murillo han manejado la crisis: “La realidad es que más allá del número de los muertos tan sentidos por mi persona por el dolor de sus madres y demás familiares que pueden ser más o menos de los 325 señalados y que en su gran mayoría fueron del sector opositor al gobierno y en circunstancias que en algunos casos pueden ser asesinatos según la CIDH y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI); incluso más allá de los más de 500 presos considerados políticos por la oposición y en su gran mayoría también por mi persona, siempre creí que la sensatez y la cordura se podía imponer en ustedes y proceder a una negociación política que permitiera el adelanto de las elecciones y algunos de los otros puntos planteados por la oposición pero la realidad ha demostrado todo lo contrario y verdaderamente un Estado de Terror con el uso excesivo de fuerzas parapoliciales o aun de la Policía misma con armas de guerra, han sembrado el miedo en nuestro país y ya no existe derecho alguno que se respete, con las consecuencias inevitables de la instalación y la consolidación al menos de una dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes que ha hecho desaparecer todos los Poderes del Estado, dejando al mismo Poder Judicial al que yo pertenezco reducido a su más mínima expresión”.

El mismo Solís afirma que los magistrados de la Corte Suprema pueden revertir las decisiones arbitrarias tomadas por Ortega, principalmente en lo relacionado a las decenas de presos políticos que han sido enjuiciados y condenados en procesos arbitrarios, pero asegura que “es sumamente difícil que por el Estado de Terror impuesto, alguno de ellos se atreva a hacerlo en el futuro, y yo mismo voy a estar fuera del Poder Judicial y probablemente fuera de Nicaragua por un tiempo y no tengo por tanto el derecho de exigirles, por lo que estas condenas seguramente van a ser ratificadas y ojalá no estén presos por mucho tiempo ( las mayorías son condenas de 30 años)”.

Rafael Solís era uno de los más elocuentes voceros políticos del FSLN. Se mantiene como magistrado de la Corte Suprema arropado por el decreto que en enero de 2010 emitió el presidente Daniel Ortega. Fue uno de los ejecutores de las reformas constitucionales que le permitieron a Ortega perpetuarse en el poder.

El abogado “Payo” Solís era el operador político de Ortega en la CSJ. En enero de 2009, la Corte emitió un fallo que liberaba al ex presidente Arnoldo Alemán de una condena de 20 años por fraude al Estado, a cambio de que éste le garantizara a Ortega el control de la Asamblea Nacional. A finales de ese año la Sala Constitucional, de la que era miembro el magistrado Solís, emitió un fallo judicial que le garantizó a Ortega la posibilidad de reelegirse, a pesar de que la Constitución prohibía la reelección continua. En una entrevista, el magistrado Solís aseguró que le debía respeto a la Constitución, “lo que no quiere decir que vaya confrontarme con el partido”, al que ahora renuncia.

En abril de 2010 protagonizó una lamentable escena en a Corte cuando le espetó a su compañero Gabriel Rivera, de tendencia liberal, el ya famoso “Cállese, matón”, cuando Rivera le recordó a Solís ante las cámaras de los medios de comunicación que ya no era miembro de la Sala Constitucional y por lo tanto no podía firmar sentencias judiciales. “El matón es usted”, respondió Rivera en una discusión que ha dejó en evidencia la profunda crisis política y moral de la Corte, llamada a impartir justicia en uno de los países más pobres del continente.

Está por verse cómo reaccionará la dictadura de Ortega ante la renuncia de uno de sus leales. Solís era una de las voces más pragmáticas dentro del círculo de asesores que rodean a Ortega. El mismo Solís, que conoce muy bien a su ex compañero, no tiene esperanzas de un cambio de rumbo en la deriva autoritaria del dictador. Así lo dejó claro en su misiva. “Ojalá ocurra un milagro y ustedes reflexionen, y retomen la senda del Diálogo Nacional y la verdadera reconciliación del País, pero la historia de Nicaragua nos ha enseñado otra cosa distinta y en este caso se va a volver a repetir la historia y si continúan sembrando vientos van a cosechar tempestades hasta llegar a un final que por la fuerza va a ser inevitable”, escribió Solís, quien acompaña la carta con una copia de su cédula.

Confidencial


Rafael Solís renunció a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), y su militancia sandinista

Rafael Solís renunció formalmente a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y a su militancia sandinista, no sin antes dejar clara su posición y espetando el carácter autoritario del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En Nicaragua Investiga extraemos 7 frases contundentes que Solís manda a decir a la pareja presidencial en su carta de renuncia.

1-Han sembrado miedo en el país

“Han sembrado el miedo en nuestro país y ya no existe derecho alguno que se respete”

2-Podríamos encaminarnos a una guerra civil

“Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua pero me queda claro que ustedes van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados, también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder cuarenta años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia.”

