Evo y Mesa, la estrategia del empate técnico en Bolivia – Diario La Época

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

La estrategia política y mediática de la oposición para encarar las elecciones generales de octubre de este año es bastante clara en varios aspectos: sembrar la idea de un empate técnico entre el presidente Evo Morales y el candidato opositor Carlos Mesa, y sustituir su apuesta por el retorno al neoliberalismo –que es una no propuesta- con una demanda de intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para tensionar el país y, sobre todo, para no perder las elecciones.

Desde el punto de vista del posicionamiento electoral es evidente que algunos medios de comunicación emplean la encuesta de tendencia electoral -cuyos resultados han sido puestos en duda por el propio Samuel Doria Medina antes del registro de binomios para las primerias-, como método de construcción de una matriz de opinión favorable para el candidato de Comunidad Ciudadana. La manera en que lo hacen es más o menos inteligente. Como no es posible negar el gran respaldo del que goza Morales, entonces presentan datos cuyo sentido político es “mostrar” que hay un virtual empate técnico y generar desánimo en las filas oficialistas.

En menos de dos meses se han dado a conocer encuestas en las que el candidato del MAS a la reelección solo tiene una ventaja de dos y un punto, respectivamente. Detrás de esa aparente objetividad, lo que se hace es presentar una relación de fuerzas bastante equilibrada, lo que no corresponde a la realidad. En primer lugar, porque las encuestas se hacen en capitales de departamento y ciudades intermedias, dejando de lado la tendencia electoral en el área rural. En segundo lugar, porque las boletas se llenan en zonas donde hay menos adhesión al proyecto de continuidad del Proceso de Cambio y no en zonas donde la hegemonía política e ideológica de Morales y el MAS es mayoritariamente inobjetable.

Es evidente que la diferencia entre Morales y Mesa a favor del primero se incrementa más cuando se toma en cuenta a las zonas peri-urbanas de las ciudades y el respaldo en el área rural, donde el líder indígena ha tenido en todas las elecciones desde 2005 una votación promedio del 85 por ciento.

Hasta las elecciones de 2014, del total del padrón electoral, un 70 por ciento es urbano y un 30 por ciento es rural. Seguramente en la actualidad la relación urbano/rural se ha modificado al menos en 10 puntos favorable a la primera. Hay una mayor urbanización producto del crecimiento de la economía y el desarrollo del país. Si se tiene en cuenta la votación promedio de todas las elecciones que se han dado desde 2002 en el área rural, en la actualidad Morales se anotaría a su favor un promedio de 15 puntos adicionales en el peor de los escenarios, con lo que el apoyo global a la continuidad del Proceso de Cambio estaría por encima del 45 por ciento, aunque todavía sin superar la barrera del 51 por ciento.

Es decir, el binomio oficialista tiene una ventaja de cerca de 15 puntos por encima de lo que muestran las encuestas. El desafío del gobierno y el MAS es aumentar la diferencia o en el peor de los casos mantener la tendencia. Todo dependerá de no dejar de luchar contra la derecha y de la estrategia electoral.

La Época