30 años de transición con impunidad – Por Martín Almada

Por Martín Almada *

En Paraguay, el 2 y 3 de febrero de 1989 cambió el régimen político pero se mantuvo inalterable la matriz corrupta del Estado.

La dictadura encabezada por Alfredo Stroessnery alentada por la Doctrina de Seguridad Nacional en el marco de la Guerra Fría, sostenida firmemente por la política imperialista norteamericana, constituye uno de los ejemplos extremos del terrorismo de Estado. Stroessner instauró el reinado de impunidad bajo un estado de sitio durante más de 35 años con leyes irónicamente llamadas “Defensa de la democracia” y “Defensa de la Paz Publica y Libertad de las personas”. Stroessner creyó haber logrado así la “democracia sin comunismo”.

El sucesor, Andrés Rodríguez, surgido de la misma dictadura, mantuvo la alianza que le dio soporte: Gobierno- Fuerzas Armadas -Partido Colorado con la idea–fuerza de “ñamanda  haña monda” (gobernar es sinónimo de delinquir).

En estos 30 años ha habido avances jurídicos como la Constitución de 1992 que consagra los derechos humanos. En este sentido constituye un aporte el acervo documental que tuve el honor de descubrir conocido como “El archivo del terror / Plan Cóndor” que permitió juicios en diversos países aunque ninguno en Paraguay. Los archivos confirmaron la existencia de una alianza de gobiernos latinoamericanos para la muerte y que llamaron “Cóndor”, un auténtico plan laboriosamente trabajado con el saldo de miles y miles de muertos y desaparecidos; cien paraguayos hasta el momento en Argentina y unos 500 registrados en Paraguay. Con las posibilidades brindadas por la nueva estructura judicial, las pruebas del archivo del terror se convirtieron en el Museo de la Justicia.

Los 30 años nos obligan a ver desde diversos planos la realidad nacional y destacar algunos de origen positivo como la creación de comisiones investigadoras del Congreso Nacional y la Comisión de Verdad y Justicia. En su informe final la Comisión brinda cifras de muertos, desaparecidos y exiliados, y los nombres de más 600 represores identificados. La nueva Constitución también posibilitó la creación de la Defensoría del Pueblo en 2001. Gracias a investigaciones impulsadas por la ciudadanía se pudo conocer la dramática realidad de la educación, el analfabetismo y la escasa relevancia de la educación técnica.

El papel de las organizaciones sociales, prohibidas antes, hoy en libertad pero siempre vigiladas ha sido fundamental para generar conciencia en los valores que iluminan la protección de los Derechos Humanos. El Informe Anual de la Coordinadora de DDHH del Paraguay ya es una referencia internacional por sus informes y su presencia en los foros de los organismos especializados de ONU y OEA. Palabras apartes para el movimiento feminista que ha alcanzado grandes logros en leyes específicas de paridad, contra le feminicidio, la protección de la infancia y logró posicionar una candidatura presidencial en 2013 que provocó gran interés y abrió un camino a las mujeres como actoras fundamentales de la vida nacional.

Paraguay ha recorrido el camino de la Justicia Transicional con juicios éticos, investigaciones, archivos, querellas, juicios civiles y comisiones de la verdad, pero 30 años son escasos para cambiar una cultura autoritaria y corrupta. Los que nos negaron el derecho a la vida y a la libertad hoy gozan de ella como si no hubiera pasado nada y están todos en  los tres poderes del Estado. Como aún no se ha descubierto el proyectil que pueda matar un ideal, nuestra obstinación es la búsqueda de la verdad y nuestro empeño en no ceder al olvido para evitar la impunidad y lograr la justicia porque en la justicia está la vida.

*  Martín Almada fue víctima del Plan Cóndor y descubridor de sus Archivos Secretos/ ARCHIVOS DEL TERROR. Premio Nobel Alternativo 2002 por RLA.


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