3-Es una dictadura

” las consecuencias inevitables de la instalación y la consolidación al menos de una dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes que ha hecho desaparecer todos los Poderes del Estado, dejando al mismo Poder Judicial al que yo pertenezco reducido a su más mínima expresión”

4-El país no está normal

“Creyeron que el País se había normalizado; rompieron con el Sector Privado y después comenzaron los juicios en su gran mayoría políticos aún conforme mi criterio ,a una gran cantidad de detenidos con una serie de acusaciones absurdas sobre delitos que nunca cometieron, sustituyendo ustedes en sus decisiones a todo un Poder Judicial en su conjunto, incluyendo a nuestros propios jueces a quienes defiendo porque no tenían más alternativas que obedecer las órdenes emanadas de El Carmen y de la Fiscalía o de lo contrario ser destituidos de sus cargos.”

5-Guerra contra medios de comunicación

“Ahora ya está la guerra contra los medios de comunicación, después que ilegalmente ustedes suprimieron el derecho a la gente de protestar en las calles, y hay periodistas muertos, periodistas presos y sobretodo una gran cantidad de periodistas en el exilio, y los pocos que quedan en Nicaragua poco a poco van a ser reprimidos y tendrán que irse al exilio o terminarán en la cárcel”

6-La economía colapsó

“Ya no digamos la economía, que prácticamente colapsó y se espera que para este año 2019 el caos económico sea total”

7-OEA expulsará a Nicaragua

“La OEA va a terminar expulsando a Nicaragua tarde o temprano consiguiendo Almagro los 24 votos y los Estados Unidos van a continuar con su política de aplicar sanciones al país hasta ahogarlo económicamente y mientras tanto, la vía armada cobrará fuerza, ustedes se van a aferrar al poder y de ahí no van a salir, si no es por la fuerza, pero todo mundo está claro que es muy difícil llegar a las elecciones del 2021.”

Solís era considerado una pieza clave dentro del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Además se sabe que era uno de los más cercanos colaboradores de Ortega y Murillo en materia de justicia.

Nicaragua Investiga


¿Qué dice la carta de renuncia del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rafael Solís?

Reproducción íntegra de la carta de renuncia de la histórica figura del Frente Sandinista, Rafel Solís a la Corte Suprema de Justica (CSJ).

“Comandante Daniel Ortega Saavedra

Compañera Rosario Murillo

Doctor Gustavo Porras

Desde el pasado 17 de abril de 2018 que me fui a México a operar de mi columna y me tocó enterarme desde aquel país de todos los sucesos ocurridos en nuestra patria a partir del 18 de abril en adelante hasta mi regreso el 12 de mayo; desde la instalación del Diálogo Nacional el 16 de mayo y los siguientes meses en que me tocó por razones de salud ir y regresar de dicho país hasta el día de hoy que les escribo esta carta, he venido contemplando la posibilidad de mi renuncia.

En tres diferentes ocasiones a lo largo de estos nueve meses pensé en enviarles la misma, pero siempre tuve la duda que a través del Diálogo Nacional de la naturaleza que fuera y aún con más actores y mediadores, el Gobierno presidido por ustedes pudiera corregir los graves errores cometidos a lo largo de este período. Sin Embargo, finalizó el año 2018 y nada de eso ocurrió; más bien todo lo contrario: el gobierno fue endureciendo sus posiciones hasta llevarnos a un aislamiento internacional casi total y no veo sinceramente la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero y nuevo diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país.

Es por ello que presento mi renuncia inmediata, e irrevocable a partir de este momento a mi cargo de Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, y todos los cargos políticos incluida la militancia en el FSLN. Esta renuncia es independiente de la decisión que tome la Asamblea Nacional de aceptarla o no, aun cuando solo falten tres meses por concluir mi período, pero prefiero hacerla desde ahora, para evitar que se me aplique aquel artículo de la Constitución que establece que los funcionarios públicos electos por la Asamblea Nacional deben continuar en su cargo, si no hiciera ésta los nombramientos de otros Magistrados y aún de ellos mismos cuando se venzan sus períodos, que es lo que creo va a ocurrir en abril.

La realidad es que más allá del número de los muertos tan sentidos por mi persona por el dolor de sus madres y demás familiares que pueden ser más o menos de los 325 señalados y que en su gran mayoría fueron del sector opositor al gobierno y en circunstancias que en algunos casos pueden ser asesinatos según la CIDH y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Internacionales (GIEI); incluso más allá de los más de 500 presos considerados políticos por la oposición y en su gran mayoría también por mi persona, siempre creí que la sensatez y la cordura se podía imponer en ustedes y proceder a una negociación política que permitiera el adelanto de las elecciones y algunos de los otros puntos planteados por la oposición pero la realidad ha demostrado todo lo contrario y verdaderamente un Estado de Terror con el uso excesivo de fuerzas parapoliciales o aun de la Policía misma con armas de guerra, han sembrado el miedo en nuestro país y ya no existe derecho alguno que se respete, con las consecuencias inevitables de la instalación y la consolidación al menos de una dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes que ha hecho desaparecer todos los Poderes del Estado, dejando al mismo Poder Judicial al que yo pertenezco reducido a su más mínima expresión.

