Plan Vuelta a la Patria: 1.800 venezolanos regresaron a su país desde Ecuador

Caminan con temor en las esquinas y calles de Quito. Observan detenidamente a las personas que se acercan a los semáforos en donde comercializan sus productos. Mientras uno de ellos labora, sus compatriotas vigilan que nadie trate de hacerles daño. Cuando trabajan en los buses, se cuidan las espaldas.

Esa es la realidad que viven los venezolanos durante los últimos días en la capital. Sienten miedo de ser agredidos tras los hechos suscitados el pasado 20 de enero del 2019 en Ibarra, capital de Imbabura, cuando una turba de gente enardecida atacó a llaneros radicados en esa ciudad. Ocurrió un día después del femicidio perpetrado en contra de Diana Carolina Ramírez por parte de su exnovio, quien actualmente está detenido.

Luego de ese hecho, el presidente Lenín Moreno anunció que se solicitará el pasado judicial a los ciudadanos de ese país que ingresen a Ecuador, medida que entró en vigencia el pasado 26 de enero. Ante esa realidad, este Diario hizo un recorrido en las calles de la capital y constató que los llaneros están preocupados porque, en algunos casos, se les dificultará reunirse con sus familias en Ecuador.

A esto se suma que sienten miedo por la xenofobia. La mayoría de los migrantes señala que no pueden laborar con tranquilidad. Mario, de 26 años, se dedica a vender bebidas energizantes en la avenida 12 de Octubre desde hace cuatro meses. Perteneció a la Policía en Maracay, una ciudad ubicada en la región central de Venezuela, pero pidió la baja voluntaria por temor a la inseguridad.

Ahora, en Quito, él labora junto a su pareja y lo hacen con cuidado. “El lunes 21 de enero salí a trabajar con precaución. Temía que alguien me agreda. Con mi esposa nos protegemos”. Asimismo hay transeúntes que los miran con recelo y ha notado que se ha reducido el número de compatriotas laborando en la vía pública.

Lo mismo señala Rebeca, quien vive dos años en Quito y expende chocolates en las esquinas y semáforos. Los USD 10 que gana diariamente apenas le sirven para sobrevivir. “Cuando llegamos la situación era distinta y mis ingresos eran de 20 dólares diarios”. Ahora, tras lo que ocurrió en Ibarra, las ventas se han reducido. Espera que esa situación mejore.

A su criterio, lamentablemente, “por el comportamiento de otras personas la xenofobia se ha incrementado”.

María, en cambio, toca el bandolín para subsistir. Cuenta que la gente casi no le ayuda en la calle como antes. Hay días en los que incluso no logra reunir ni un dólar. “Esto pasa luego de lo que ocurrió en Ibarra”.

22 vuelos han partido con venezolanos desde Ecuador

Pedro Sassone García es el encargado de Negocios de la Embajada de Venezuela en Quito. Él coordina los vuelos de los llaneros que se regresan a su país tras acogerse al plan ‘De Vuelta a la Patria’, impulsado desde septiembre del 2018 por el presidente Nicolás Maduro.

El objetivo es atender a sus compatriotas migrantes en situación de riesgo y/o vulnerabilidad. Funciona para quienes se acercan voluntariamente a la sedes diplomáticas solicitando su inclusión en el plan. Los requisitos: tener la voluntad de regresar. Luego de esto, la gente debe llenar un formulario con los datos y presentar documentos como cédula, pasaporte, permiso de viaje, etc. Finalmente pasan a una entrevista personalizada.

Desde septiembre hasta enero de este año –indicó el funcionario- 1 800 venezolanos en Ecuador se acogieron a ese plan y se regresaron en 22 vuelos. En cada avión viajan aproximadamente 85 personas.

Sassone explicó que se da prioridad a los casos más críticos. Por ejemplo, quienes se encuentran con alguna enfermedad o sufrieron un accidente grave, también las personas adultas mayores o mujeres embarazadas. En la misma categoría se ubica a los que pernoctan en la calle.

“En Venezuela, ellos entran a un programa de protección social”. El diplomático cuenta que un joven fue atropellado en Quito y se lesionó gravemente en la pierna. Lo llevaron a Caracas para operarlo y ahora se está recuperando junto a su familia.

El Comercio