Chile: condenan a exagentes de la dictadura por caso de desaparición forzada

Miguel Krassnoff y Pedro Espinoza reciben condena por crimen de militante socialista

La Corte de Apelaciones de Santiago condenó este lunes a los exagentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Miguel Krassnoff Martchenko y Pedro Espinoza Bravo, por el secuestro calificado de la militante socialista María Galindo Ramírez.

En un fallo unánime, la Séptima Sala del tribunal de alzada, integrada por los ministros Omar Astudillo, Paola Plaza y Pedro Advis, confirmó una sentencia que había sido impugnada y condenó a los exagentes a cinco años y un día de presidio, como autores de un delito de lesa humanidad.

Durante la investigación, el ministro Mario Carroza logró establecer que María Galindo Ramírez fue detenida en la vía pública, presumiblemente en Estación Central, el 18 de julio de 1976.

Según el magistrado, fue trasladada por los agentes a Villa Grimaldi, donde fue vista por otros detenidos y por un guardia del cuartel, “quien entabló en más de una oportunidad una conversación con ella, logró identificarla y reafirma su presencia en el lugar, al punto que es quien proporciona la información acerca de los malos tratos, torturas y vejaciones cometidas en su contra”.

“Señala que desde ese lugar se le pierde la pista sin que tenga más noticias sobre de su paradero ni se haya determinado su fallecimiento, identificando entre los agentes que la interrogaron y sacaron del cuartel a Basclay Zapata Reyes, miembro de la Agrupación Halcón a la fecha de los hechos, quien ha señalado que todas las órdenes sobre sus actuaciones provenía del oficial a cargo del MIR (investigación y represión), esto es Miguel Krassnoff Martchenko”, detalla la investigación.

En el aspecto civil, la corte rebajó a 20 millones de pesos la indemnización que el Fisco debe pagar a cada uno de los dos hermanos de la víctima.

Radio U Chile


DDHH: víctimas de la dictadura critican los descargos de Cheyre

Familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos de la dictadura militar criticaron las declaraciones del excomandante en jefe del Ejército, general (r) Juan Emilio Cheyre, quien negó su participación en violaciones de los derechos humanos tras el golpe y aseguró sentirse perseguido por el papel que cumplió en la transición.

Cheyre se encuentra procesado por el ministro Vicente Hormazábal como autor de torturas a 24 presos políticos en el regimiento Arica de La Serena y antes fue condenado por encubrir crímenes de la Caravana de la Muerte.

La presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), Alicia Lira, calificó las declaraciones de Cheyre como “vergonzosas” y como una manera de “lavarse de los crímenes”.

Lira señaló que “todos están presos por presunciones, esa es la negación más implícita que hay y que ellos [los militares] se aferran hoy día también en ello para lavarse de los crímenes que ellos cometieron”.

En la misma línea, Ernesto Lejderman, hijo de Bernardo y María del Rosario, una pareja argentina mexicana asesinada en el regimiento de La Serena, apuntó a que Cheyre estuvo en el regimiento, por lo que conocía los delitos.

“No creo que él haya sido el mentor de todas las torturas en Chile ni de todos los asesinatos, pero sí estuvo ahí, en un regimiento donde se mató, se torturó”, recalcó Lejderman en declaraciones a Radio Cooperativa.

En declaraciones a La Tercera, Cheyre señaló que se ha hecho una “articulación de denuncias falsas” y se defendió de las condenas que pesan en su contra, indicando que “jamás he cometido apremio alguno, violencia física alguna”.

Admitió que hay un “sector que siempre ha estado en mi contra”, algunos de ellos antiguos compañeros vinculados con los servicios de inteligencia como la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y la Central Nacional de Informaciones (CNI), organismo represor que la reemplazó, además de personajes de la “extrema” izquierda que buscarían reiterar un “tema pendiente” con los militares.

Cheyre dijo sentirse orgulloso por su rol en la transición a la democracia de la mano del Ejército y que “buscó terminar con algo que nunca debería haber sucedido en Chile”.

“A mí no me van a destruir. Y la obra, que no solamente yo conduje y lideré (…) no la van a revertir destruyendo a la persona. Aquí equivocan el flanco”, sostuvo el exjefe del Ejército.

El Mostrador


General (r) Cheyre: “Contribuí a que hubiera verdad, justicia y reparación”

En una entrevista con el diario La Tercera, el ex alto mando del Ejército admitió que hay un “sector que siempre ha estado en mi contra”, algunos de ellos antiguos compañeros vinculados con los servicios de inteligencia como la Dina y la CNI, además de personajes de la “extrema” izquierda que busca reiterar un “tema pendiente” con los militares.

Además, dijo sentirse orgulloso por su rol en la transición a la democracia de mano del Ejército y que “buscó terminar con algo que nunca debería haber sucedido en Chile”. “A mí no me van a destruir. Y la obra, que no solamente yo conduje y lideré (…) no la van a revertir destruyendo a la persona. Aquí equivocan el flanco”, afirmó Cheyre al matutino.

“Yo contribuí a que hubiera verdad, justicia, reparación y no repetición. Este último elemento es uno de los más importantes que se busca después de una dictadura, de un gobierno autoritario. No repetición y ese logro es mi mayor orgullo”, afirma Cheyre.

El ex uniformado sostiene que “tiene fe” de que no será condenado por los crímenes de los que se le acusan. “Lo digo fuerte, claro y de frente: jamás he cometido apremio alguno, violencia física alguna, no contra detenidos por casos de DD.HH: no le he pegado en mi vida a nadie. No he aplicado la violencia, no creo en la violencia”. “Yo me acuerdo de todo lo que hacía, pero no puedo acordarme de lo que no hacía y de lo que jamás hice. Y nunca, nunca, nunca he torturado ni he apremiado a nadie”, afirmó el ex oficial admitiendo que jamás presenció torturas.

Cheyre explicó que hay una “articulación de denuncias falsas” y que lo que más le duele es “no poder seguir siendo actor de un proceso de reconciliación en Chile”.

“Podría decir que estas personas me complicaron la vida, pero no me la destruyeron. Aún tengo fuerza”, sentenció.

El ex comandante en jefe fue procesado por la autoría del delito de aplicación de tormentos contra 24 presos políticos en el regimiento Arica, en La Serena, entre septiembre y noviembre del 1973, además de ser condenado como encubridor por el asesinato de 15 personas en el caso “Caravana de la Muerte”.

Familiares de víctimas

Las palabras de Cheyre no pasaron inadvertidas para los familiares de detenidos desaparecidos. Alicia Lira, presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, calificó las declaraciones como “vergonzosas”.

“Hablan de persecución como lo han reiterado hasta la fecha por no asimilar sus culpas (…). Todos están presos por presunciones, esa es la negación más implícita que hay y que ellos se aferran hoy día también en ello para lavarse de los crímenes que ellos cometieron”, manifestó a Cooperativa.

En tanto, Ernesto Lejderman, hijo de una pareja argentina-mexicana asesinada en el regimiento de La Serena, señaló: “No creo que él haya sido el mentor de todas las torturas en Chile, ni de todos los asesinatos, pero sí estuvo ahí, en un regimiento donde se mató, se torturó. A esta altura yo mucho no le creo, a los que sí les creo es a los más de 24 presos que han estado en La Serena, que han declarado y han dicho que Cheyre ha estado ahí de siempre”.

La Prensa Austral