Dos caravanas con más de cinco mil migrantes avanzan por México rumbo a EEUU

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Dos caravanas migrantes, conformadas por cerca de 5,500 personas, recorren actualmente territorio mexicano, una en Chiapas y otra entre Coahuila y Nuevo León, con rumbo a Estados Unidos.

Ambos contingentes marchan mientras el presidente Donald Trump prepara el discurso sobre el estado de la Unión que pronunciará este 5 de febrero ante el Congreso, donde se prevé que insista en su infructuosa batalla para financiar la construcción de un muro en los más de 3 mil km de frontera común con México.

“Una gran cantidad de personas están subiendo desde México con la esperanza de inundar nuestra frontera sur. Hemos enviado refuerzos militares. Construiremos un muro humano si es necesario. Si tuviéramos un verdadero muro, ¡esto no sucedería!”, escribió Trump este mismo día en su cuenta de Twitter.

Cuántos y dónde

Unos 1,700 migrantes se ubican en Piedras Negras, Coahuila, ciudad fronteriza con Eagle Pass, Texas, tras entrar al país por la frontera sur el 15 de enero pasado en un grupo originalmente conformado por 2,200 centroamericanos.

De acuerdo con la agencia Notimex, 51 migrantes centroamericanos reciben apoyo humanitario por parte de autoridades de Nuevo León, por lo que han recibido alojamiento, atención médica, sanitaria y de migración en un gimnasio habilitado como albergue por parte del gobierno estatal.

El secretario general de Gobierno en la entidad, Manuel González Flores, dijo que de los 51 migrantes que arribaron a Nuevo León, 35 cuentan con familiares en la entidad, siete se dirigirán a Nuevo Laredo, Tamaulipas, y otros nueve serán enviados a la Casa Nicolás, para de ahí seguir su camino hacia Estados Unidos, pero “la intención de la mayoría es sumarse a sus familiares aquí”.

La agencia AFP informó que la gran mayoría de ellos rechazó tramitar las visas humanitarias que el gobierno federal ha ofrecido a los migrantes, que les permiten trabajar y contar con seguridad social por un año, y optaron por seguir de largo hasta la frontera con Estados Unidos.

Sin embargo, cerca de 500 personas reconsideraron tramitar la visa humanitaria en Ciudad de México, mientras que otros se fueron a Monterrey, según Rodrigo Abeja, representante de la organización de apoyo a migrantes Pueblo Sin Fronteras.

Otro grupo mayor, de unas 3,800 personas según sus organizadores, se aprestaba a agruparse este miércoles en Mapastepec, Chiapas, a unos 130 km de la frontera sur con Guatemala, e iniciar un trayecto de casi mil km hasta la capital del país.

El grueso de dicha caravana, que ingresó también el 15 de enero, lo conforman hondureños, junto a unos 500 guatemaltecos, 300 salvadoreños y 50 nicaragüenses, dijeron organizadores del grupo a AFP.

El grupo se dirige a Ciudad de México para alojarse en el albergue, que fue implementado el año pasado, en el estadio Jesús Martínez Palillo, ubicado en Magdalena Mixhuca, alcaldía de Iztacalco.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina informó que planea implementar un dispositivo de seguridad y vialidad, conformado por elementos de la agentes de proximidad, y de las policías Metropolitana, Auxiliar y de la Subsecretaría de Control de Tránsito que realizan cortes de circulación para proteger a los extranjeros.

Se espera que la caravana arribe a esta zona de la ciudad a partir de las tres de la tarde por la calzada General Ignacio Zaragoza, provenientes de Puebla, para llegar al albergue donde pernoctarán.

Una vez en la capital, los migrantes decidirán si siguen con rumbo a Nuevo León, a Coahuila, o hacia Tijuana, en Baja California, aunque esta ruta es 1,500 km más larga.

El éxodo migratorio, el cual ha avanzado en caravanas desde octubre del 2018, ha sido calificado por Trump como una “invasión” y una amenaza contra la seguridad nacional, y es su argumento recurrente para exigir recursos para construir el muro fronterizo.

Cerca de 6 mil migrantes que partieron en las caravanas de octubre, en su mayoría familias con niños, llegaron a hacinarse por más de dos semanas entre noviembre y diciembre en improvisados albergues en Tijuana.

De ellos, hoy solo queda una décima parte, estima Irineo Mujica, activista de Pueblo Sin Fronteras.

“La gran mayoría se fue, son pocos los que siguen por acá, menos de 600 y están dispersos”, dice Mujica a AFP desde la ciudad fronteriza. “O cruzaron (a Estados Unidos) o se fueron”, agrega.

Animal Político


Caravana migrante, en Coahuila

Una caravana de unos 1,600 migrantes centroamericanos acampó el martes en la ciudad de Piedras Negras, cerca de la frontera con EU.

El gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, dijo que los migrantes eran personas en busca de asilo, insinuando que todos habían expresado su intención de entregarse a las autoridades estadounidenses.

Aunque caravanas previas han preferido llegar a la ciudad de Tijuana, la relativamente abierta sección en la frontera alrededor de Eagle Pass, en Texas, sólo está bordeada por el río Bravo y carece de las largas secciones de barreras altas encontradas en Tijuana.

El Departamento de Estado de EU indicó que algunos agentes de la Patrulla Fronteriza ya aprehendieron a algunos migrantes que cruzaron la frontera de manera ilegal durante la noche.

Riquelme expuso que los migrantes llegaron la tarde del domingo en 49 autobuses provenientes de las ciudades de Saltillo y Arteaga. Otro grupo más pequeño se dirigía al estado de Nuevo León.

Un albergue improvisado se montó para los migrantes en una fábrica maquiladora en desuso y las autoridades locales dijeron que se entregaron colchonetas y frazadas para dormir, así como alimentos y acceso a Internet inalámbrico.

En el área de Piedras Negras, la caravana fue escoltada por soldados y policías y se prevé que una segunda caravana más grande con varios miles de migrantes atraviese México pronto.

Mientras tanto, 70% de los migrantes que ingresan a México por la frontera sur consideraron que correrían riesgo de regresar a sus países en Centroamérica, dio a conocer el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

De acuerdo con un monitoreo realizado entre el 21 y el 25 de enero, 36% señaló que su riesgo, además de la violencia, es el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales (alimentos, trabajo, servicios de salud), mientras que 30% refirió como la principal causa la ausencia de acceso a estos mismos derechos.

El Economista

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