La responsabilidad de estas dos Nicaraguas, la de antes del 18 de abril que al menos tenía un crecimiento económico muy alto en Alianza con el Sector Privado y en términos generales había un Estado de Derecho y un respeto a la Constitución Política y la otra Nicaragua posterior al 18 de abril, por decisión de ustedes se acabó con todo esto y produjo también en mi persona a pesar de mi participación en el FSLN por 43 años una gran frustración y consideré mi renuncia dentro del país o en el exilio desde ese entonces y si no lo hice antes es porque siempre creí que las cosas podrían cambiar y por eso fue que les envié en dos ocasiones diferentes, documentos sobre distintas alternativas para negociar bajo diferentes escenarios esa situación y nunca fui tomado en cuenta en esas propuestas.

Ustedes endurecieron su posición frente a la Iglesia Católica de una manera en un principio infantil y ya posteriormente con mucho odio y rechazo a que volvieran a ser mediadores y los tildaron de apoyar a la oposición.

Pero tampoco buscaron como en la década de los 80, mediadores internacionales como resultó ser Esquipulas, sino que decidieron acabar con las protestas populares, los jóvenes y los tranques a sangre y fuego en un uso desproporcionado de la fuerza y armando de una manera irresponsable con armas de guerra a una gran cantidad de jóvenes y algunos sandinistas ya retirados que también participaron con la Policía en esa represión.

De esa manera creyeron que el País se había normalizado; rompieron con el Sector Privado y después comenzaron los juicios en su gran mayoría políticos aún conforme mi criterio ,a una gran cantidad de detenidos con una serie de acusaciones absurdas sobre delitos que nunca cometieron, sustituyendo ustedes en sus decisiones a todo un Poder Judicial en su conjunto, incluyendo a nuestros propios jueces a quienes defiendo porque no tenían más alternativas que obedecer las órdenes emanadas de El Carmen y de la Fiscalía o de lo contrario ser destituidos de sus cargos.

Todavía pueden los Magistrados, de los Tribunales de Apelación o en nuestro caso, los Magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia revertir estas decisiones, pero es sumamente difícil que por el Estado de Terror impuesto, alguno de ellos se atreva a hacerlo en el futuro, y yo mismo voy a estar fuera del Poder Judicial y probablemente fuera de Nicaragua por un tiempo y no tengo por tanto el derecho de exigirles, por lo que estas condenas seguramente van a ser ratificadas y ojalá no estén presos por mucho tiempo ( las mayorías son condenas de 30 años).

Ahora ya está la guerra contra los medios de comunicación, después que ilegalmente ustedes suprimieron el derecho a la gente de protestar en las calles, y hay periodistas muertos, periodistas presos y sobretodo una gran cantidad de periodistas en el exilio, y los pocos que quedan en Nicaragua poco a poco van a ser reprimidos y tendrán que irse al exilio o terminarán en la cárcel.

Ya no digamos la economía, que prácticamente colapsó y se espera que para este año 2019 el caos económico sea total y las posibilidades de una nueva Guerra Civil en el País, que nadie desea, se vean ahora más cercanas que nunca.

Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua pero me queda claro que ustedes van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados, también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder cuarenta años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia.

La OEA va a terminar expulsando a Nicaragua tarde o temprano consiguiendo Almagro los 24 votos y los Estados Unidos van a continuar con su política de aplicar sanciones al país hasta ahogarlo económicamente y mientras tanto, la vía armada cobrará fuerza, ustedes se van a aferrar al poder y de ahí no van a salir, si no es por la fuerza, pero todo mundo está claro que es muy difícil llegar a las elecciones del 2021.

Yo ya viví esto hace tantos años en que luché contra una Dictadura y jamás creí que se iba a volver a repetir la historia, por culpa de quienes también lucharon en contra de esa misma Dictadura, pero ahora estoy clarísimo que la solución va en esa dirección y no deseo participar por conciencia y por principios al lado de un gobierno que ya no tiene la razón ni el derecho, ni el respaldo mayoritario del pueblo y que se apoya únicamente en el uso de la fuerza para mantenerse en el poder.

Por eso y no por cobardía o por traición es que estoy renunciado, porque si se hubiese tratado de un golpe de estado fallido o una agresión externa, en estos meses del 2018 y no se hubiera matado tanta gente, yo estaría con ustedes y continuaría en la Corte y en el Frente, pero no hubo tal golpe de estado, ni agresión externa, sino un uso irracional de la fuerza y ustedes se empeñan en continuar haciendo mal las cosas hasta llevar al país a una guerra civil de la cual yo no quiero ser partícipe, mucho menos al lado de ustedes.

Ojalá ocurra un milagro y ustedes reflexionen, y retomen la senda del Diálogo Nacional y la verdadera reconciliación del País, pero la historia de Nicaragua nos ha enseñado otra cosa distinta y en este caso se va a volver a repetir la historia y si continúan sembrando vientos van a cosechar tempestades hasta llegar a un final que por la fuerza va a ser inevitable.

Que Dios salve a Nicaragua”.

Rafael Solís, magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ)

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