Subalternidades articuladas y horizontes sustentables: desafíos de la izquierda en el marco del capitalismo salvaje – Por Enzo Machado

Subalternidades articuladas y horizontes sustentables: desafíos de la izquierda en el marco del capitalismo salvaje.

Enzo Machado*

El fraccionamiento de las izquierdas del mundo y en especial en Latinoamérica, con excepciones particulares como la uruguaya, sigue postergando la articulación de un arco de alianzas que disputen poder y sentido a la hegemonía que imprime el capitalismo salvaje a las sociedades contemporáneas.

En abrir el camino para un gran frente contra la mercantilización de la vida humana, estriba una de las claves para mirar en prospectiva y desde la izquierda, las posibilidades reales que existen de transformar el actual estado de cosas. El espontaneísmo infantil ha demostrado ser alimento para los poderosos, por eso la unidad de los sectores subalternos a escala global, es el primer desafío que hay que enfrentar y sortear.

A partir del encuentro contra los excesos del capitalismo, será momento de hacerle frente al segundo gran desafío y pasar a la ofensiva, generar las condiciones para profundizar el marco programático con el que luchar contra las estructuras mismas, en un contexto que nos obliga a pensar desde la resistencia e ir generando condiciones que cambien las correlaciones de fuerza.

La disputa de sentidos requiere de la articulación del pensamiento crítico, de los artistas e intelectuales, los movimientos sociales, los campesinos, los trabajadores, las mujeres y todas las fuerzas progresistas para pensar los horizontes comunes y transformadores.

Crisis civilizatoria

El mundo está atravesado por lo que Iztván Mészaros ha denominado la crisis estructural. Una crisis civilizatoria que interpela y cuestiona las formas históricas de producción y reproducción social, así como las formas de producción de hegemonía societal.

Sin embargo, la crisis que atravesamos es mucho más que una crisis económica o política. La misma va más allá de las contradicciones primarias que emergen de las relaciones sociales de producción establecidas entre el trabajo y el capital, y pone en cuestión la propia reproducción de la vida en un sentido integral. Está en riesgo la vida humana pero también el conjunto de la vida natural. La sustentabilidad misma de la Gaia, la Madre Tierra, está en riesgo.

En el último tiempo, esfuerzos con carácter sistémico han buscado contribuir a la construcción de paradigmas que coloque a la sostenibilidad en el centro del enfoque y, al mismo tiempo, persigan una transición hacia sociedades con horizontes sustentables.

Dichas contribuciones han sido definidas como el cuerpo principal de la Ciencia de la Sustentabilidad (Clark & Dickson, 2003; Kajikawa, 2008), la que entre sus principios sostiene la transdisciplinariedad, su basamento comunal y la construcción participativa del conocimiento.

El problema de la sustentabilidad, objeto principal de la disciplina, ha sido definido en varios niveles: uno global que contempla la escala planetaria, la geósfera, atmósfera, hidrósfera y biosfera; uno social, vinculado al plano político y económico que componen la base societal; y uno humano, íntimamente ligado al anterior, vinculado a estilos de vida y criterios que logren que el ser humano viva de manera sana y segura.

No obstante, éste y otros conceptos se encuentran en permanente revisión dado que aún es incipiente el cuerpo autónomo de conocimiento para que consiga acumular sistemáticamente conceptos y teorías.

Epimostologías del Sur

Son muchos los aportes que se vienen realizando en el Sur, las epistemologias del sur que sistematizó el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, y que deberían ser contemplados en el marco de una agenda de la Ciencia de la Sustentabilidad. Asimismo, es necesario que no quede en manos de la ortodoxia y el poder corporativo lo que la definición de la sustentabilidad y las políticas que de ello se derivan implican para las luchas contra los algoritmos que rigen la vida cotidiana.

Los pueblos del mundo en sus luchas emancipatorias han comenzado a plantear en forma práctica y teórica, nuevos derroteros para la superación de un paradigma societal que amenaza la vida entera del planeta.

Las propuestas son muchas y variadas en las periferias, pero desarticuldas y sin unidad; un mundo en que quepan todos los mundos señalaron los zapatistas en el suroreste mexicano, el buenvivir que proponen los pueblos andinos, la economía política de las y los trabajadorxs.

Esas opciones plantean la necesidad de una respuesta integral frente a la forma de organización hegemónica de las sociedades en la actualidad: superar el patriarcado y el racismo, destruir el saqueo de las riquezas naturales y los bienes comunes, frenar la explotación humana y la violencia en todas sus formas construir formas de vida que respeten todas las formas de ser en la tierra; en fin, desterrar el sistema capitalista-patriarcal-racista como sistema de dominación múltiple.

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Éstas no son preocupaciones sólo de los sectores subalternos, sino que las clases dominantes también perciben las contradicciones y costos crecientes de esta forma de vida inhumana. La diferencia está en que solo apuestan a una superación pasajera, dentro de las relaciones sociales (alienadas) presentes. De allí que pretenden multiplicar las formas de mercantilización social y la privatización de la vida en todas sus dimensiones.

Ven la necesidad de avanzar en ese camino con nuevas formas de articulación entre el capital y el Estado: el Grupo de los 20, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización Mundial de Comercio (OMC); se suman al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM), entre otras organizaciones supranacionales, para construir nuevos medios para dominar el futuro.

Ese futuro requiere, para ellos, de nuevas subjetividades y formas de trabajo, nuevas formas de apropiación de nuestras prácticas y de las vidas, y de este lado de la mecha, vuelve impostergable la articulación de los sectores subalternos y del pensamiento crítico para disputar poder y sentidos a la (i)racionalidad neoliberal.

(*) Docente de Historia, egresado del Cerp-Centro Florida. Militante del Frente Amplio e integrante de Periferia. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)


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