Colombia | Glifosato para todos – Por Jorge Zalapata

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

El pasado 7 de marzo se realizó una audiencia pública en la Corte Constitucional donde se hacía un seguimiento a la Sentencia T-80 del 2017. La audiencia se realizó para ver los estudios y opiniones acerca del impacto y uso del glifosato, en la erradicación de cultivos ilícitos.

Los cultivos ilícitos han sido una fuente económica para el financiamiento del narcotráfico en el país. Con la hoja de amapola, cannabis y otras hierbas deriva la producción diversas de sustancias psicoactivas. Bandas criminales han encontrado una fuente de ingresos sustancial a partir de estas. Este comercio se ve tanto en el interior de distintas ciudades, como en el mercado la exportación de “clandestina”. En el exterior el riesgo es mayor, pero se justifica porque pagan en dólares.

Además, es la única fuente de ingresos económicos en sectores del país donde existe abandono por parte del Estado. Allí donde no llega la medicina, la protección a los líderes sociales, la seguridad Estatal o las noticias. En regiones como Catatumbo, Putumayo, Meta y Chocó termina siendo la opción más asequible para sobrevivir de lo que brota de la tierra. (Lea aquí: “Entre la coca y el glifosato“)

Los grupos al margen de la ley hacen uso de los campesinos con amenazas. Los obligan a dar cantidades de estos cultivos y les pagan menos de lo que las organizaciones criminales logran ganar vendiendo este producto. Los campesinos no son delincuentes, pero si no cooperan con una cuota del producido, se ven obligados a salir del territorio para evitar ser asesinados. Así lo ha evidenciado el Centro de Memoria Histórica a través de los relato de desplazamientos en Colombia.

El presidente Iván Duque, justificó que era necesaria la aspersión del herbicida para erradicar los cultivos ilícitos que son fuente principal del narcotráfico. El motivo, ha sido el creciente aumento de los cultivos de coca. Duque dice que la aspersión aérea de glifosato es ideal para la eliminación de estos cultivos.

¿Por qué el interés con el glifosato?

El glifosato es un herbicida, producido por Monsanto, distribuido bajo el nombre comercial de Roundup. Esta es la única estrategia que defiende tanto el gobierno, como el gabinete político, pero esto podría tener intereses económicos importantes.

Ante la lucha contra las drogas, el narcotráfico y los cultivos ilícitos nació el Plan Colombia, concebido en 1999 durante el gobierno de Andrés Pastrana, que es una muestra fallida del combate antidrogas .El glifosato es una de las herramientas usadas por el gobierno de Estados Unidos para erradicar los campos de cultivo de coca en Colombia en el Plan Colombia. Esta herramienta le trajo amplios beneficios económicos, puesto que Monsanto dueño del monopolio de herbicidas, era el único distribuidor. Pero en términos de erradicación de cultivos, solo se desplazaban hacia otros puntos.

Para la muestra de que existe un presunto patrocinio político en favorabilidad del uso del glifosato se evidencia la solicitud del Gobierno Nacional de la renuncia de la directora para la Sustitución de Cultivos Ilícitos de la Presidencia de la República, Claudia Salcedo.

A Claudia Salcedo, se le solicitó la relación costo/beneficio entre los métodos que emplea el Gobierno Nacional para la erradicación de cultivos. En ese punto, la respuesta de Salcedo señaló que: “La utilización de los siguientes datos calcularon la erradicación forzosa, entre el 2005 y 2014, un costó de $23 millones/hectárea cuando fueron erradicadas manualmente y $ 72 millones/hectárea cuando lo fueron por aspersión aérea”.

Esto hizo quedar mal al Ministro de Defensa Guillermo Botero, pues evidenció una contradicción y muestra de intereses que puso al funcionario en el ojo del huracán por sus mentiras.

¿Y por qué no usar glifosato?

La fumigación aérea es costosa, requiere una mayor concentración de glifosato. Esto implica que un mayor impacto económico, social y ambiental sobre el presupuesto sobre la fauna y flora.

Existen estudios nacionales, internacionales de la Organización Mundial de la Salud -OMS-, y de autoridades en materia de salud, que dicen que el glifosato causa daño ocular, dermatológico, oncológico (cáncer) y efectos abortivos.

Además de afectar a la salud pueden ocasionar daños irreversibles al ecosistema. Un herbicida es dañino no solo para ambiente, también para los animales e insectos como abejas que se encargan de procesos como la polinización y que el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, desconoce por completo. (Le puede interesar: “Orito: Cinco décadas de extractivismo en la Amazonía“)

Acabar con el negocio de las drogas implica dañarles el negocio con que se financia y justifica la guerra. Con el proceso de desmovilización de las FARC, y el cuarto punto del “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, se plantea una estructura y un modelo de erradicación de cultivos ilícitos que dialoga con las condiciones de los territorios y las comunidades para erradicar de manera voluntaria y garantizando oportunidades justas para sus familias, pero que se ha visto truncado por la ausencia de voluntad del Gobierno.

La eficacia de la fumigación de cultivos es mínima. Cuando fumigan, no solo fumigan hectáreas de cultivos ilícitos, el glifosato también se distribuye por condiciones ambientales alrededor. Además, cuanto tienen la oportunidad lo que hacen los sembradores, es volver a sembrar en otros territorios. Territorios que tienen prohibido la fumigación aérea tales como: parques naturales, resguardos y zonas indígenas o mezclando en un área de siembra productos lícitos.

La erradicación de cultivos de manera voluntaria ha demostrado tener incidencia cuando el gobierno crea alternativas de producción de oportunidades a los campesinos. La respuesta más sensata sería fomentar la necesidad de hacer el cambio de cultivo o en su defecto hacerlo rentable para el gobierno y no para los grupos armados. De reactivar el uso del glifosato que demostró ser inútil, sería volver a ver los viejos resultados en un nuevo gobierno. Algo así como un perro que persigue su cola, nada nuevo que ver.

(*) Estudiante de Derecho en la Universidad Santo Tomás, Bucaramanga, y de Trabajo Social en la Universidad Industrial de Santander.

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