Los modelos innovadores de negocio, ¿generan empleo? – Por Javier López Casarín

Si bien es cierto que con menos gente se pueden desarrollar más productos o servicios debido a la innovación de un modelo de negocio, la demanda incremental forza un crecimiento de la planta laboral

Se vive en una era en donde los negocios innovan o se mueren y el rumbo de México no está exento de esta tendencia mundial.

Es imposible ver a nuestro alrededor y no encontrar modelos nuevos de negocio que hace muy pocos años no existían; como Uber, Rappi, Netflix, Amazon o Airbnb. Modelos que han velado por el consumidor: mejorando precios, haciendo la experiencia más fácil, incursionando en tecnología o acercando y facilitando su consumo.

Un modelo innovador de negocio montado en un ecosistema de negocio maduro existente normalmente elimina empleos al eficientar la cadena de valor, sin embargo genera gran valor del lado del consumidor. Ejemplo de ello es Uber, que sin duda mejoró la experiencia del transporte público de una forma visionaria, pero simultáneamente fue y ha sido un disruptor del ecosistema existente. Un modelo de negocio como éste desarrolla otros ecosistemas de negocio como la telefonía celular, compra de autos nuevos, seguros, entre otras. No podemos dejar de ver ambos lados de la moneda y entender el efecto absoluto.

Debido a la automatización y nuevos modelos de negocio, el centro de investigación global McKinsey reveló en 2017 la pérdida de 800 millones de trabajos. El mundo se dirige hacia una tendencia en donde se están eliminando empleos por modelos más eficientes para beneficiar trabajos en crowdsourcing, desarrollo de tecnología, ciberseguridad, robótica y programación maquinaria.

Por otro lado, existe también el modelo innovador basado en un ecosistema de negocio inmaduro. Normalmente produce empleos incrementales netos y de gran valor para el usuario/consumidor.

Y si bien es cierto que con menos gente se pueden generar más productos o servicios debido a la innovación del modelo, la demanda incremental forza un crecimiento de la planta laboral, al mismo tiempo que origina nuevas necesidades de otros productos o servicios que complementan el servicio principal. En este caso podemos hablar de Rappi, que vino a revolucionar el negocio de transporte de mercancías al consumidor final. Estos servicios van desde pedir el súper, comprar papelería, ir a la farmacia y hasta pasear a tu perro en vez de hacerlo tú mismo. La dinámica del negocio ya existía desde hace muchos años, pero la experiencia del servicio era tan pobre y compleja que no explotó hasta que Rappi entró al mercado y transformó la experiencia, al hacerla fácil, de mayor alcance y al reducir los precios para así generar una demanda incremental real.

Un ejemplo de esto es la cadena de valor que se está desarrollando alrededor de la producción, venta y distribución de productos cannábicos en Estados Unidos a partir de su legalización para uso recreativo en varios estados. Estos modelos de negocio modernos e innovadores han aprendido de la experiencia de modelos establecidos, creando una gran demanda a corto plazo y así forzando el incremento exponencial de empleos.

De acuerdo con una entrevista de CNBC a Elon Musk, CEO de Tesla y Space X, sobre el impacto de nuevos modelos de negocio innovadores comentó: Existe una buena probabilidad de que terminemos con un sistema básico de ingreso universal o algo parecido.

Hemos llegado al punto en donde los nuevos modelos de negocio, la innovación per se y la tecnología han revolucionado la forma en la que todos trabajamos, al punto en donde la participación humana se minimiza a pasos agigantados.

En vista de esta tendencia mundial de inevitable adopción en México, surge la pregunta: ¿no deberíamos incentivar y premiar modelos de negocio que se fundamenten sobre nuevas necesidades ciudadanas?

Esto para minimizar el impacto negativo e inevitable de modelos que a la vez que mejoran ecosistemas existentes generan de forma inevitable una pérdida de capital humano.

Por JAVIER LÓPEZ CASARÍN

El Heraldo México


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